<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873</id><updated>2012-01-08T07:49:58.312-08:00</updated><title type='text'>FILOSOFÍA FEROZ</title><subtitle type='html'>Apuntes de filosofía crítica. Filósofos impresindibles</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>35</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-2569637323903899459</id><published>2012-01-08T07:49:00.000-08:00</published><updated>2012-01-08T07:49:58.317-08:00</updated><title type='text'>MICHEL ONFRAY- Entrevista</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://1.gvt0.com/vi/5-jvF3IakJE/0.jpg"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/5-jvF3IakJE&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/5-jvF3IakJE&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-2569637323903899459?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/2569637323903899459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2012/01/michel-onfray-entrevista.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/2569637323903899459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/2569637323903899459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2012/01/michel-onfray-entrevista.html' title='MICHEL ONFRAY- Entrevista'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-2070263789994855377</id><published>2012-01-07T06:45:00.000-08:00</published><updated>2012-01-07T06:45:58.555-08:00</updated><title type='text'>ANDREA CAVALLETTI.</title><content type='html'>&lt;h1&gt;Toda la tristeza de la “sociedad feliz”&lt;/h1&gt;&lt;h2&gt;En su nuevo libro, editado recientemente en  castellano, el filósofo italiano analiza las profundas relaciones entre  espacio urbano y poder y expone qué esconden los discursos sobre la  seguridad ciudadana.&lt;/h2&gt;&lt;h4&gt;POR   &lt;em&gt;Agustin Scarpelli&lt;/em&gt;        &lt;/h4&gt;&lt;div class="bd"&gt;                         &lt;div class="mg"&gt;&lt;div class="ui-tabs ui-widget ui-widget-content ui-corner-all" id="re-news-media"&gt;&lt;div class="pane-news-media ui-tabs-panel ui-widget-content ui-corner-bottom" id="re-news-media_img"&gt;    &lt;div class="news-gallery"&gt;     &lt;div class="items"&gt;                                                          &lt;div class="item"&gt;                                                              &lt;a alt="SHOCK. EN ESTA ERA LA CIUDAD SE HA CONVERTIDO EN UN “TERRITORIO MILITARIZADO”, AFIRMA CAVALLETTI." class="re-modal-nws cboxElement" height="563" href="http://www.revistaenie.clarin.com/rn/ideas/CIUDAD-CONVERTIDO-TERRITORIO-MILITARIZADO-CAVALLETTI_CLAIMA20111231_0049_8.jpg" rel="nws_gallery" title="SHOCK. EN ESTA ERA LA CIUDAD SE HA CONVERTIDO EN UN “TERRITORIO MILITARIZADO”, AFIRMA CAVALLETTI." width="750"&gt;                             &lt;img alt="SHOCK. EN ESTA ERA LA CIUDAD SE HA CONVERTIDO EN UN “TERRITORIO MILITARIZADO”, AFIRMA CAVALLETTI." height="296" src="http://www.revistaenie.clarin.com/rn/ideas/CIUDAD-CONVERTIDO-TERRITORIO-MILITARIZADO-CAVALLETTI_CLAIMA20111231_0049_4.jpg" width="526" /&gt;                  &lt;/a&gt;                               &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ft-news-gallery"&gt;          &lt;div class="epiGal"&gt;SHOCK. EN ESTA ERA LA CIUDAD SE HA CONVERTIDO EN UN “TERRITORIO MILITARIZADO”, AFIRMA CAVALLETTI.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="pane-news-media" id="re-news-media_vid"&gt;      &lt;div class="news-videos"&gt;       &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="bd"&gt;                          &lt;div class="mr"&gt;                                                                                                           &lt;/div&gt;&lt;div class="mt bb-article-body"&gt;      Si hay algo que se percibe como sospechoso en las noticias  rimbombantes que informan sobre los asesinatos de, pongamos por caso,  Saddam Hussein o Kaddafi, es porque sabemos que las guerras ya no tienen  por objeto defender o derrocar al soberano sino controlar la vida –y  los recursos que la intensifican o, directamente, la hacen posible, como  el petróleo y el agua– de las poblaciones que están bajo su gobierno.&lt;br /&gt;No  es la guerra pero sí este reemplazo del poder soberano por el biopoder  uno de los puntos de partida de la obra del filósofo italiano Andrea  Cavalletti. Su último libro editado en castellano con una cuidadísima  traducción de María Teresa D’Meza, &lt;strong&gt;Mitología de la seguridad. La ciudad biopolítica&lt;/strong&gt;  (Adriana Hidalgo, 2010), gira en torno de aquel elemento que permitiría  pensar, por una parte, la complicación del concepto biopolítico de  “población” en el espacio de la ciudad y, por la otra, el nexo entre la  biopolítica y su reverso complementario, la “tanatopolítica”. Vale  decir, la relación entre la gestión de la vida y la producción de la  muerte, cuyo ámbito de experimentación más tremebundo fueron sin duda  los campos de concentración del régimen nazi. &lt;br /&gt;Para explorar ese  vínculo, Cavalletti parte de una lectura foucaulteana de la tesis de  Carl Schmitt según la cual “no existen ideas políticas sin un espacio al  cual sean referibles, ni espacios o principios espaciales a los que no  correspondan ideas políticas”. El movimiento que esta entrevista propuso  al autor se dirigió, sin mayores disimulos, a pensar lo que estos  vínculos señalan en la contemporaneidad (caracterizada tanto por la  globalización como por los flujos de bienes y personas) y,  particularmente, en estas geografías al sur del hemisferio.&lt;br /&gt;Las  respuestas del autor, aunque prudentes a la hora de señalar las  singularidades de nuestro continente sudamericano, se vuelven  despiadadas respecto de las intenciones de Europa y de su actual estado  de decadencia no sólo político-económico sino moral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuáles son las principales formas en que operan esas “mitologías de la seguridad” en condiciones de alta modernidad?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Refiriéndome  a la situación que vivo, y que conozco mejor, la de Europa y en  particular la de Italia, diría que las mitologías de la seguridad  impactan enteramente en la existencia de los sujetos. En el último  tiempo, la así llamada “crisis” económica –que obviamente no es más que  la condición del capitalismo globalizado– intensificó su acción: el  pánico y la angustia, difundidos por todas partes en el modo y el tiempo  justo, se asocian con las medidas de austeridad y los recortes que  golpean a la clase media y media baja: sometidas a estas fuerzas, las  masas aceptan como consecuencias muy naturales e inevitables de la  presunta situación de hecho, incluso las disposiciones más violentas e  inhumanas respecto de los inmigrantes. Hoy en día, los que entran en  Italia sin documentos, y podrían tener derecho de asilo, son, sin  embargo, condenados a dieciocho meses de detención en los Centros de  Identificación y Expulsión (CIE) que son, en realidad –como todos  saben–, verdaderos campos de concentración. Por otro lado, un renovado  impulso represivo golpea, hacia adentro, a quienes pretenden llamar las  cosas por su nombre. Este se dirige sobre todo, como es costumbre, al  anarquismo y a cualquiera de los grupos no institucionalizados: en busca  de un buen efecto mediático, se recurre a la encarcelación con extrema  facilidad o a procedimientos policiales de expulsión altamente  discrecionales. Mas en general, las actuales mitologías de la seguridad  –justamente los espectros de la crisis, el pánico y el miedo– son,  paradojalmente, alteradas para privar a los ciudadanos de aquello que,  en nombre de la seguridad y el bienestar, les habían concedido, y ellos  habían aceptado. Los negocios y las finanzas exigen, por ejemplo, la  destrucción de la escuela y la universidad o la cancelación del derecho  de huelga: la clase política, y el sindicalismo moderado, se empeñará en  conceder las demandas. Si las mitologías se imprimen en la ciudad,  reduciéndola al mismo tiempo, a un parque turístico y a un territorio  militarizado, la ciudad a su vez las refleja y refuerza en su  escenografía. El peligro mayor, sin embargo, es la reducción de la  población a una “multitud solitaria”, atemorizada y dispuesta a todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué  diferencias existen entre la forma que esas mitologías adquieren en los  países centrales&amp;nbsp; y la forma que adquieren en los países que, como los  nuestros, se sitúan en el sur colonizado?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¿Qué sucede con  el control biopolítico en las poblaciones migrantes, es decir, con esa  suerte de tercer espacio que se ha ampliado tanto en la modernidad?&lt;br /&gt;La  situación europea es terrible, pero la italiana es directamente  desesperante y, por cierto, debe ser observada también desde América  Latina con atenta preocupación. Por supuesto, la “mutación  antropológica” diagnosticada en su momento por Pier Paolo Pasolini es un  proceso de descomposición irreversible y sin límites. Primero hablamos  de los CIE, institución que sólo es posible concebir en una sociedad  como la nuestra, xenófoba, racista, a menudo presa de oscuras  supersticiones sexistas de matriz eclesiástica. Sin embargo, los CIE, y  sus leyes de emergencia, son parte del complejo sistema de defensa  global europeo llamado Frontex, con sus técnicos expertos en control de  inmigrantes, los soldados, los modernos sistemas de observación,  aviones, lanchas rápidas equipadas con las armas más sofisticadas:  cañones, lanzacohetes, ametralladoras, lanzatorpedos. Todo este  armamento se ha implementado para detener embarcaciones atestadas de  inmigrantes que a duras penas flotan. La “defensa europea” debe  entenderse, por tanto, como la guerra de las poblaciones fuertes, ricas y  bien armadas que hacen uso de todos los medios para combatir o rechazar  una masa desarmada y famélica de mujeres y niños que huyen de la  miseria extrema, de la violencia de sus regímenes o de países en guerra  perpetua y llenos de minas terrestres fabricadas en la propia Italia. La  democracia occidental, cada vez más débil y pobre de sentido, se  manifiesta como una fuerza implacable con los más vulnerables. Por eso  la figura actual del refugiado es la de una extrañeza irrecuperable por  la seguridad biopolítica en la que se basa esa democracia: como un nuevo  réprobo, en busca de su espacio de vida, ese ser en fuga del hambre y  de la muerte es una y otra vez (para utilizar la expresión de Foucault)  “rechazado hacia la muerte”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Movilidad biopolítica&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo  se ha transformado la política moderna que, como dice Schmitt, siempre  debe necesariamente referirse a un espacio, cuando esos espacios están  definidos hoy principalmente por el movimiento –la entrada y salida– de  bienes, personas y objetos? ¿No encuentran trabas los dispositivos de  seguridad cuando se topan con formaciones culturales para las que no  estaban diseñados?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En el libro traducido por la editorial  Adriana Hidalgo partí de la definición de Schmitt para mostrar que el  espacio biopolítico es originalmente un espacio móvil, cuyas fronteras  se vuelven más o menos permeables, de acuerdo a diferentes gradaciones.  En efecto, dichas fronteras están siempre dispuestas a cambiar su forma.  Se trata de un espacio conformado por zonas de intensidad que son al  mismo tiempo internas y externas a los antiguos confines del Estado. Y  los flujos no son independientes de estas intensidades biopolíticas, que  los guían y los organizan. Por cierto, las viejas y rígidas fronteras y  las nuevas líneas de tensión pueden incluso coincidir, pero eso ocurre  precisamente en virtud de la ductilidad y la movilidad biopolíticas.  También debemos pensar, en general, en las retóricas de los  “movimientos”. Es importante prestar atención a esta palabra, que lleva  en sí (por su historia del siglo XX) algo oscuro, casi una llamada al  espíritu gregario. Ya el sociólogo francés Gabriel Tarde había mostrado  en su tiempo que todo en la sociedad, ya sea la moda, la cultura, las  opiniones, es producto de la sugestión: el hombre social es un sonámbulo  que lejos de encontrar, en las innovaciones culturales, un obstáculo  para su sueño, ve en ellas, por el contrario, la fuente más poderosa  para su hipnosis. Por lo tanto, el espacio en el que vivimos está  atravesado por fortísimas corrientes de sugestión colectiva, y la  organización de las masas ha sido siempre una característica del  biopoder. Si, como decía Foucault, este poder puede ser a la vez el  mayor protector y el máximo asesino, ello se debe a que también es el  más hipnótico y espectacular. Pensemos en la famosa novela de Thomas  Mann &lt;strong&gt;Mario und der Zauberer&lt;/strong&gt;. El  mago-sugestionador-líder es quien se hace cargo de una función  específica: pone en movimiento a un público, que baila (o marcha) a sus  órdenes, creyendo ser libre. Es preciso huir de este esquema  persistente, es decir, de la política de las masas y de los líderes, de  los flujos sugestivos y de los guías, a su vez hipnotizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Quiénes  pueden ser los sujetos de la “defección absoluta”? ¿Cómo se entiende la  lucha por “estar fuera”, cuando quienes ya lo están dan su vida por  estar “adentro”?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Entre el umbral de la seguridad (por  ejemplo, de la Unión Europea), que atrae a los inmigrantes, y aquellas  regiones de extrema inseguridad de las cuales estos intentan escapar,  existe una relación estrecha. Una mano atrae; la otra, repele. Esto es  obvio, y por el mismo motivo la solución a los problemas de biopoder no  puede ser, a su vez, biopolítica. De allí que llamé “defección absoluta”  a ese punto de vista –o a esa práctica– capaz de reconocer la  coherencia íntima entre seguridad y peligro, amenaza y garantía; capaz  de reconocer toda la tristeza de la “sociedad feliz” con el fin de  sustraerse a sus condicionamientos. Se trata, en otras palabras, de  indagar la situación en la cual se vive sin temores, de alcanzar la  evidencia de la constatación. Es la cosa más difícil. Pensemos en la  crisis nuclear de Fukushima: es sin duda el cortocircuito de los deseos y  los miedos, del bienestar y de la amenaza de exterminio. Fukushima  impondría la evidencia, abriría claramente las líneas para la defección,  y hace de hecho necesario un inmenso aparato de censura. La defección  es, por lo tanto, una exigencia minoritaria y –dadas las condiciones–  cada vez más apremiante: se da cuando aparece algo que se nos presenta  como irrenunciable más allá de las formas de vida vigentes; y no se da  para determinados “sujetos”, sino precisamente porque estos no son  reconocibles, no son identificables y previsibles. En cualquier caso, la  pregunta apunta a lo esencial, y en estos últimos años he intentado  precisar aquello que en &lt;strong&gt;Mitología de la seguridad&lt;/strong&gt; llamé “defección absoluta”; lo hice en mi libro &lt;strong&gt;Clase &lt;/strong&gt;(2009), y en el último: &lt;strong&gt;Sugestión. Potencia y límites de la fascinación política&lt;/strong&gt;  (que se acaba de editar en Italia). He intentado hacerlo retomando la  idea de Walter Benjamin de la clase y de la acción revolucionaria  entendida como un relajamiento (&lt;em&gt;Auflockerung&lt;/em&gt;) de la muchedumbre  peligrosa, o sea, de las tensiones biopolíticas que la atraviesan y la  animan. Y luego, en Sugestión, busco releer el concepto hegeliano de  doble genio para pensar una existencia ambivalente, que actúe de manera  siempre impredecible, irreductible a las reglas o a los juegos  hipnóticos del poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Recetas y peligros&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuáles son las formas positivas que pueden adoptar las nuevas ciudades biopolíticas? ¿Cuáles, sus mayores peligros?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En  cuanto a las formas positivas, puedo responder con un ejemplo,  recordando el intento reciente de dos urbanistas. Invitados a proyectar  la nueva Gran París, Bernardo Secchi y Paola Viganò quisieron analizar y  describir la posibilidad de circulación de personas. El resultado fue  el llamado “mapa de Lucifer”. París está compuesta de clausuras y  obstáculos, y quien nace en un suburbio de los bajos fondos está marcado  para siempre, tiene pocas posibilidades de salir de allí: su vida  permanece confinada dentro de un perímetro infernal. El proyecto de los  arquitectos será, entonces, desmontar, desactivar los dispositivos  espaciales de división; pensar las formas de aliviar las tensiones más  peligrosas. Recordar este esfuerzo admirable –en verdad, lo más  inteligente que un urbanista puede hacer– implica, sin embargo,  responder también a la segunda parte de la pregunta: el peligro es, de  hecho, que nos contentemos con la planificación urbana; que se le  reclame al urbanismo la receta de la felicidad; que no se desate,  entonces, ese nudo fatal entre espacio y política que Schmitt puso en  evidencia, a su manera. Con extrema lucidez, por otra parte, los propios  urbanistas lo reconocen: las particiones materiales que dividen hoy los  jirones –es decir, las vueltas dentro de los círculos infernales– de  París son el producto de su propia disciplina, el resultado indigesto  del reformismo progresista. Estas no nacen de los propósitos malvados de  algunos sádicos nazistoides, sino de las mejores intenciones  democráticas y del empeño convencido de muchos proyectistas de talento.  Hablar de “formas positivas” de la ciudad biopolítica me parece, por  esto, muy difícil y peligroso. Y la única tentativa que me parece  factible es su cartografía y su cuidadosa deconstrucción.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-2070263789994855377?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/2070263789994855377/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2012/01/andrea-cavalletti.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/2070263789994855377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/2070263789994855377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2012/01/andrea-cavalletti.html' title='ANDREA CAVALLETTI.'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-7772247393157607078</id><published>2011-12-10T08:13:00.000-08:00</published><updated>2011-12-10T08:13:42.389-08:00</updated><title type='text'>Emanuele Coccia. Filósofo medievalista</title><content type='html'>&lt;h1&gt;Emanuele Coccia: “Naturaleza es técnica”&lt;/h1&gt;&lt;h2&gt;Del pensamiento medieval a los celulares, el filósofo  italiano, autor de “La vida sensible”, desarrolla aquí sus conceptos más  polémicos y desestima el valor de la “actitud crítica”.&lt;/h2&gt;&lt;h4&gt;POR   &lt;em&gt;Pablo Rodriguez&lt;/em&gt;        &lt;/h4&gt;&lt;div class="bd"&gt;&lt;div class="mg"&gt;&lt;div class="ui-tabs ui-widget ui-widget-content ui-corner-all" id="re-news-media"&gt;&lt;div class="pane-news-media ui-tabs-panel ui-widget-content ui-corner-bottom" id="re-news-media_img"&gt;    &lt;div class="news-gallery"&gt;     &lt;div class="items"&gt;                                                          &lt;div class="item"&gt;                                                              &lt;a alt="CRISTIANISMO. En la Edad Media era más interesante, los cristianos eran gente loca, nosotros somos mezquinos y moralistas. " class="re-modal-nws cboxElement" height="563" href="http://www.revistaenie.clarin.com/rn/ideas/RECORRIDO-PENSAMIENTO-CONCIENCIA-INDIVIDUAL-UNIVERSAL_CLAIMA20111203_0009_8.jpg" rel="nws_gallery" title="CRISTIANISMO. En la Edad Media era más interesante, los cristianos eran gente loca, nosotros somos mezquinos y moralistas. " width="750"&gt;                             &lt;img alt="CRISTIANISMO. En la Edad Media era más interesante, los cristianos eran gente loca, nosotros somos mezquinos y moralistas. " height="296" src="http://www.revistaenie.clarin.com/rn/ideas/RECORRIDO-PENSAMIENTO-CONCIENCIA-INDIVIDUAL-UNIVERSAL_CLAIMA20111203_0009_29.jpg" width="526" /&gt;                  &lt;/a&gt;                               &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ft-news-gallery"&gt;          &lt;div class="epiGal"&gt;CRISTIANISMO. En la Edad Media era más interesante, los cristianos eran gente loca, nosotros somos mezquinos y moralistas. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="pane-news-media" id="re-news-media_vid"&gt;      &lt;div class="news-videos"&gt;       &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="mr"&gt;                                                    &lt;div class="news-related"&gt;             &lt;h3&gt; &lt;/h3&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="mt bb-article-body"&gt;      Emanuele Coccia sólo obedecería a los estereotipos y a los  lugares comunes si se pensara que es apasionado en tanto italiano. Esa  pasión se nota en sus afirmaciones, en cómo corta las palabras al  mezclar su correcto español con la música de su lengua natal. O quizás  también sea la influencia del alemán, idioma en el que da clases en la  Universidad de Freiburg im Breisgau. Como medievalista, Coccia también  domina el griego y el latín, además del francés y el inglés. Visitó  Buenos Aires recientemente para dictar un seminario en Ciencias Sociales  de la UBA sobre “Sacro Poder. Una genealogía de los conceptos de  sociedad, normatividad y jerarquía”. &lt;br /&gt;Un medievalista políglota y  erudito podría remitir a un bicho de biblioteca, introvertido, que habla  de temas inextricables para el mundo contemporáneo. Pues aquí se acaban  los estereotipos. A cada pregunta, Coccia se sale de la vaina por  responder, va siempre más allá, hace conexiones que pronto llevan a  pensar en la actualidad, tanto sobre el estado actual de la filosofía  occidental como del mundo de las tecnologías de información y de los  medios de comunicación. Esta particular combinación de referencias  medievales y mediáticas recuerda a Marshall McLuhan, el célebre autor de  La galaxia Gutenberg –y a quien Coccia cita más de una vez– y a Umberto  Eco.&lt;br /&gt;Según Coccia, en el pensamiento de Averroes, el filósofo  árabe responsable de que la Europa medieval redescubriera a Aristóteles,  hay una filosofía de la imagen y de la medialidad que permite refutar  las teorías sobre la “sociedad del espectáculo” o sobre el predominio de  la imagen en la actualidad. Contra el sentido común de nuestra época,  Averroes sostiene que el pensamiento no tiene que ver con una conciencia  individual sino simplemente con la imagen, que es algo universal que  esa conciencia intenta excluir, como ocurre con Descartes. Es como si el  pensamiento de Averroes señalara otro camino posible para la filosofía  moderna tal como hizo, por ejemplo, Gilles Deleuze con Spinoza. “De  hecho, Spinoza abrevó de fuentes averroístas. Para ambos la mente o el  espíritu no es algo individual, sino que es una sustancia eterna, única  para todos los hombres. Pero Spinoza es aún más radical que Averroes  porque no tiene deudas con Aristóteles”, dice Coccia.&lt;br /&gt;Siguiendo el  camino de Averroes, Coccia afirma que la filosofía debe dar vuelta la  página respecto de su condición moderna, y la posmodernidad, al igual  que el poshumanismo, son problemas de teólogos, como los que veía  Friedrich Nietzsche en el siglo XIX. “Hoy la filosofía se convirtió en  catequesis”, denuncia, y ataca la idea de que debe haber un pensamiento  que se llame “crítico”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué hacer una reivindicación  de la imaginación y la sensibilidad por sobre la racionalidad, cuando  hace tiempo que la filosofía moderna lo había hecho? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La  sensibilidad y la imaginación han sido objeto de dos formas de  reduccionismo. Uno de ellos es el clásico, platónico, para el cual la  sensibilidad es una forma descolorida de lo intelectual, que es eterno.  Es cierto que la filosofía contemporánea ha rebatido este reduccionismo.  Pero hay otro que somete la vida sensible a la actitud de conocimiento,  y que no ha sido demasiado discutido. La filosofía contemporánea tiene  una obsesión por lo mental y sigue considerando que lo mental es lo  intelectual y que lo intelectual procede de la actitud de conocimiento.  Continuamos dentro de la tradición kantiana, que pone a la gnoseología  como filosofía primera. La fenomenología, por ejemplo, pudo criticar el  primer reduccionismo pero no el segundo. El existencialismo, por su  parte, fue una reacción a esto pero demasiado dialéctica. Y la filosofía  de la mente actual sigue reduciendo la vida sensible a lo mental. Lo  que quiero plantear no es que además del conocimiento hay otras  posiciones que debe examinar la filosofía, sino algo más fundamental: el  conocimiento es un modo de existir de todas las cosas, no solamente de  la conciencia. Por esto escribí La vida sensible .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Quizás en otras filosofías contemporáneas, como la de Deleuze, esto esté presente sobre todo en el papel de los afectos.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Deleuze  es el único autor que está totalmente fuera de la pesadilla de la  filosofía continental europea, que es la de hacer historia del  pensamiento, mostrando las deudas de tal teoría o de tal autor respecto  de otro. Es una obsesión presente hasta en Michel Foucault. Deleuze ha  tenido para mí y para las generaciones jóvenes un efecto liberador  porque mostró simplemente que hay distintas formas de pensamiento,  logrando una relación con la tradición mucho más libre. Deleuze no  produce nada melancólico, como la genealogía. Además, Deleuze no está  obsesionado por hacer una filosofía crítica. Hoy se cree que el filósofo  tiene que hacer discursos críticos, lo cual no está mal, pero no es lo  único. No hay que confundir la filosofía con el catequismo ni los libros  de filosofía con los sermones de los teólogos. Spinoza decía al  comienzo de su Tratado teológico-político que muchos filósofos hacen  sátira moral, pero no filosofía. En lugar de preguntarse cómo son las  cosas, se preguntan cómo deberían ser los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué debería ser la filosofía si no la impulsa la actitud crítica? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La  filosofía no es una disciplina, no es una ciencia. Entonces el filosófo  tiene que justificarse social, política y epistemológicamente, y lo  hace sentando posturas críticas. Es un modelo un poco esnob para  justificarse ante sí mismo frente a los otros. La filosofía nació como  contemplación de la naturaleza. El problema es que a partir de Hegel la  filosofía se concentró en el hombre y en la historia. La filosofía  moderna es un humanismo integral, dejó el estudio de la naturaleza a  otros saberes y se vio obligada a trabajar sobre la historia de la  filosofía.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pero desde hace décadas la filosofía discute ese legado humanista. De hecho, muchos hablan hoy de poshumanismo. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El  discurso del poshumanismo es un resto de discursos teológicos confusos.  Hace más de dos siglos que se sabe que el hombre es un animal y forma  parte de la naturaleza. Entonces, ¿por qué hablar de poshumano? Es un  problema institucional, una herencia de la vieja división, sin sentido,  entre ciencias naturales y ciencias del espíritu. Pero además creo que  la distinción entre lo humano y lo poshumano proviene de la demonización  de la técnica moderna de matriz heideggeriana. Se continúa pensando que  la técnica es algo opuesto de la naturaleza, pero es una dimensión de  ella. No hay ningún animal en la naturaleza que no tenga técnica. La  naturaleza es una técnica encarnada. La técnica no tiene nada de  cultural. La tarea filosófica de los próximos años es pensar la  identidad entre naturaleza y técnica, algo que hizo por ejemplo,  Marshall McLuhan.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Es justamente lo que plantea Peter Sloterdijk, a quien se lo cataloga de poshumanista. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Es  cierto. Sloterdijk es el filósofo más libre de Europa y por eso el  menos reconocido. Yo doy clases en Alemania. Si uno lo nombra allí,  nadie lo conoce o lo consideran un loco. Yo creo que en Argentina, por  lo que pude ver en librerías, por lo que hablo con la gente, hay un  panorama interesante, pero en Europa, desde por lo menos los años 80, la  filosofía académica es algo muy conservador. Es una contemplación  solipsista de su propio pasado. Otro pensador que me parece fundamental,  y que estuvo muy marginado, es Gilbert Simondon, pero ahora hay un &lt;i&gt;revival&lt;/i&gt;  sobre su obra que temo que se transforme en una canonización.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A  partir de Averroes desarrolla una teoría de la medialidad, que es la  relación del pensamiento con la imaginación, y al mismo tiempo depende  de la posibilidad de recepción y de transmisión de las imágenes. Parece  una filosofía hecha a medida de esta época, la de los medios de  comunicación.     &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo me di cuenta de que uno  de los objetivos de La vida sensible era mostrar polémicamente que lo  que se llama hoy lo mediático es una dimensión técnica pero no humana.  Existe desde siempre. Las imágenes y los sonidos no son productos del  siglo XX. Lo que hicieron los medios de comunicación es desarrollar algo  natural, como las ondas y los campos electromagnéticos. Hay una  multiplicación de medios técnicos, es cierto, pero no una idea nueva de  medialidad. La idea de que estamos en una era mediática es errada, es  algo teológico, y hasta McLuhan cayó en esto, porque conserva una  filosofía de la historia. Los hombres vivimos en la medialidad, en las  imágenes, en la imaginación, por lo que no se puede pensar en que hay  “medios” que comunican como si los “fines” de esos medios estuvieran en  otra parte. Y esto nos devuelve al problema del hombre, de la oposición  entre materia y espíritu o entre técnica y naturaleza. No podemos seguir  pensando a partir de esta oposición desde que apareció la noción de  información. Hay mucho más espíritu en una computadora que en muchos  hombres. Este tiempo nos impone cosas que hace siglos no queremos ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entonces  no podríamos pensar adecuadamente lo mediático porque la filosofía  moderna tomó el camino de Platón y de Descartes, en lugar del de  Averroes o Spinoza.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí. El hecho de considerar a la  imagen como algo inferior es una consecuencia del proyecto moderno de  antropomorfización total del mundo en todo sentido: político,  metafísico, etcétera. Es un proyecto teológico. Por suerte nuestra  generación ya no tiene la obligación de hablar en la lengua antigua de  la filosofía moderna. Creo que los filósofos de hoy estamos mucho más  allá de estas lenguas. Algunos autores “posmodernos” podían ver esto,  cuando decían que había que superar el pensamiento moderno. Pues bien,  nosotros ya no podemos decir “hay que”. Tenemos que hacerlo y listo.  Tenemos que abrir los ojos y pensar a partir de la propia experiencia,  no de la que aprendimos de otros. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Es como si lo mediático y la información forzaran un pensamiento diferente.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El  espíritu está en todos lados, está en el aire, y eso es lo que capta la  técnica hoy con los medios de comunicación. Y así como no hay espíritu  sin técnica, no hay relación sin celular. El hecho de que haya celulares  expresa una manera diferente de vivir la presencia del otro y la  relación entre espacio y comunicación. Le hablamos a un objeto y tenemos  la impresión de que ese objeto, el teléfono, nos responde. Entonces,  ¿por qué no pensar que hay espíritu en el celular? La actitud filosófica  corriente es preguntarse si está bien o está mal usar celulares. Son  preguntas de sacerdotes. No pueden decir qué es eso o cómo se usa, sino  si está bien o está mal. Esto es catecismo y es grave, porque se educa a  muchos en estos valores.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ve sacerdotes por todas partes. Parece que seguimos siendo muy cristianos.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El  cristianismo en la Edad Media era mucho más interesante que el desastre  que es ahora. Nosotros somos mezquinos y moralistas. Los antiguos  cristianos eran gente muy loca. En ese sentido, ya ni siquiera somos  cristianos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="re-lt-adv"&gt;       &lt;/div&gt;&lt;a href="" name="comments"&gt;&lt;/a&gt;              &lt;div class="re-u"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-7772247393157607078?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/7772247393157607078/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/12/emanuele-coccia-filosofo-medievalista.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/7772247393157607078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/7772247393157607078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/12/emanuele-coccia-filosofo-medievalista.html' title='Emanuele Coccia. Filósofo medievalista'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-3064239928197776677</id><published>2011-09-05T12:56:00.000-07:00</published><updated>2011-09-05T12:56:07.286-07:00</updated><title type='text'>ENTREVISTA  A  LEON ROZITCHNER</title><content type='html'>&lt;table border="0" cellspacing="0"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td width="63%"&gt;&lt;dir&gt; &lt;b&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt;ENTREVISTA A LEON ROZITCHNER&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/b&gt;                &lt;/dir&gt;               &lt;blockquote&gt;                  &lt;br /&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;La Patria: el suelo materno y el                    gran mundo social &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Por Conrado Yasenza&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/td&gt;             &lt;td width="37%"&gt;&lt;img height="200" src="http://www.icarodigital.com.ar/numero7/entrevistas/ROZTCHNER2.jpg" width="250" /&gt;&lt;/td&gt;           &lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;blockquote&gt;         &lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;- La propuesta es reflexionar sobre&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;em&gt;qué            se entiende hoy por nociones como "Patria", "Estado-Nación,            "Identidad nacional". Qué vinculaciones y que lazos unen estas            nociones con nuestro presente histórico, político y social.            Es decir, ¿existe hoy alguna suerte de reverberancia de aquellas categorías            fundantes o forman parte ya del mito nacional y su épica.?&lt;/em&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Creo que habría que partir desde un punto más            específico: Por qué nos planteamos la pregunta . Por qué,            justamente ahora, hoy, hablamos de Nación y Patria entre otros            conceptos. Precisamente creo que lo hacemos a partir de una situación            actual en el mundo, donde la expansión neo-liberal tiende a disolver            todas las creencias y aplacar o aplastar toda la emergencia de cualidades,            contenidos y hasta de lenguas diferentes, para imponer una sola marca,            un solo idioma y al mismo tiempo un sólo sistema económico,            que si es económico es político, si es político            es militar y si es político-militar es religioso. Es decir, habría            que preguntarse por el concepto de Nación que aparece en el occidente            cristiano. Pensemos la noción de &lt;i&gt;Patria&lt;/i&gt;, que sería            el concepto más antiguo, más antiguo aún que el            de Nación, sobre qué se sustenta. Patria sería            el lugar primario donde las relaciones humanas eran abarcables por cada            uno de sus miembros. Uno podía recorrer el suelo patrio, recorrer            kilómetros, pero era algo que estaba próximo a la tierra.            Y el suelo patrio implicaba la relación con esa historia que            lo produjo, historia diferencial, diferenciada, que hizo que ese pueblo            pudiera emerger culturalmente diferenciándose de otros. Lo cual            implicaba siempre la pertenencia a un territorio. La palabra Patria            podría haber sido la palabra &lt;i&gt;Matria&lt;/i&gt;, porque en última            instancia el suelo patrio es el suelo materno, la &lt;i&gt;pachamama&lt;/i&gt;,            que en otras culturas implica la primera relación fundamental            con la tierra y por lo tanto con lo materno. Entonces, en primer lugar            habría que preguntarse por qué &lt;i&gt;Patria&lt;/i&gt; y no &lt;i&gt;Matria&lt;/i&gt;.            Es aquí donde aparece ya el dominio patriarcal, y al mismo tiempo            comienzan a esbozarse las primeras diferencias en la ubicación            de los miembros entre sí, es decir los que están por arriba,            los que están por debajo, y sobre todo, contenidos en el concepto            de Patria, los extranjeros, los bárbaros, que eran susceptibles            de ser convertidos en esclavos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De esa primera referencia, lo que interesa mostrar es            que la Patria estaba circunscripta por la participación en un            territorio geográfico que le era propio, y eso era lo que determinaba            fundamentalmente todo lo que a partir de allí pudiera realizarse            o crearse. Ha habido guerras de conquistas para expandir la Patria,            pero eran siempre guerras dónde la materialidad que se buscaba            incrementar estaba basada en la posesión de una determinada porción            de geografía. Nunca la noción de Patria estuvo distante            de la relación referida al cuerpo geográfico en el cual            cada hombre se encontraba incluido. Marx, por ejemplo, habla de las            primeras formaciones humanas, culturales, y dice que la naturaleza era            el cuerpo objetivo de la subjetividad; que no había sujeto que            pudiera pensarse si no es sobre el fondo de una naturaleza de la cual            formaba parte. De la naturaleza emergía algo, alguien, una subjetividad,            pero que suponía necesariamente la existencia de la naturaleza            como una especie de presupuesto, algo previo sin lo cual lo individual            sería imposible de ser pensado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- &lt;b&gt;El soporte material de la construcción del            sujeto, dentro de un sistema organizado, sería entonces la tierra.&lt;/b&gt;          &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- En este caso la tierra tomada como &lt;i&gt;naturaleza&lt;/i&gt;;            la tierra como el cuerpo objetivo. Mi cuerpo es éste, pero en            realidad mi cuerpo no existe como cuerpo individual; aún en la            superficie de la piel se expande y continuamente está en intercambio            con el mundo exterior, de lo contrario no existiría. Si no existiese            un intercambio con la naturaleza y con los otros hombres, yo no podría            definirme como cuerpo. No puedo definir un cuerpo sino dentro de un            campo que lo hace ser cuerpo y que le permite su existencia como cuerpo.            Pero Marx habla de la naturaleza, que es todo el ancho mundo, como el            cuerpo objetivo. La naturaleza es la correlación de mi cuerpo,            pero es objetivo, está fuera de mí. Cuerpo objetivo de            mi subjetividad, es decir, es mi cuerpo separado en el cual la naturaleza            parece crearme un lugar que soy yo; es mi cuerpo y donde este cuerpo            reconoce que su subjetividad se apoya necesariamente en la relación            entre él y la naturaleza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con esto quiero señalar que no se puede pensar            sujeto sin conectivo con la naturaleza dentro de la cual se desarrollan            las relaciones humanas. Para Marx hay cuatro presupuestos sin los cuales            la historia no existiría. Para que haya historia tienen que suceder            cuatro cosas básicas, condiciones continuas pero que se van transformando            y que suponen necesariamente su persistencia para que haya historia.            El sostiene que para que haya historia debe haber: &lt;i&gt;Satisfacción            de necesidades; Creación de necesidades, porque sino estaríamos            en estado animal y no cultural; Creación de nuevos hombres, lo            cual supone la relación hombre-mujer como fundamento de la creación            de la cultura, de la historia;&lt;/i&gt; &lt;i&gt;y Cooperación.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esto se da en todo sistema, en toda forma social humana,            en el pasado, en el presente y en el futuro, si no, no habría            historia. Cuando decimos esto, vemos que ahí está presente            la relación con la naturaleza, la transformación de la            naturaleza para seguir transformando y satisfaciendo las necesidades            de ese pequeño o gran mundo social. Luego aparece la producción            de los hombres, que no es la concepción capitalista de la producción            de cosas, sino que la producción de cosas presupone la creación            de hombres que producen cosas. Por lo tanto el corte abstracto que hace            la economía rompe con la visión clara de este fundamento            sin el cual la producción sería impensable. Y por último,            si no existiera la cooperación, y por tanto los lazos sociales            que unen a los hombres entre sí, no habría historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora, cuando aparece el concepto de Patria debemos suponer            que hay una tierra, satisfacción de necesidades, cooperación,            y producción de los hombres. En realidad la &lt;i&gt;Patria &lt;/i&gt;está            presente en el suelo patrio, en la terrenalidad, pero en los sistemas            patriarcalistas, y en los sistemas donde la religión regula las            relaciones humanas y donde las diferencias sociales se acentúan,            el pensamiento se separa del cuerpo pensante, adquiere una existencia            independiente de los hombres que la crean. La religión es una            verdad espiritual que de alguna manera determina desde allí la            inferioridad de todo lo que sea corpóreo, lo que sea sensible,            y en última instancia ubica al cristianismo más allá            de la naturaleza, porque de alguna manera aunque el cuerpo perezca uno            va persistir. Esto pasa con el cristianismo, sobre todo, donde habría            una desvalorización de la naturaleza , del cuerpo, del hombre            y por lo tanto de las cualidades sensibles. Esto, ¿para qué sirvió?            . Bien, para que aparezca el concepto de &lt;i&gt;Nación&lt;/i&gt;, el concepto            de Patria en su sentido más abstracto, donde todos los hombres,            por ejemplo, somos argentinos, pertenecemos a la Patria, y por lo tanto            a la Nación en la medida en que tenemos la definición            del documento de identidad. En ese sentido en nuestra Nación            existiría una forma de comunismo, que es la que todos somos argentinos,            por pertenecer a este sitio. Pero la tierra , el territorio nacional            no esta comunizado; si bien todos somos argentinos, hay una parte de            argentinos que son los propietarios de la tierra, de la cual nosotros            estamos excluidos. Entonces ¿qué sentido tiene el ser argentino?            ¿Qué sentido tiene decir pertenezco a esta Nación, esta            es mi Patria?. Si siempre la Patria es la referencia a un territorio,            yo soy argentino porque pertenezco a esta porción de geografía            determinada en sus fronteras por un cierto espacio dentro del cual todos            nosotros vivimos. Entonces si yo pertenezco a la Argentina es porque,            previamente, materialmente se definió mi ser individual, corpóreo,            como perteneciente a un cierto campo geográfico, material de            la naturaleza. Pero si ese es el cuerpo común que tenemos todos            los argentinos, que lo da la naturaleza, cómo es posible que            yo sea pura subjetividad, sin objeto en el sentido que hablamos, sin            naturaleza, y se pretenda decirme que soy argentino cuando me quitaron            el fundamento material que me permite serlo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En última instancia, la concepción espiritualista            del nacionalismo, cristiano en la Argentina, lo que pretende afirmar            es la pertenencia espiritual a la Nación, pero sobre el fondo            de ocultar la pertenencia material de la cual fuimos despojados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esto es lo que la izquierda no ve. La izquierda cuando            habla no quiere utilizar el término Nación, porque sigue            pensando con las categorías de la derecha.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;- Entonces esos conceptos están como alienados            del cuerpo común de la sociedad y han sido apropiados por un            sector que es el que ideológica, política y económicamente            la domina.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y religiosamente, porque para poder vivir de esta manera            hay que desdoblarse en un mundo celeste y en un mundo terrestre, en            un más allá y un más acá. Acá todos            podemos hasta morir por la Patria porque seremos resurrectos en el mundo            celeste como héroes que conquistaron el Paraíso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- &lt;b&gt;¿Qué intereses oculta este desdoblamiento?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Existe gran interés en que esto quede oculto, por            eso la religión cristiana está al servicio de ocultar            la pertenencia a la tierra, desvalorizándola, desvalorizando            el cuerpo humano, desvalorizando subrepticiamente la sexualidad de un            cuerpo que sintetiza la relación con el otro. El cristianismo            piensa en un amor que es corporizado, que está regulado por los            principios que ellos determinan para definir cómo hay que amar            al otro. Se oponen al aborto, que sería algo atendible, pero            sin embargo se desentienden de los niños muertos, que están            muriendo por millones en la Argentina, cuando ellos fueron los productores            sin los cuales no hubiera podido haber proceso militar genocida en la            Argentina; el neo-liberalismo en la argentina no hubiera sido posible            si no fuera porque la religión misma lo ha defendido. De la misma            manera en el campo de la economía: La economía neoliberal            disuelve los lazos sociales. Es decir que la concepción de Patria            ha quedado reducida, restringida, más allá de todos los            lazos sociales disueltos por el terror militar, especialmente desde            1976, y el único campo que nos dejan libre para pensar la nacionalidad            es el mercado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El mercado remite a las puras relaciones de intercambio,            de compra y venta. Por este tipo de relación surgen los que quedan            sin trabajo, que caen fuera de la naturaleza, porque necesitan comer            y no tienen qué. No hay nada más terrible de pensar en            la argentina, granero de mundo, que la gente esté muriéndose            de hambre. Esto demuestra cómo hemos sido despojados de la naturaleza,            cómo somos argentinos verbalmente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;-En ese sentido ¿cómo se puede seguir hablando            de pertenencia a un territorio geográfico, a una Nación            o a una Patria?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-El problema es que hay una contradicción entre            lo que se enumera en la Constitución como pertenecientes a la            Argentina, en la medida en que nacimos en ella, y tenemos la posibilidad,            la obligación y el derecho de modificar las relaciones humanas            dentro de ese campo, cosa que perdemos al salir de la frontera. Nosotros            estamos determinados culturalmente por la pertenencia a un territorio.            Afuera somos ciudadanos descorporizados y desmaterializados, porque            existimos como puros entes de razón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Eso que la derecha conquistó para sí, y            se reservó para sí y ha tratado de ocultar, es lo que            la izquierda ha ocultado siempre porque no ha sido capaz de enfrentarlo.            Eso es lo terrible.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;- Qué categorías utiliza la izquierda            para abordar la reflexión sobre las nociones de Patria y Estado?            &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La izquierda rechaza como burguesas las concepciones de            Nación y de Patria porque las utiliza la derecha, pero ellos            le han cedido a la derecha esos conceptos sin poder comprender la riqueza            que tienen, y sin poder comprender tampoco que la derecha les ha usurpado            esas concepciones. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;- Volviendo a la idea de pertenencia a un territorio            por el cual estamos culturalmente determinados, ¿que implicancias contiene            la idea de soberanía?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Durante la guerra de las Malvinas, en pleno proceso            militar, genocida, con muertes y desaparecidos, toda la población            apoyó la guerra sintiéndose argentinos que reconquistaban            la soberanía en las islas, sin darse cuenta que la soberanía            fundamental era la pertenencia a este gran territorio del cual la gran            mayoría de la gente había sido expulsada, y bajo amenaza            de muerte no podía reivindicar nada. Es decir, que la soberanía            de los cuerpos, que es la soberanía fundamental, es lo que se            había perdido. Y por qué se dio esta situación.            Bueno, porque en ese momento eran los militares los que estaban vendiendo            la Patria, el suelo patrio, y todo lo que sobre él se estaba            produciendo, las empresas nacionales, entre otras cosas; en el mismo            momento en que se lleva a cabo la guerra en Malvinas, sale de la Secretaría            de Economía el proyecto de vender todas las empresas nacionales.            Esta situación de venta de la Nación no comienza con Caballo            ni Menem, es anterior. Menem, como símbolo de la degradación            humana en la Argentina, es el que realiza los objetivos previamente            establecidos por el terror militar, que en última instancia estuvo            al servicio de lograr ciertos intereses internacionales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;- Me recuerda a un libro de Enrique Fogwill, en dónde            él de alguna manera, a través de una biografía            personal cronicada, contada en forma de relato, manifiesta cómo            en un determinado momento empiezan a sentarse las bases para la globalización            de Sudamérica, con una idea sencilla que hasta puede haber pasado            desapercibida: los cuerpos, los ciudadanos, las personas, no pueden            circular libremente por las autopistas sin antes pagar un peaje. Para            ello se proyectan y se construyen, y es ahí dónde se impone            la idea de mercado.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Exacto, nos robaron el cuerpo objetivo de nuestra subjetividad,            nos robaron el cuerpo de la Patria. Esa Patria, esa Nación, de            la cual ellos hablan, tiene como única posibilidad la de reducir,            de restringir aún más al mercado. Por lo tanto ha sido            comprada por la economía, dominada por la economía neoliberal.            Todo el sistema está armado para ese fin. Por eso cuando Fogwill            lo expresa, está mostrando lo que nosotros decíamos teóricamente            en ese momento, y antes que pasara eso. La Patria se asentaba sobre            una materialidad que la misma izquierda desconocía, para plantearla            desde ese sentimiento profundo que cada argentino tiene de pertenecer            a la Patria, que por otra parte es un pensamiento no desarrollado todavía.            Es una inherencia a una Patria de la cual aún no se han dado            cuenta que es como someterse a un padre que lo mata. No recuperar la            posibilidad de ser los co-partícipes y los dueños de este            campo por el cual te piden que vayas a perder la vida para defender            una Patria que es propiedad de una minoría.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img height="295" src="http://www.icarodigital.com.ar/numero7/entrevistas/ROZITCHNER4.jpg" width="404" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;De discursos, asambleas barriales            y lenguaje.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;- Hay alguna posibilidad real, en este momento, de            generar algún tipo de discursividad que se traduzca en acto concreto            y que nos permita recomponer esa idea de Patria.?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Observemos qué está pasando con los piqueteros,            las asambleas, la miseria en la Argentina. Es elemental que debería            plantearse el tema desde allí, no desde la economía. No            desde que no comés y deseás. Es a partir de la necesidad            que hay de ampliar el campo para mostrar todo lo que está pasando            en la Argentina, todo lo que es imposible de ser pensado, y todo lo            que impide que la gente pueda reconocer que su propia necesidad o la            de un grupo está ligada a los intereses de la Nación toda.            El piquetero debería estar allí, y algunos lo hacen, para            mostrar como el ser piquetero, el estar hambreado, implica toda una            concepción religiosa-política-económica que tiene            que ver con la Patria, o mejor dicho se sustenta en ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;- Existe una identidad piquetera?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Hay una identidad piquetera, pero el problema no es            la identidad. La identidad es lo que tenemos en común los que            pertenecemos a un lugar geográfico, por ser argentinos. La identidad            tendría que ser el reconocimiento de que esto que están            pidiendo los piqueteros hambreados expresa el extremo límite            de la expropiación de nuestra propia tierra y de nuestra propia            Patria. Son seres despojados que viven en la Argentina como si vivieran            en el aire. No tienen sustento, en el sentido no sólo de que            no tienen dónde afirmarse sino tampoco tienen qué comer.            Una Patria, un lugar, una humanidad, un colectivo a partir de la cooperación,            acá no existe. No existe la cooperación, las relaciones            están todas disueltas, distanciadas por la ruptura que trajo            el terror entre la gente. De hecho cada uno se retira a defender lo            propio so pena de muerte, de que la muerte lo amenace. Es necesaria            toda una reconstitución ideológica que hay que hacer y            que la izquierda no hace. La izquierda se limita a la inscripción            dentro del campo de lo económico, de lo político, pero            no dentro del campo de lo humano, más amplio, respecto del cual            no tiene sentido ni la economía ni lo político. Por eso            la pobreza de la cultura política en la Argentina. La izquierda            no hizo su propia crítica, porque no quiere comprender la historia            de su propio pasado; quieren seguir afirmando aquello que los llevó            a la derrota. Por eso ahora se ponen al frente de movimientos que ellos            no crearon; los piqueteros los están ayudando a crear lo que            ellos realmente no crearon. Los piqueteros no son obra de la izquierda.            Así como el Cordobazo no fue obra de la izquierda, el 19 y 20            de diciembre tampoco lo fueron. La izquierda no sospechaba que iba a            pasar eso. Todas estas sorpresas que la izquierda no pudo prever exceden            el campo de la izquierda, y después la izquierda se queda tratando            de retenerlo y al mismo tiempo disuelve este primer encuentro colectivo            que produjo hechos tan importantes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;- Cree Usted, que a partir de los acontecimientos del            19 y del 20 de diciembre del 2001, se puede comenzar a pensar la posibilidad            de un cambio real en cuanto a la organización social y política.?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí, eso evidentemente es un cambio importante,            porque es el primer momento después de tantos años donde            la gente, de alguna manera, enfrenta el terror y sale a la calle. No            era solamente en la Plaza de Mayo, no era la expresión simbólica            de un sitio, era materialmente toda la ciudad la que ardía. Era            un fenómeno expandido que la izquierda no pudo prever. Es importante            señalar, yo que en última instancia soy de izquierda,            que la izquierda se ha querido hacer la propietaria de esos movimientos;            no ha permitido la creatividad, en vez de coadyuvar quieren ir al frente.            Tendrían que haber aprendido de esta gente, porque fueron capaces            de hacer lo que la izquierda no hizo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;- ¿Es posible que la aparición de las asambleas            barriales pueda seguir progresando para gestar algún tipo de            organización diferente a las de este gobierno, cuya lógica            es la de no hacer nada para que todo siga igual?.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Este Estado hace porque le paga al Fondo Monetario Internacional,            mantiene las relaciones y organiza la economía. El estado es            indudablemente propiedad de la economía. La economía nacional            e internacional compró a todos los políticos. Todos los            políticos tienen precio y apellido, no nombre y apellido. Porque            qué casualidad que todos favorezcan al extranjero y a los intereses            de la minoría. Indudablemente no han hecho una sola ley que favorezca            a la gente. Este Estado está perimido. Por el terror que persiste            desde el genocidio y la presencia de la represión que pueda acudir            si fuera necesario, es evidente que la gente no sabe como moverse; estamos            recién empezando a desarrollar un movimiento colectivo, que es            lo necesario. Las asambleas me parece que componen un momento importante,            porque es el momento en el cual la gente pudo enfrentar una angustia            de muerte, de la amenaza terrorista, del terror militar, a través            de darse cuenta que incluyéndose en una intercorporeidad colectiva            sentía que era la única forma de vencer, con este cuerpo            ampliado, la angustia del cuerpo individual. Este primer momento es            muy importante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;- ¿De qué modo es posible superar este primer            momento.?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Toda creatividad histórica consiste en que no            repite lo anterior sino que crea cosas nuevas, y crea cosas nuevas no            porque uno lo piense, sino porque el conjunto, lo colectivo va elaborando,            no se sabe de qué modo, y va pensando y va buscando la salida            a todo esto. Evidentemente con una situación contradictoria,            porque piensa con las categorías del enemigo, que ejerce el dominio            desde adentro. De lo contrario, no hubiéramos llegado a lo que            ocurrió. Acá no hubo una resistencia contra la privatización,            no privatizaron una empresa, privatizaron la Patria. Los medios no hablaron            en su mayoría porque están todos comprados. Los peronistas            tienen un antecedente: Perón escribió un libro llamado            los Vende Patria, cuando se exilió, porque veía lo que            pasaba y porque tenía que aprovechar todo para poder volver al            país e imponerse con su propia ideología. Si se hicieron            Vende Patria es porque vendieron a su madre junto con la Patria. Con            esta miserabilidad humana es imposible pensar en hacer algo, hay que            hacerlo con la gente. La gente tiene que recuperar un proceso histórico            muy complejo del cual fueron partícipes. Cuando se privatizó            la Patria la gente no salió a la calle conjuntamente para impedir            el proceso de privatización.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;- Lo cual implica decir que todos somos prisioneros            o culpables de esta trampa en la que hemos caído.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No todos no. Los culpables son los que tenían que            cumplir un rol y no lo cumplieron. Esa misma expresión, &lt;i&gt;todos            somos culpables&lt;/i&gt;, es una expresión de la ideología            de derecha. Así se está expresando la categoría            Nación en sentido abstracto. Hay que aprender mucho. La democracia            no ha sido ganada por nosotros, sino regalada porque los militares perdieron            en una guerra externa, y como profesionales fracasados tuvieron que            abrir espacios políticos, espacios de una tregua en la cual el            poder económico vuelve a tomar su lugar. El terror militar era            un terror militar, pero también económico, religioso y            político. Tanto los políticos, como la iglesia y el poder            económico, son simultáneamente responsables del genocidio.            Lo que ocurre es que las Fuerzas Armadas aparecen como los que apretaron            el gatillo. Porque hubo genocidio pudo haber neoliberalismo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;b&gt; Para volver a la inquietud inicial de la entrevista,            ¿qué es lo que diferencia el concepto de Patria de un Estado-            Nación.? &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Debemos pensar que el Estado-Nación, si es un            Estado-Nación liberal, de derecha o aún peronista, oculta            esta pertenencia. Es un Estado que se apoya en una estructura jurídica            que sigue permitiendo que esto pase. Porque evidentemente cuando nosotros            hablamos de la Patria, como lo venimos haciendo, esto implica que tendría            que haber una representatividad diferente. Si todos somos los dueños            de la tierra a la cual pertenecemos no podrían tomarse decisiones            que no estuvieran representando los intereses de todos. Por lo tanto            el sistema político mismo tendría que modificarse. Permanecemos            en la concepción del Estado de derecha, como lo fue el Estado            peronista, que creó un Estado que recuperó la gente satisfaciendo            necesidades pero que al mismo tiempo despegó al colectivo de            la posibilidad de pensar esto que estamos hablando. La Patria eran los            símbolos, la Patria era Evita, eran figuras, no era la territorialidad            humana y material, porque toda ella estaba sometida a la figura de Perón.            El cuerpo de Perón suplantó la materialidad de la geografía            patria. A la idea de ser argentinos le agregaron un apellido: se era            argentino peronista. Perón era la Patria, y el cuerpo de Perón            desplazaba el cuerpo de toda la geografía. Son operaciones simbólicas            pero de hecho muy importantes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;-Qué importancia tiene entonces, en esta concepción            simbólica de la Patria y del Estado-Nación, el lenguaje?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es que el lenguaje ya incluye la racionalidad con la cual            se piensa esta separación, mejor dicho, que nos introduce a la            separación sin que uno pueda pensar que cuando se está            pensando esta operación la damos ya por existente, está            obrando como una categoría. Al mismo tiempo estamos en un sistema            patriarcal, que es la preeminencia del espíritu del padre respecto            de la materialidad genitora, productora de la madre. El materialismo            quiere decir madre, &lt;i&gt;mater&lt;/i&gt; proviene de allí. El patriarcalismo            es un sistema que se desarrollo como espíritu del Dios Padre,            el espíritu de la Iglesia, espíritu que oculta el cuerpo            sin el cual no habrían podido existir como tales. Este corte            entre el espíritu y el cuerpo es el corte entre el padre y la            madre, entre la madre tierra y la Patria paterna. Me refiero a un sistema            dónde la madre esté presente y no excluida La pachamama,            la madre tierra, es una cultura que queda ligada a la tierra y al cuidado            de la tierra. Esta cosa loca de irracionalismo acabado cuya manifestación            más miserable es la tecnología norteamericana, la política            norteamericana y la religión cristiana norteamericana , es la            que destruye todo por la mera acumulación infinita de riquezas.            Es la acumulación cuantitativa, que no tiene nada que ver con            lo cualitativo, con lo humano. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;b&gt; ¿Sobre qué estructuras ideológicas            e incluso filosóficas se articula hoy la construcción            de una sociedad como la argentina.?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es una pregunta muy difícil.&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="left"&gt;                  &lt;blockquote&gt;&amp;nbsp; &lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;         &lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;¿Y el poder, sobre que entidades filosóficas            e ideológicas articula su proceder.?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="left"&gt;                  &lt;blockquote&gt;&amp;nbsp; &lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;         &lt;div align="justify"&gt;El poder no necesita ni penetra por la ideología,            penetra por los medios. El poder está circulando por la economía,            organizando a la gente, manejado por el poder político. El poder            se desarrolla en la educación, en las escuelas, en los colegios            privados, en las universidades, en los medios de comunicación.            El poder utiliza todos esos medios para bombardear a la gente; es un            bombardeo continuo contra el cual es muy difícil luchar. Esa            lucha lleva años. La miseria de nuestra televisión oculta            la realidad. La información que recibimos, cuando llega está            totalmente desvirtuada. No sólo la información: los entretenimientos,            las comedias, los reallity shows que muestran la miseria humana. Realmente            da vergüenza vivir en un país como este, en un mundo como            esto. Pero da mucha más vergüenza ser argentino.&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;              &lt;div align="center"&gt;&lt;img height="186" src="http://www.icarodigital.com.ar/numero7/entrevistas/ROZITChNER1.jpg" width="138" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman,Times,serif; font-size: x-small;"&gt;Por Conrado              Yasenza&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman,Times,serif; font-size: x-small;"&gt;Fotos: Conrado              Yasenza&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-3064239928197776677?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/3064239928197776677/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/09/entrevista-leon-rozitchner.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/3064239928197776677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/3064239928197776677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/09/entrevista-leon-rozitchner.html' title='ENTREVISTA  A  LEON ROZITCHNER'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-1285546624038138580</id><published>2011-09-02T16:24:00.000-07:00</published><updated>2011-09-02T16:24:10.124-07:00</updated><title type='text'>WALTER BENJAMIN</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://2.gvt0.com/vi/-yta8Js2qQI/0.jpg"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/-yta8Js2qQI&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/-yta8Js2qQI&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-1285546624038138580?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/1285546624038138580/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/09/walter-benjamin.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/1285546624038138580'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/1285546624038138580'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/09/walter-benjamin.html' title='WALTER BENJAMIN'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-2958016486765289795</id><published>2011-06-28T11:11:00.000-07:00</published><updated>2011-06-28T11:11:44.901-07:00</updated><title type='text'>GIANNI VATTIMO</title><content type='html'>&lt;h1&gt;La construcción de la verdad&lt;/h1&gt;&lt;h2&gt;“Entre uno que miente por el amor del proletariado y  otro que miente por amor a las putas, como Berlusconi, hago una  diferencia”, afirma en este diálogo el filósofo italiano, para quien, de  la religión a la política, “decimos que encontramos la verdad cuando  nos pusimos de acuerdo”. De paso por Buenos Aires, Vattimo analiza las  ideas centrales de sus dos últimos libros y reflexiona sobre la relación  entre eso que llamamos verdad y el poder.&lt;/h2&gt;&lt;h4&gt;POR   &lt;em&gt;Hector Pavon&lt;/em&gt;&amp;nbsp;&lt;/h4&gt;&lt;div class="bd"&gt;&lt;div class="mg"&gt;&lt;div class="ui-tabs ui-widget ui-widget-content ui-corner-all" id="re-news-media"&gt;&lt;div class="pane-news-media ui-tabs-panel ui-widget-content ui-corner-bottom" id="re-news-media_img"&gt;    &lt;div class="news-gallery"&gt;     &lt;div class="items"&gt;                                                          &lt;div class="item"&gt;                                                              &lt;a alt="Gianni Vattimo en Buenos Aires, Junio del 2011" class="re-modal-nws cboxElement" height="563" href="http://www.revistaenie.clarin.com/rn/Vattimo_CLAIMA20110624_0216_8.jpg" rel="nws_gallery" title="Gianni Vattimo en Buenos Aires, Junio del 2011" width="750"&gt;                             &lt;img alt="Gianni Vattimo en Buenos Aires, Junio del 2011" height="296" src="http://www.revistaenie.clarin.com/rn/Vattimo_CLAIMA20110624_0216_4.jpg" width="526" /&gt;                  &lt;/a&gt;                               &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ft-news-gallery"&gt;     &lt;div class="re-news-gallery_nav" style="display: none;"&gt;                       &lt;/div&gt;&lt;div class="epiGal"&gt;Gianni Vattimo en Buenos Aires, Junio del 2011&lt;/div&gt;&lt;div class="epiGal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="pane-news-media" id="re-news-media_vid"&gt;      &lt;div class="news-videos"&gt;       &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="mr"&gt;                                                                                                           &lt;/div&gt;&lt;div class="mt bb-article-body"&gt;      Gianni Vattimo va en auto a Ezeiza y lleva una valija que  prácticamente no abrió. Estuvo sólo unas horas en Buenos Aires. Las  cenizas volcánicas le impidieron llegar a tiempo para cumplir con su  agenda y estuvo detenido en el tiempo en Río de Janeiro. Apenas llegó a  Buenos Aires, compartió un panel con Ernesto Laclau, Jorge Alemán y  Jorge Coscia en la Casa del Bicentenario, dentro del ciclo “Debates y  combates “ de la Secretaría de Cultura de la Nación. &lt;br /&gt;En su bolso de mano trae dos libros recientes de su autoría: el diálogo con el antropólogo francés René Girard &lt;strong&gt;¿Verdad o fe débil?&lt;/strong&gt; y&lt;strong&gt; Adiós a la verdad&lt;/strong&gt; .&lt;br /&gt;Dos libros que interrogan lo verídico y lo cruzan con la vida y el mundo de hoy. &lt;br /&gt;En  el camino de retorno, Vattimo lleva en sus manos un puñado de papeles  que componen la ponencia que leerá en Londres. Tema: la plegaria. De  ella habla  al referirse a la verdad en un corte transversal con la  filosofía, la política, la religión y la ciencia. Mientras recorremos la  geografía común internacional en la ruta hacia el aeropuerto, Vattimo  brinda un relato verdadero. Una interpretación creíble. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En su libro “Adiós a la verdad” dice que la cultura actual se ha despedido de la verdad. ¿Es realmente una mala noticia?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Yo  sostengo que hay algo bueno en el sentido de que, si llamamos verdad a  la intuición inmediata de los principios primeros de los que todo  depende, el hecho de no tener más la ilusión de lo que es la verdad, es  casi como decir adiós a la violencia. ¿Me comprende? Casi todas las  violencias históricas más graves no se limitan a ser reacciones emotivas  de uno. Hitler no fue alguien que odiaba simplemente a los judíos.  Encontró una teoría general que estableció: necesitamos matar a los  judíos. Lo que significa que en la violencia histórica siempre hay un  plus de carga teórica. Empezando por esa frase que se le atribuye a  Aristóteles: soy amigo de Platón pero soy más amigo de la verdad &lt;i&gt;.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Esa  es la historia de la verdad. Eso es lo que la Iglesia siempre dijo  cuando quemaba a los herejes durante la época de la Inquisición: no  tenemos nada en su contra pero antes que violar el derecho o la verdad,  matémoslos. Podemos imaginar que Aristóteles habría podido decir: desde  el momento en que Platón enuncia errores yo lo discuto, si después  continúa trato de acallarlo y si sigue, quizá por el honor de la verdad,  lo mato. Hoy ocurre que quien produce violencia se justifica con una  razón metafísica. Por ejemplo el bombardeo sobre Irak; todas las guerras  llamadas humanitarias no son guerras normales. Es como si uno dijera:  hay un pedazo de tierra, que nos disputamos, hagamos una guerra para  quedárnoslo. No. Decimos que los otros son criminales y nosotros los  matamos, los ajusticiamos, los metemos en la cárcel. Incluso en la  política mundial hoy no hay nadie que diga: esos son nuestros enemigos  porque tienen el petróleo que nos sirve. Para bombardear Libia se acusa  al gobierno de violar los derechos humanos. Sí, pero se violan en  muchísimas otras partes del mundo. ¿Por qué bombardean sólo ahí? La  ideología de la criminalización del disenso es la que triunfa en la  globalización. Y ése es sin duda uno de los motores del discurso sobre  la verdad. El otro es que, teniendo en cuenta estos hechos objetivos  políticos, sociales, de esas experiencias colectivas, la filosofía  asumió que la verdad definitiva, esa que pretende ser la evidencia  primera y última, es sólo un acto de fuerza hasta cierto punto. Se  establece en base a un poder, por ejemplo con el poner fin a las  preguntas de los  niños. ¿Quién creó a Dios? ¿Quién creó el mundo? Llega  un momento en que el padre le dice: Basta, no hagas más preguntas. Ese  es el concepto de los primeros principios. Se puede preguntar hasta  cierto punto. ¿Por qué? Porque el resto es natural, es así y no se puede  discutir más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pero, ¿quién es el que decide que no se puede discutir más?  &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Eso  nunca es un acto teórico; es un acto de fuerza. Es decir, la verdad  objetiva pertenece a quien ostenta el poder, fundamentalmente. Siempre  he compartido la idea de metafísica de Heidegger. Es decir, la idea de  que hay una verdad objetiva que todos debemos reconocer y que no tiene  en cuenta la idea, en cambio, de que nosotros siempre interpretamos.  Siempre somos sujetos interesados frente a algo que ya es un evento, no  es la estructura objetiva del ser. Son sucesos históricos, otras  personas que nos dicen algo que nosotros podemos aceptar o rechazar. Esa  es la interpretación. Ahora, Heidegger siempre criticó la metafísica  pensándola así pero no era claramente consciente de que lo que él estaba  criticando era la autoridad. Descartes mismo, cuando dice “pienso luego  existo” realiza un acto de conciencia de un principio absoluto. Pero en  definitiva, se lo ve perfectamente por la continuación del discurso.  ¿Por qué debo pensar que la evidencia de conciencia sea un signo de  verdad? Porque está Dios que no me engaña. De nuevo hay un principio de  poder que garantiza que la verdad de la evidencia de una proposición que  yo pienso es signo de verdad, pero no por sí misma. Justamente porque  hay una autoridad que la garantiza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Esa autoridad, ¿está vigente? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El  mundo posmoderno entró en crisis porque ya no hay una autoridad  central. La filosofía europea avanzó como filosofía del progreso, de la  historia, de la verdadera humanidad mientras existió el eurocentrismo,  pero cuando los pueblos que nosotros llamábamos primitivos se rebelaron y  nos impusieron dejar de llamarlos así, fue muy importante el papel de  Lévi-Strauss que utilizó la lingüística de Saussure para describir las  culturas como organismos de signos, de normas, etcétera, cada uno con su  propia legitimidad. Si la cultura de los llamados salvajes del Amazonas  pudo durar tanto es porque rige y tiene los mismos derechos que la  nuestra. Las culturas no están todas sometidas a una sola. Terminó la  época del universalismo general del pensamiento europeo. Y eso es lo que  Nietzsche describe como el nihilismo, la muerte de Dios, etcétera. Ya  no se puede hablar de la verdad, sino de las verdades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por eso concluye que la verdad absoluta es más un peligro que un valor? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Decididamente  sí, en el sentido de que nunca he visto a un nihilista haciendo una  guerra por la  religión, pero he visto a muchas iglesias o incluso  personas con principios metafísicos, hacer guerras, Bush, el papa, los  papas del Renacimiento, las Cruzadas, todo, siempre se hizo en nombre de  la verdad. Y en nombre de Dios lo cual es todavía peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tenemos  una verdad absoluta y otra interpretada. En ambos casos es algo  peligroso porque  surge la dominación como consecuencia directa de la  imposición de las dos verdades... &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Primero, la verdad  absoluta es, sin ninguna duda, falsa porque no quiere reconocer que es  verdad interpretada. Luego, cuando alguien dice “te estoy diciendo la  verdad”, tenés que prestar atención de no creerle. Si alguien te dice: &lt;i&gt;Y&lt;/i&gt;  o lo pienso de esta forma, puede convertirse en un problema de  negociar, en cambio, si te dice: Yo lo pienso así y es tu jefe, es  difícil que negocies; si él te dice “yo lo veo así”, tenés que estar  atento. Siempre se puede disentir, pero depende de la relación de poder  que tengas. Ese discurso del jefe y la verdad, la interpretación y el  dominio, siempre es un problema referido a si podemos prescindir de la  verdad absoluta. Hay un dicho italiano para bromear sobre quienes le  temen al relativismo: “Eh, señora mía, ya no hay más religión”. Lo que  quiere decir, ya no hay verdad absoluta. ¿Cómo hacemos? Para vivir en  sociedad, necesitamos un acuerdo. Y mejor que sea una verdad democrática  que una autoritaria. Ese es el verdadero problema. En el &lt;strong&gt;Leviatán&lt;/strong&gt;,  Hobbes dice que salimos del estado de guerra de todos contra todos  atribuyendo el poder a un soberano. Ese soberano hoy es elegido a partir  de un acuerdo sobre una Constitución. O sea que siempre hay un momento  autoritario en la existencia, incluso en el nacimiento. Nadie me  preguntó si quería nacer o no, pero nací, ahora debo hacer de la  necesidad virtud, como se dice. Y por lo tanto es necesario imaginar en  cierto modo esa situación: que ninguno de nosotros vive nunca desde el  origen, es decir, ninguno de nosotros vivió nunca el pasaje de la guerra  de todos contra todos al estado cultural, al estado político. Sino que  vivimos en una situación en la cual esa imagen determina nuestra vida.  Es decir, nos movemos dentro de una condición en la cual estamos de  acuerdo, pero digamos que hasta cierto punto. Yo no puedo aceptar todo  lo que la sociedad me impone. Por otra parte, los que quieren imponerme  esto también me dicen “entonces, sé un salvaje”. Calma. Yo me convierto  nuevamente en un salvaje cada tanto para discutir la constitución, los  principios, las leyes, etcétera. Es decir, no discuto que tenemos  necesidad de la verdad. La verdad sería una forma de última instancia,  como un tribunal, que debemos no obstante instituir, es decir que  debemos fundar democráticamente, y no aceptarla como si fuera un hecho  natural. Toda la lucha moderna contra el derecho divino de los reyes,  por ejemplo, era ésa. La idea de que tiene que haber un soberano, porque  de lo contrario no se hace ni el código vial, debe surgir de que ese  soberano dependa más de nosotros, no del hecho de que ya está ahí y de  que tiene el derecho de Estado. Todo esto es importante porque se puede  invertir lo que nosotros siempre pensamos: nos pusimos de acuerdo porque  encontramos la verdad. Lo cierto es lo contrario: decimos que  encontramos la verdad cuando nos pusimos de acuerdo. Es toda otra  perspectiva que implica mucho más la libertad de los individuos y de las  comunidades incluso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bush, Obama, Berlusconi,  Zapatero, por ejemplo, construyeron una verdad política. Ahora,  política y verdad es un matrimonio bastante complicado, ¿no? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí,  lo que yo digo es que estos señores han justificado su autoridad con  pretensiones de verdades objetivas. Como máximo, se puede pensar que una  autoridad democrática como la de Obama no dice que debemos bombardear a  Irán porque somos los buenos y ellos los malos. Es un poco más  respetuoso de los derechos humanos pero no tanto. Yo no me escandalizo  por el hecho de que la verdad se construya también políticamente. Entre  uno que miente por el amor del proletariado y otro que miente por amor a  las putas como Berlusconi hago una diferencia. Es decir, no digo que  todos deberían ser absolutamente objetivos pero no sólo decir la verdad  porque se convierte en un círculo vicioso porque, ¿quién establece si es  verdad lo que dicen? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt; Luego, establecer la verdad es una decisión personal...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Yo  decido estar a favor o en contra de una construcción de verdad social  cuanto más la comparto. Depende de los grupos, las clases que la  sostienen. Por ejemplo, en Italia tuvimos un referéndum por la energía  nuclear. ¿Debo votar a favor o en contra? La primera respuesta que daría  sería: escuchemos a los científicos. Pero los científicos no siempre  están de acuerdo entre ellos. Entonces elijo al mejor, pero ¿y la  autoridad para decidir eso? Finalmente, ¿qué hago? Elijo al científico  que encuentro todos los domingos en misa o que es hincha de mi equipo.  Elijo por afinidades. Es un discurso siempre de grupos y no es tan  horrible porque ¿quiénes son los que no quieren aceptar la idea de que  yo elijo siempre en base a afinidades históricas, culturales y  amistosas? ¿A quién le parece escandalosa esa visión de la verdad? A los  que ostentan el poder. Los que tienen el poder quieren que la verdad  sea objetiva. Yo dije, una vez: tiene que haber una verdad objetiva  porque de lo contrario no se puede ejercer el poder. Lo digo todavía.  Ahora voy a Londres a dictar una conferencia sobre la plegaria a un  grupo de teólogos. Les digo que paradójicamente Dios debe existir para  justificar el poder de la Iglesia. O sea: decir que Dios existe  objetivamente. No es que no se pueda dudar, es sólo un modo para afirmar  el poder de los que hablan en su nombre. Que Dios no exista para todos,  francamente, no podría importarme menos. Importa si cuenta para mí. Y  todo eso me parece bastante importante. La verdad objetiva es siempre  una función del poder que pretende que no es interpretación sino que es  pura verdad. Y uno empieza a luchar un poco más contra esos tipos de  autoridad absoluta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ahora, ¿qué pasa cuando la libertad tiene la capacidad de proponer una verdad contraria al sentido común? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ese  sí que es un problema. Todos los que me objetan dicen: ¿pero cómo? Si  no existiera la verdad objetiva metafísica no podrías rebelarte contra  el poder porque cuando lo hacés, lo hacés en nombre de una verdad  diferente de la que sostiene el poder. Sí, pero puedo perfectamente  pensar que cuando reivindico los derechos humanos, por ejemplo, en la  Revolución Francesa contra los reyes, ¿los reivindico por amor al hecho  de que son derechos humanos o los reivindico por amor a los que están a  mi alrededor, apresados por esa autoridad? Una vez más, el  revolucionario que se cree autorizado por el conocimiento de la verdad  es tan peligroso como el autoritario en sí porque significa que en  determinado momento en que rige la revolución no se permite hablar a  nadie. En el fondo el estalinismo fue eso. Ahora pensemos si Stalin se  puede reducir a esas cosas. El comunismo soviético, cuando se vuelve  poder, fatalmente, creo, debe defenderse de los ataques de los países  capitalistas pareciéndose cada vez más a sus enemigos incluso en el  plano de la economía. Porque Stalin hizo una revolución industrial en 40  años. En los 50, Rusia competía con Estados Unidos en la carrera  espacial y en el 17 era todavía un país agrícola, con caballos que  arrastraban los trineos. Para llegar a ese punto tuvo que haber baños de  sangre, transporte de poblaciones, defensa incluso contra la desunión  interna del régimen, las purgas estalinistas, todas esas cosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y esa ¿es una verdad correcta? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No  la justifico, digo solamente que, entre otras cosas, todo eso nos salvó  del nazismo porque sin Stalingrado, con los tanques armados, etcétera,  el nazismo todavía seguiría vivo y en pie. Por lo tanto, ni siquiera la  idea de que debo tener una justificación para rebelarme debe llevarme a  pensar que entonces tiene que existir la verdad objetiva. Si no, me  expongo al riesgo de convertirme en Stalin, dicho brutalmente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Todos los días leemos en la prensa mundial, por ejemplo, toda la verdad: investigación especial… &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Como WikiLeaks.&lt;br /&gt;.&lt;strong&gt;.. sobre la política, toda la verdad sobre el mundo del espectáculo, sobre el fútbol…&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;Sobre Strauss-Kahn.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;... ¿cuál es la idea, el concepto de verdad de los medios? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Digamos  que usan la idea de verdad, a veces, cuando son honestos, sobre la base  de testimonios directos. Es decir: hablé con Beckham que me dijo que  traiciona a la mujer. Entonces, yo lo informo. Y eso para mí no está tan  mal. El problema es que decir también una verdad sobre un hecho  determinado, como diría Marx, puede ser desviante porque olvida todo el  cuadro. En realidad, una verdad parcial, la verdad objetiva sobre un  hecho parcial, a veces lo es, pero los diarios viven justamente de eso.  Por ejemplo, dicen la verdad sobre Beckham, sobre el fútbol, sobre el  espectáculo, pero no dicen en general quién es el dueño del diario. No  lo escriben. Este diario pertenece a Berlusconi: &lt;i&gt;Ça va sans dire&lt;/i&gt; .  Ahora, esto es un modo no de despreciar la verdad descriptiva. Yo estoy  contento cuando un diario me dice que llueve cuando llueve y no, que no  llueve, obviamente. Prefiero eso. Pero no me conformo y ese es el  principio de la transformación social. Después en lo que se refiere a  las verdades de hecho siempre hay criterios para verificar. Por ejemplo,  la verdad jurídica, cuando un tribunal termina condenando a alguien,  ¿sabemos si fue realmente él el asesino? No, pero hay un sistema de  verificación y falsificación por el cual según esos cánones, podemos  decir que es verdad que fulano mató a la viejita. Y lo condenamos. Pero  alguno puede decir, ¿pero qué pasó? En el fondo en nuestra vida social  que haya una verdad convenida de alguna manera es útil porque tenemos  criterios para establecer en los casos individuales como cuánto cuesta  el taxi. Hay principios. Todo eso funciona muy bien para la vida  práctica. Cuando se pretende, no obstante, modelar en base a las  verdades, los valores, ahí hay diversidad de consideraciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Y en la política? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En  la política la diferencia de opiniones no se puede superar tomando a un  científico que nos diga cómo son las cosas. Incluso los economistas no  están de acuerdo: sólo acentuar un hecho más que otro, quizá significa  mandar a la ruina a Grecia o Portugal. Por eso, siempre existe ese  margen de libertad de interpretación, que se puede sólo mediar con el  consenso interpersonal, no con el ver objetivamente. Por ejemplo, no es  que si se repite un experimento científico, va a implicar que las cosas  son “así”; quiere decir que hay más gente que cree. ¿Eso significa que  después de 100 experimentos conozco mejor la caída de la manzana? No.  Quiere decir que no se desmiente, que funciona. Hasta Popper podría  estar de acuerdo con eso. O sea que siempre hay una componente de  consenso, de escucha del otro que justifica el coloquio interpersonal  que nos hace hablar de verdad, entre comillas, “objetiva”, pero sólo una  verdad subjetiva compartida y funciona muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo  se coexiste con la verdad de la religión?Esa que se manifiesta contra  el divorcio, el aborto, los homosexuales, la fecundación in vitro...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Eso  es una porquería. ¿Cómo decirlo? El problema es reducir los absolutos,  incluso en el campo de las religiones. Allí donde las religiones se  presentan como principios de verdad absoluta son en general religiones  autoritarias. Como decir: Dios debe existir objetivamente porque si no  el poder de la Iglesia no tiene base. Pero cómo, ¿debemos decir que Dios  existe sólo por amor al Papa? No. De hecho es así porque hasta la madre  Teresa de Calcuta decía que cuando se ponía a rezar le venían todas las  dudas sobre la existencia de Dios, de Jesucristo. Pensemos si eso lo  dijera el Papa, ¿vos le ordenás a la gente que no use preservativo, que  no aborte, en base al hecho de que hay Dios o no? Por lo tanto, estos  discursos sobre la ética de parte de las religiones son indicaciones  generalmente útiles. Los diez mandamientos de Moisés sirvieron durante  mucho tiempo en la vida de la gente que trataba de no matar, de no  traicionar a la mujer o al marido... Ok. Pero que eso se convierta en un  principio de una imposición incluso para las leyes civiles... Es decir:  cuando la Iglesia ordena a sus fieles que no forniquen, es asunto de  ellos; pero si lo ordena a todos, en nombre del hecho de que conoce la  verdad de la naturaleza humana, es simplemente un hecho de  autoritarismo. A veces el Papa habla de la antropología bíblica... ¿y  con la astronomía bíblica cómo hacemos dado que Galileo fue perseguido  en nombre de la astronomía bíblica? Ahora de la astronomía no se habla  más, afortunadamente, pero se sigue diciendo que en la Biblia hay una  antropología, una doctrina sobre el hombre, sobre lo que debe ser, y esa  es otra estupidez. La Biblia  no es un manual ni de antropología ni de  astrología, no es nada de eso, no es siquiera un manual de teología. No  es que nos explique cómo hizo Dios y entonces estamos más contentos. Nos  dice que si queremos salvar el alma debemos hacer esto y aquello. Si  creemos en la &lt;strong&gt;Biblia  &lt;/strong&gt;lo hacemos, pero no podemos tomar  los principios del Vaticano y aplicarlos a la ley italiana porque esos  son los principios de la naturaleza del hombre. ¿Cuáles son? Tonterías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Usted habla también del cristianismo hedonista. ¿Retoma a Michel Onfray? ¿Onfray? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Quizá  lo he sobrevaluado un poco. Es muy simpático, pero no sé hasta qué  punto. Salió un libro de un teólogo americano llamado Fox, un ex  dominico que fue expulsado de la orden, que escribe un libro titulado: &lt;strong&gt;En el principio fue la alegría&lt;/strong&gt;   y trata de transformar el negativismo de la ética cristiana en un  hecho positivo. Yo creo que me gusta más un cristianismo hedonista que  uno punitivo. ¿Debería ser mejor? ¿Por qué, si yo estoy haciendo el amor  no debo pensar que Dios me ve? La gente se esconde. Si tengo una  relación sexual, debo esconderme porque si no Dios me ve. No digo que  podría hacerlo en la Iglesia, pero sólo por respeto a las convenciones.  Del mismo modo que no hago mis necesidades en público: voy a un baño.  Ahora, hay cosas que efectivamente no parecen decorosas desde el punto  de vista de la relación con Dios. Masturbarse mientras se reza. A mí me  ha pasado de pensar en rezar incluso si una noche llegando a un local  equívoco... ¿Por qué no? Digamos que como no soy el padre eterno, no soy  Dios, no puedo hacer como si todo esto no valiera nada, trato de  atenerme a la disciplina social, al respeto por los otros, está bien;  después si tengo que involucrar a Dios cada vez que uso o no uso el  preservativo, francamente, me parece incluso una ofensa. ¿Qué tiene que  ver? ¡Que se ocupe de sus asuntos!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-2958016486765289795?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/2958016486765289795/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/06/gianni-vattimo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/2958016486765289795'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/2958016486765289795'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/06/gianni-vattimo.html' title='GIANNI VATTIMO'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-1722939351942929809</id><published>2011-05-22T06:52:00.000-07:00</published><updated>2011-05-22T06:52:10.264-07:00</updated><title type='text'>ZIZEK. ANIMATE</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://1.gvt0.com/vi/YdezVlHLWHE/0.jpg"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/YdezVlHLWHE&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266" src="http://www.youtube.com/v/YdezVlHLWHE&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-1722939351942929809?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/1722939351942929809/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/05/zizek-animate.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/1722939351942929809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/1722939351942929809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/05/zizek-animate.html' title='ZIZEK. ANIMATE'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-5845692485094688903</id><published>2011-05-22T06:44:00.000-07:00</published><updated>2011-05-22T06:44:34.000-07:00</updated><title type='text'>Libros de Onfray y Zizek</title><content type='html'>&lt;div class="cabecera_noticia_opinion estirar"&gt;   &lt;h2&gt;ANÁLISIS: PENSAMIENTO  &lt;/h2&gt;&lt;h1&gt;De regreso al orden&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt; &lt;/h3&gt;&lt;div class="firma"&gt;    &lt;strong&gt;MANUEL CRUZ&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;&lt;/em&gt;             &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="votos estirar"&gt;             &lt;div id="votosC"&gt;       &lt;div class="votos_estrellas"&gt; &lt;div class="votos_votar"&gt;                 &lt;div class="votos_estrella"&gt;               &lt;span id="bhs"&gt;&lt;/span&gt;          &lt;/div&gt;&lt;img alt="" height="13" src="http://www.elpais.com/im/ico_separador_horizontal.gif" width="1" /&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="rec rec-twitter"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="rec rec-fbook"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="limpiar"&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="presentacion"&gt;           Dos libros de Michel Onfray y de Slavoj Zizek invitan a  analizar las nuevas tesis sobre la coherencia, el oportunismo, el  triunfo y la derrota&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Se lo tengo dicho a mis amigos: "El día que os deis cuenta de  que empiezo a escribir un cierto tipo de artículos, por favor,  avisadme". La petición tiene que ver con algo que, francamente, empieza a  preocuparme. Me llama la atención el hecho de que algunos escritores,  por encima de casi toda sospecha, llegados a una edad, empiezan a  publicar textos que parecen tener como denominador común una determinada  actitud, de imprecisos contornos, pero que si tuviera que definir de  alguna manera diría que se halla próxima al conocido "lo que va de ayer a  hoy" o, incluso peor, al viejo "dónde iremos a parar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="info_complementa"&gt;    &lt;div class="dato_generico"&gt; "El futuro al que deberíamos ser fieles es el futuro del propio pasado", ha escrito Zizek&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;Compruebo cómo, conforme cumplen años, tematizan ciertos hábitos de  la juventud actual, despotrican del lamentable estado en el que queda el  centro de las ciudades el sábado por la mañana, tras el paso de las  hordas consumidoras de litronas, canutos y todo tipo de sustancias  estupefacientes (algunos incluso cargan las tintas aludiendo al  lamentable estado que ofrecen las calles de las zonas de copas,  cubiertas de cristales rotos, &lt;i&gt;tetrabriks&lt;/i&gt; de vino barato y  vomitonas de adolescentes), se quejan por el estrépito provocado por el  tubo de escape de las motos de esos niñatos, hijos de papá todos ellos,  etcétera. De ordinario, los lamentos suelen ir acompañados de una toma  de posición definida -inequívocamente &lt;i&gt;progresista,&lt;/i&gt; por utilizar  las categorías tradicionales, tan en cuestión desde hace ya un tiempo-,  para que no haya dudas respecto a de qué lado se está. Y así, se  contraponen tales excesos con el legítimo derecho al descanso que asiste  a los honrados trabajadores (la mayor parte de los cuales no tiene más  remedio que madrugar) o se compara tan regalada vida con la del  ciudadano medio, agobiado por deudas, facturas e hipotecas, por citar  sólo un par de los maniqueísmos más frecuentes.&lt;br /&gt;Constato  igualmente que ese tipo de denuncias -que parecen estar sustituyendo  definitivamente a las de carácter político o social, que antes ocupaban  casi por completo las páginas de los periódicos- suelen dar lugar de  inmediato a una oleada de cartas al director por parte de ciudadanos que  se alegran de que, por fin (o, mejor dicho, "¡ya era hora!"), alguien  se haya decidido a denunciar tales hechos. Qué quieren que les diga.  Todo es correcto, perfectamente correcto, incluso -mal que les pese a  los autores- políticamente correcto. Lástima que el contenido de tales  denuncias nos suene tan familiar. Tanto que a veces uno llega a pensar,  con Michel Onfray, que lleva toda la vida oyendo las mismas cosas,  idénticas denuncias, parecidos reproches. Ay, el eterno retorno de lo  rancio...&lt;br /&gt;El asunto carecería de mayor importancia si no fuera  porque dicha actitud parece constituir el correlato, en materia de  costumbres, de un cambio de actitud que también tiene su expresión en  materia de ideas políticas y que amenaza con convertirse en hegemónico,  un cambio de actitud que tal vez cupiera denominar como de &lt;i&gt;regreso al orden.&lt;/i&gt;  El caso al que me voy a referir a continuación espero que ilustre la  tesis que pretendo señalar. Últimamente, se ha convertido en un tópico  muy socorrido de algunos periódicos conservadores el permanente sarcasmo  dirigido hacia aquellos que etiquetan como los &lt;i&gt;pijo-progres.&lt;/i&gt; No  me escandaliza el sarcasmo, quede claro. Incluso estoy dispuesto a  aceptar que más de uno se lo tiene merecido (en la ciudad en la que vivo  llegamos a tener un alto cargo en el Gobierno municipal que se definía  como &lt;i&gt;antisistema,&lt;/i&gt; imaginen ustedes). Lo que sorprende es que  quienes tanto se afanan en criticar esta caricatura no dediquen nunca ni  un segundo a criticar a los &lt;i&gt;pijo-pijos&lt;/i&gt; (o pijos &lt;i&gt;pata negra,&lt;/i&gt;  si se me permite la expresión). Digo que "sorprende" porque lo que los  sarcásticos críticos cobijados en la prensa conservadora declaran  reprochar a los &lt;i&gt;pijo-progres&lt;/i&gt; es la contaminación que han sufrido  precisamente de aquellos elementos que más deberían haber combatido,  pero no su origen, esto es, la segunda parte del rótulo. Con otras  palabras, sobre el papel de lo que se les acusa es de ser  inconsecuentes.&lt;br /&gt;Sin embargo, cuando uno se aproxima al detalle de  la argumentación acaba dándose cuenta de que se les critica no tanto por  haberse pasado al otro bando (el de los pijos, por continuar con esos  términos) como por no haber abandonado del todo el suyo, por no haber  renunciado por completo a sus viejos ideales. Al &lt;i&gt;pijo-pijo,&lt;/i&gt; en cambio, no hay nada que reprocharle ni vergonzoso pasado alguno que recordarle: es, decididamente, &lt;i&gt;uno de los nuestros.&lt;/i&gt;  He aquí un uso particularmente perverso del valor de la coherencia,  entendido como criterio puramente formal. Por lo visto, hemos de admirar  a aquel que nunca abdicó de sus ideales juveniles, con perfecta  independencia del juicio que estos nos puedan merecer (lo que, según  parece, es cosa secundaria).&lt;br /&gt;Frente a quien se comporta así, cualquiera que modifique su punto de vista originario habrá de resultar &lt;i&gt;sospechoso,&lt;/i&gt;  al margen por completo de que la mudanza responda al genuino propósito  de estar atento a los cambios de la realidad para mejor transformarla o  al mero oportunismo. No se trata de que nuestro conservador no perciba  la diferencia entre ambas motivaciones: es que la misma le trae sin  cuidado. Desde lo alto, contempla el espectáculo. Él y los suyos siempre  lo dijeron, y ahora piensan que la historia ha terminado por darles la  razón: nada puede con el orden existente.&lt;br /&gt;Para todos los demás,  son tiempos de derrota ("el futuro al que deberíamos ser fieles es el  futuro del propio pasado", ha escrito Zizek). La expectativa de que este  mundo fuera capaz de transformarse desde dentro en el sentido de una  mayor equidad voló por los aires. Los desfavorecidos que alimentaron tal  sueño son juzgados ahora como unos pobres progres &lt;i&gt;trasnochados&lt;/i&gt;  (no se sabe por qué, el adjetivo favorito de los conservadores). Aunque  tal vez peor suerte, si cabe, hayan corrido aquellos otros  desfavorecidos que llegaron a creer en la posibilidad de que una  supuesta meritocracia les permitiera medrar por su cuenta dentro del  sistema, los que confiaron en salir airosos en la desigual batalla de la  competitividad generalizada. Infelices: ignoraban que el individualista  que vence es un triunfador, pero al individualista derrotado -máxime si  viene de abajo- no le queda más estatuto que el de mero resentido.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Política del rebelde.&lt;/i&gt; Michel Onfray. Traducción de Marco Aurelio Galmarini. Anagrama. Barcelona, 2011. 328 páginas. 19 euros. &lt;i&gt;En defensa de las causas perdidas.&lt;/i&gt; Slavoj Zizek. Traducción de Francisco López Martín. Akal. Madrid, 2011. 480 páginas. 32 euros.&lt;br /&gt;&lt;div class="presentacion"&gt;             &lt;b&gt;Manuel Cruz,&lt;/b&gt; premio Espasa de Ensayo 2010 por &lt;i&gt;Amo, luego existo,&lt;/i&gt; es editor del volumen colectivo &lt;i&gt;Las personas del verbo (filosófico),&lt;/i&gt; que editará Herder.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-5845692485094688903?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/5845692485094688903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/05/libros-de-onfray-y-zizek.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/5845692485094688903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/5845692485094688903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/05/libros-de-onfray-y-zizek.html' title='Libros de Onfray y Zizek'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-7261390105993712692</id><published>2011-05-05T04:40:00.000-07:00</published><updated>2011-05-05T04:40:58.865-07:00</updated><title type='text'>HAYDEN  WHITE</title><content type='html'>&lt;h1&gt;Hayden White: “Lean a Marx; él les contará cómo sucedió”&lt;/h1&gt;&lt;h2&gt;Crisis financiera, calentamiento global y desigualdades  son algunos temas de este diálogo con el historiador y filósofo  estadounidense, quien hace desde el marxismo una crítica feroz del  modelo capitalista. “La historia no se entiende; con suerte se soporta”,  ha escrito.&lt;/h2&gt;&lt;h4&gt;POR   &lt;em&gt;Andres Hax&lt;/em&gt;&lt;/h4&gt;&lt;div class="bd"&gt;&lt;div class="mg"&gt;&lt;div class="ui-tabs ui-widget ui-widget-content ui-corner-all" id="re-news-media"&gt;&lt;div class="pane-news-media ui-tabs-panel ui-widget-content ui-corner-bottom" id="re-news-media_img"&gt;    &lt;div class="news-gallery"&gt;     &lt;div class="items"&gt;                                                          &lt;div class="item"&gt;                                                              &lt;a alt="HAYDEN WHITE. EE.UU. , 1928. filósofo, crítico literario e historiador." class="re-modal-nws cboxElement" height="563" href="http://www.revistaenie.clarin.com/rn/ideas/politica-economia/HAYDEN-WHITE-EEUU-literario-historiador_CLAIMA20110504_0138_8.jpg" rel="nws_gallery" title="HAYDEN WHITE. EE.UU. , 1928. filósofo, crítico literario e historiador." width="750"&gt;                             &lt;img alt="HAYDEN WHITE. EE.UU. , 1928. filósofo, crítico literario e historiador." height="296" src="http://www.revistaenie.clarin.com/rn/ideas/politica-economia/HAYDEN-WHITE-EEUU-literario-historiador_CLAIMA20110504_0138_4.jpg" width="526" /&gt;                  &lt;/a&gt;                               &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ft-news-gallery"&gt;     &lt;div class="re-news-gallery_nav" style="display: none;"&gt;                       &lt;/div&gt;&lt;div class="epiGal"&gt;HAYDEN WHITE. EE.UU. , 1928. filósofo, crítico literario e historiador.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="pane-news-media" id="re-news-media_vid"&gt;      &lt;div class="news-videos"&gt;       &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="mr"&gt;                                                                                                           &lt;/div&gt;&lt;div class="mt bb-article-body"&gt;      La vida del profesor y filósofo estadounidense Hayden White  (1928) es irresolublemente contradictoria y él lo sabe.  Es un hombre  que dice conocer las verdades espantosas sobre la trágica actualidad del  mundo, pero sabe que ese conocimiento no sirve para cambiar nada. Es un  hombre que denuncia el capitalismo salvaje y suicida (son sus palabras)  y la política del espectáculo, pero sabe que el mismo sistema que  denuncia lo ha beneficiado (tiene 83 años y podría pasar fácilmente por  60). Es un hombre de un pesimismo absolutamente negro e inflexible por  el porvenir del hombre (hasta tal punto que celebra la eventual  extinción de la raza humana), pero a la vez alguien que sonríe y que  disfruta de la buena vida (vive mitad del año en Italia) y que goza de  una existencia intelectual cosmopolita.&lt;br /&gt;White estuvo en Buenos  Aires recientemente como invitado de honor de una ponencia dedicada  exclusivamente a él, organizada por la Universidad Nacional Tres de  Febrero, y titulada como uno de sus libros: Ficción histórica, historia  ficcional y realidad histórica , editado por Verónica Tozzi, que compila  varios artículos de White de la última década.&lt;br /&gt;El venerado  profesor recibe Ñ  en la habitación de un hotel boutique a cuadras de la  plaza Vicente López, en el barrio porteño de La Recoleta. Sobre su mesa  ratona, delante de una cama hecha improvisadamente por el profesor  mismo, rebalsan libros y cuadernos escritos. Usa un arito de oro en la  oreja derecha, como los que se pone a los bebés recién nacidos. Su  aspecto físico es no sólo impecable, sino también imponente, si se tiene  en cuenta que White es un octogenario. &lt;br /&gt;¿Cuándo empezaron a  formarse las ideas que se demostrarían en su gran obra teórica,  “Metahistoria”? Creo que tiene que ver con mi descubrimiento de Marx.  Una vez que uno comienza a tomar conciencia de que en las ciencias  sociales, en la filosofía y en la religión lo que estás tratando son  varios tipos de ideologías, entonces lo que quieres ir a buscar es la  iluminación, la clarificación, desmitificación. Creo que ese es el  motivo por cual yo me interesé en las ciencias sociales y la historia.  Gente como Max Weber parecían ofrecer puntos de vista desmitificados  sobre el mundo. Y creo que todos queremos la iluminación. No queremos  vivir en una fantasía; no se puede vivir en la fantasía. La fantasía es  necesaria para alimentar al espíritu, pero no es suficiente para  manejarte en el mundo.  &lt;br /&gt;En su larga historia como profesor, ¿cómo  evalúa los cambios del joven estadounidense?  El mundo digital ha  cambiado todo. Antes intentábamos enseñar a la gente joven a pensar  conceptualmente. Pero hoy el montaje y el collage de las imágenes dan  una forma diferente de pensar y relacionar los signos con las cosas.&lt;br /&gt;Y  esto crea una sensación diferente del tiempo y la temporalidad. Por lo  tanto pienso que la generación actual de alumnos no experimenta el  pasado como algo arcaico o remoto. Es simplemente otra dimensión exótica  que se puede tornar presente con imágenes con gran facilidad.  &lt;br /&gt;¿Y cómo se siente frente de estos cambios?  Las cosas cambian. Todo cambia. Desesperarse por el cambio no tiene sentido.&lt;br /&gt;¿Considera  que este libro que se publica ahora en Argentina es una buena  introducción a su obra en general? Un escritor no es el mejor crítico de  su propio trabajo. Mi punto de vista siempre ha sido: lo escribes, lo  publicas y la gente lo puede usar como le parezca. No me molesta ser  interpretado o mal interpretado. &lt;br /&gt;No es común oírle a un teórico esa opinión.&lt;br /&gt;Creo  que toda comunicación es comunicación fallada y que los errores  creativos son válidos. La interpretación nunca es objetiva.  A mí no me  interesa la polémica. Mi punto de vista es que hago lo mejor que puedo;  si usted piensa que lo puede hacer mejor, hágalo mejor.&lt;br /&gt;Estamos en  un momento donde se promueven visiones contradictorias: la humanidad  oscila entre la salvación tecnológica y un cataclismo que amenaza borrar  la raza humana de la Tierra.&lt;br /&gt;¡Bueno, claro! Eso es por el  capitalismo. El capitalismo extraerá todo lo que puede de la tierra para  poder producir bienes y promoverá el consumo como un bien en sí mismo. A  ellos no les importa el calentamiento global. Ellos asumen que la  tecnología traerá una solución. A las corporaciones no les importa. A  Mobil Oil no le importa el calentamiento global.  Destruirían el  universo entero para lograr una ganancia. Este es nuestro problema, no  la tecnología. La tecnología es solamente un medio, se puede usar con  fines buenos o malos. Pero desafortunadamente, el capitalismo es suicida  porque presume de una expansión infinita en una situación donde hay  recursos limitados.  No puedes tener expansión infinita y recursos  limitados. El sueño es entonces que colonizaremos la Luna, colonizaremos  el planeta Marte. No creo que eso vaya a suceder. Hasta que logremos  regular las corporaciones capitalistas, estamos condenados.&lt;br /&gt;Más de  una década después de haber entrado en el siglo XXI, ¿cuál sería su  primer boceto de la historia del siglo XX? Es una serie de catástrofes.  Hay un comentarista inglés que lo designa: “El podrido siglo XX.” Cuando  lo piensas: comienza con la Primera Guerra Mundial; la Gran Depresión;  la Segunda Guerra Mundial; la Guerra Fría; después toda una seguidilla  de guerras. Los Estados Unidos estuvieron en guerra por 56 años. Es el  primer país capitalista y el capitalismo significa guerra. Esa es la  forma más rápida de consumir los bienes y de crear demanda. El siglo XX  fue el triunfo del capitalismo, la destrucción de la Tierra y el uso de  la tecnología para generar ganancias en vez de proveer las necesidades  de los seres humanos y los demás animales y plantas sobre la Tierra.&lt;br /&gt;Dado  ese sentimiento, ¿cómo se siente viviendo en el corazón de la bestia?  Es exactamente eso. Los Estados Unidos son el gran villano de este  cuento, porque han empujado el proyecto capitalista hasta su máxima  expresión. Ahora es una sociedad que se dedica nada más que a la  producción de desechos. Produce más basura, más desechos atómicos y  orgánicos. ¡A tal punto que ya no saben dónde ponerlos! Han estado  tirándolos en Africa –¿sabía eso?– ¿Qué van a hacer con los desechos  atómicos? Los están enterrando en cuevas del sudoeste del país, en Nuevo  México y Arizona: pero esta cosa no se desintegra por 10.000 años. Va a  estar allí envenenando el agua potable y la tierra. O lo tiran al mar.  Destruyen ríos… Sin pensarlo. ¡Y lo saben! ¡Saben lo que están haciendo!  Esto es una de las razones de que el marxismo sea más fuerte entre los  intelectuales de los Estados Unidos que en cualquier otro lugar del  mundo. Vemos los efectos del capitalismo. ¡También nos beneficiamos!  ¡Mírame a mí! Soy sano. Y eso es porque los ricos siempre se protegen a  ellos mismos. ¡No les importa el calentamiento global! Se compran otra  casa en un lugar donde estarán a salvo.&lt;br /&gt;Hay muchas personas que afirman que el marxismo ya no sirve para explicar el mundo.&lt;br /&gt;La  reciente catástrofe financiera demuestra lo contrario. Todo el mundo  decia: “¿Cómo pasó esto? ¡Cómo puede ser!” ¡Que lean a Marx! El les  contará cómo sucedió. Cualquier persona de la izquierda vio claramente y  de antemano lo que estaba sucediendo con la creación de las deudas  hipotecarias. Los ejecutivos de Goldman Sachs o cualquier otra casa  financiera, si les preguntas te responden: “El juego es así.” Y el  Estado es cómplice. El gobierno de los EE.UU. no está haciendo nada para  la gente sin trabajo o para las personas que perdieron sus hogares. Han  salvado los bancos y las instituciones financieras. A hora la brecha  entre los ricos y los pobres en los EE.UU. es así: un 1% de la población  controla más del 90% de la riqueza del país. Esta es la distribución de  riqueza más desbalanceada en la historia del capitalismo. Antes la idea  era que el libre mercado permitía que cualquiera pudiera jugar; pero,  obviamente sabemos que no puedes jugar sin los recursos. Si yo juego en  el mercado bursátil con cinco mil millones de dólares no es lo mismo que  si lo hago con mis ahorros de unos miles de dólares. &lt;br /&gt;¿Es posible  que esta desigualdad lleve a una revolucion popular como hemos visto en  los países del norte de Africa al comienzo de este año? No. Es  imposible. Porque el Estado tiene todo el poder, tiene todas las armas.  Ya no puede haber más revoluciones populares. Salvo en el Tercer Mundo,  en Ruanda o Namibia. Mira, antes que nada: imagínate que quieres hacer  una revolución y quieres destruir a General Motors. ¡General Motors es  una empresa internacional! ¿Dónde voy para destruir a General Motors? La  ataco en Detroit, pero eso no haría gran daño a la empresa. Esta todo  terciarizado por todo el mundo. Y lo mismo vale para el Estado. El  Estado está donde sea que el poder del Estado reside. El Estado es Mobil  Oil, por ejemplo. Y uno sabe perfectamente qué pasa cuando hay una  amenaza terrorista en Washington: ¡el gobierno se va! Tiene búnkers  subterráneos… Se ve sano, tanto en cuerpo como en mente. Parece feliz.  Pero esa imagen es totalmente contradictoria con lo que piensa sobre la  realidad del mundo. ¿Cómo sobrelleva esa tensión? Imagínese que el  calentamiento global lleva a la destrucción de la raza humana. ¡Sería  bueno para la Tierra! La gente me pregunta, ¿Por qué eres tan pesimista?  Y yo respondo: No soy pesimista. Soy optimista. ¡Creo que la raza  humana por fin se morirá! ¡Será muy bueno para el planeta! Es la especie  humana la que está destruyendo el planeta. ¡No son los perros los que  lo están destruyendo! Desde el punto de vista de la evolución  darwiniana, es bueno que las especies se extingan. Es algo necesario  para que siga en marcha el proceso evolutivo. &lt;br /&gt;¿Se considera usted  un nihilista? Sí. Un nihilista en la ontología, un anarquista en la  política. No tengo nada de esperanza o fe en el sistema político o el  sistema económico.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-7261390105993712692?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/7261390105993712692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/05/hayden-white.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/7261390105993712692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/7261390105993712692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/05/hayden-white.html' title='HAYDEN  WHITE'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-7005532799114725010</id><published>2011-04-15T06:18:00.000-07:00</published><updated>2011-04-15T06:18:16.816-07:00</updated><title type='text'>DESNUDEZ</title><content type='html'>&lt;h1&gt;Para leer la historia del presente&lt;/h1&gt;&lt;h2&gt;En los artículos de “Desnudez”, recién editado en la  Argentina, el pensador italiano confirma su lucidez para pensar la  contemporaneidad, a partir de una asombrosa diversidad de fuentes, que  va desde Nietzsche hasta la astrofísica.&lt;/h2&gt;&lt;h4&gt;POR   &lt;em&gt;AGUSTIN SCARPELLI &lt;/em&gt;        &lt;/h4&gt;&lt;div class="bd"&gt;                         &lt;div class="mg"&gt;&lt;div class="ui-tabs ui-widget ui-widget-content ui-corner-all" id="re-news-media"&gt;&lt;div class="pane-news-media ui-tabs-panel ui-widget-content ui-corner-bottom" id="re-news-media_img"&gt;    &lt;div class="news-gallery"&gt;     &lt;div class="items"&gt;                                                          &lt;div class="item"&gt;                                                              &lt;a alt="DEFINICION. “No basta con hacer, es necesario salvar lo que se hace”, afirma Agamben." class="re-modal-nws cboxElement" height="563" href="http://www.revistaenie.clarin.com/rn/ideas/Giorgio_Agamben_CLAIMA20110412_0177_8.jpg" rel="nws_gallery" title="DEFINICION. “No basta con hacer, es necesario salvar lo que se hace”, afirma Agamben." width="750"&gt;                             &lt;img alt="DEFINICION. “No basta con hacer, es necesario salvar lo que se hace”, afirma Agamben." height="296" src="http://www.revistaenie.clarin.com/rn/ideas/Giorgio_Agamben_CLAIMA20110412_0177_4.jpg" width="526" /&gt;                  &lt;/a&gt;                               &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ft-news-gallery"&gt;     &lt;div class="re-news-gallery_nav" style="display: none;"&gt;                       &lt;/div&gt;&lt;div class="epiGal"&gt;DEFINICION. “No basta con hacer, es necesario salvar lo que se hace”, afirma Agamben.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="pane-news-media" id="re-news-media_vid"&gt;      &lt;div class="news-videos"&gt;       &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="bd"&gt;                          &lt;div class="mr"&gt;                                                                                                           &lt;/div&gt;&lt;div class="mt bb-article-body"&gt;      La obra de Giorgio Agamben trata temas tan disímiles que por  momentos resulta difícil afirmar si son propios de la filosofía  política, la antropología filosófica, la ontología, la historia del arte  o las teorías del lenguaje. Ella reúne indagaciones sobre el método de  investigación en humanidades, una relectura tan original como  iluminadora de la tesis de Carl Schmitt acerca de que la política actual  consiste en la secularización de conceptos teológicos, las  disertaciones sobre aquello que separa (y une) al hombre del animal,  entre otras cuestiones, que constituyen en conjunto un &lt;i&gt;corpus&lt;/i&gt; que aun en esta diversidad –más bien: gracias a ella– ha hecho contribuciones clave al pensamiento contemporáneo.&lt;br /&gt;Entre  los hitos conceptuales de su obra política, que es la más reciente,  están los varios aportes a la tesis foucaultiana de la biopolítica, es  decir, aquel proceso a través del cual, en la modernidad, la vida de los  individuos y de las poblaciones ingresa en los cálculos y mecanismos  del poder. En particular se destaca su desarrollo de la noción  benjaminiana de “nuda vida” o “vida desnuda”, a través de la figura del &lt;i&gt; homo sacer&lt;/i&gt;  : una oscura figura del derecho romano arcaico que designaba a aquel  individuo que, tras haber cometido un delito, quedaba completamente  expuesto a la muerte, ya que darle muerte no era considerado un  homicidio (un caso de nuestro tiempo sería el célebre “Buscado vivo o  muerto” de los &lt;i&gt;westerns&lt;/i&gt; norteamericanos). &lt;br /&gt;Para Agamben,  esta figura representa el exacto reverso de la figura del soberano –de  aquel que detenta el derecho de vida y de muerte–: para un &lt;i&gt;homo sacer&lt;/i&gt; , todo ser humano es un soberano; para el soberano, todo viviente es, en última instancia, un &lt;i&gt;homo sacer&lt;/i&gt; .&lt;br /&gt;Entre  los hitos metodológicos, la perspectiva de convertir aquello que se  percibe como oposiciones tajantes –animal/humano; universal/particular;  subjetivación/ desubjetivación– en bipolaridades, utilizando, según sus  palabras, “la lógica del campo en lugar de la lógica de la sustancia”  destaca por su originalidad. &lt;br /&gt;También su particular definición de  “arqueología” (en la que retoma al Foucault de Las palabras y las cosas   y La arqueología del saber , aunque también se distancia de él) y el  desarrollo de lo que bautizó como método “por paradigmas”  (diferenciándolo de la noción de “paradigma científico” de T. Kuhn). &lt;br /&gt;Un  ejemplo cabal de este procedimiento es su más reciente libro de  ensayos, Desnudez , que se acaba de publicar en la Argentina. Allí, a lo  largo de diez artículos, el autor recoge y reelabora algunos de sus  conceptos centrales: la desnudez misma que da título al libro, vista  ahora desde la perspectiva de los cuerpos al descubierto en la moda; la  cuestión de la gloria y las características del cuerpo de los  resucitados en el Paraíso; la “potencia de no” y la inoperosidad  –revisitadas bajo, entre otras, la figura de la salvación, en oposición  complementaria con la creación. Esas dos formas de la acción divina y  humana, dice el autor, “son opuestas entre sí y, sin embargo,  inseparables. Quien actúa y produce también debe salvar y redimir su  creación. No basta con hacer, es necesario salvar lo que se hace. Más  aun: la tarea de la salvación precede a la de la creación”. Donde  “salvar”, explica Agamben, consiste en “una potencia de crear que ha  quedado inconclusa y que se vuelve hacia sí misma, se ‘salva’”.&lt;br /&gt;Agamben  había adelantado algunas ideas sobre su método en la entrevista que  precede la edición argentina del volumen Estado de excepción , así como,  poco después (en 2005), durante su única visita a la Argentina, en una  reunión con estudiantes de doctorado de la Universidad de La Plata. &lt;br /&gt;Allí se refirió a su método paradigmático, donde un fenómeno histórico singular vale como &lt;i&gt;exemplum&lt;/i&gt;  , esto es, como caso particular que es también modelo para todos los  casos de la misma serie, constituyendo de esa manera un conjunto  problemático más amplio. Así, “paradigma” en sentido agambeniano son  tanto el Edipo en Freud (un caso singular, el mítico rey de Tebas, actúa  como modelo de todas las relaciones edípicas), como el panóptico: por  un lado, es el proyecto de sistema penal creado por Jeremy Bentham en  1791 a pedido de Jorge III de Inglaterra y, al mismo tiempo, se  constituye como modelo para el resto de las instituciones de encierro en  las sociedades “disciplinarias” analizadas por Foucault.&lt;br /&gt;Para  Agamben, además, a diferencia de los métodos de investigación más  corrientes utilizados en humanidades –la deducción y la inducción–, que  proceden articulando lo particular y lo universal, el paradigma se  mantiene en el campo de lo singular conectando dos situaciones cuya  cercanía no es siempre evidente. &lt;br /&gt;Abre así un nuevo horizonte para  la investigación histórica, permitiéndole ir más allá de los contextos  cronológicos-metonímicos (la antigua Tebas; la Francia del siglo XVIII) y  desplegarse en contextos metafórico-alegóricos. Como explica en  Signatura rerum ( 2008), su libro sobre método, “el paradigma es un caso  singular que es aislado del contexto del que forma parte sólo en la  medida en que, exhibiendo su propia singularidad, vuelve inteligible un  nuevo conjunto, cuya homogeneidad debe él mismo constituir”. &lt;br /&gt;En  ese mismo libro –compuesto por tres artículos: uno sobre el paradigma,  otro sobre la arqueología, otro sobre las signaturas­– esbozó la manera  en que el pasado y el presente pueden relacionarse de forma insospechada  a partir de un abordaje arqueológico­. En efecto, la arqueología es  aquel método que intenta desentrañar las condiciones históricas de  posibilidad del desarrollo de una &lt;i&gt;episteme&lt;/i&gt; , vale decir, de un  saber que puede ser tanto de carácter científico como del orden de la  creencia o el mito. Para Agamben, arqueología es aquella práctica que,  en toda indagación histórica, se enfrenta a la canonización o a la  naturalización de las fuentes del propio saber, para lo cual debe  “deconstruir los paradigmas, las técnicas y las prácticas a través de  las cuales ella [la tradición] regula las formas de la transmisión,  condiciona el acceso a las fuentes y determina, en último análisis, el  estatuto mismo del sujeto cognoscente”.&lt;br /&gt;Estas nociones son las que  el autor pone en juego en las observaciones de casos quirúrgicamente  elegidos como paradigmas de la cultura actual en Desnudez : Venecia como  emblema de la ciudad posmoderna, museificada y espectral; nuestra época  –la de la “flexibilidad”– como aquella que priva al hombre “no sólo de  lo que puede hacer, sino sobre todo de lo que puede no hacer”, y que por  lo tanto lo tiene más preso que nunca; la relación, históricamente  cambiante, entre identidad biológica y máscara social, cuyo estadio  actual abandona la responsabilidad moral y jurídica respecto de la  propia persona en beneficio de la ilusión de una multiplicación infinita  de las máscaras; las performances de la artista Vanessa Beecroft, donde  lo que precisamente no tiene ni puede tener lugar –en medio de, o  frente a, decenas de hermosas muchachas sin ropa– es, en la  interpretación agambeniana, la desnudez del cuerpo humano.&lt;br /&gt;En “Qué  es lo contemporáneo?” –uno de los artículos que integra el libro,  publicado por Ñ hace un año– Agamben retoma la conferencia con la que  inauguró el ciclo 2006 del seminario que dictó en el Instituto  Universitario de Arquitectura de Venecia. &lt;br /&gt;La pregunta dialoga con  aquella otra que Foucault intenta desentrañar en “¿Qué es la  ilustración?”, donde a su vez comenta la respuesta a esa misma pregunta  ensayada por Kant en diciembre de 1784. Para Foucault esta forma de  interrogación crítica, que apunta a una ontología del presente –¿cuál es  ese acontecimiento que se llama &lt;i&gt;Aufklärung&lt;/i&gt; [ilustración] y que  ha determinado, en parte, lo que somos, lo que pensamos y lo que  hacemos?– signará toda la filosofía contemporánea junto con la cuestión  de las condiciones en las cuales un conocimiento verdadero es posible. &lt;br /&gt;El  texto de Agamben confirma las sospechas de Foucault respecto de la  imposibilidad para la filosofía de evitar la pregunta sobre la &lt;i&gt;Aufklärung&lt;/i&gt;  . Y revela –además de una prosa literaria impecable y una diversidad de  fuentes asombrosa, que va desde Nietzsche a la astrofísica–, que ser  contemporáneo es tomar distancia del propio tiempo sin dejar de mantener  allí fija la mirada, para poder ver sus zonas oscuras, sus sombras. &lt;br /&gt;Siguiendo también en esto a Kant, para quien la &lt;i&gt;Aufklärung&lt;/i&gt;  tenía que ver más con una actitud que con una época, Agamben dice que  no se trata de percibir esa oscuridad de manera pasiva: “Contemporáneo  es aquel que percibe la oscuridad de su tiempo como algo que le incumbe y  no cesa de interpelarlo”. Y concluye ilustrando la compleja experiencia  que de la temporalidad tiene el hombre contemporáneo con el fenómeno de  la moda (lo cual muestra, por un lado, que cualquier fenómeno puede ser  objeto de la filosofía y, por otro, el desprejuicio del autor: la alta  teoría suele desconfiar de estos análisis más relacionados con lo  socio-antropológico). &lt;br /&gt;La moda, dice el autor, “instituye con esos  otros tiempos –con el pasado y, quizá, también con el futuro– una  relación particular. Es decir, puede ‘citar’ y, de esa manera,  reactualizar cualquier momento del pasado (los años veinte, los setenta,  pero también la moda imperio o neoclásica)”. Así, es contemporáneo  quien, utilizando como vía de acceso la arqueología (la búsqueda de un &lt;i&gt;arché&lt;/i&gt;   que, sin embargo, no es un principio cronológico), puede leer de  manera inédita la historia en el presente, para transformarlo. &lt;br /&gt;La  novedad que introduce Agamben –respondiendo, tal vez, a algunas  críticas que se han hecho de su obra– radica en darle al pasado, a lo  arcaico, un nuevo estatuto en el presente. La figura del &lt;i&gt;homo sacer&lt;/i&gt;  , por ejemplo, o las discusiones de los antiguos teólogos, operan en  las sombras del presente. La tarea del hombre contemporáneo, por tanto,  es buscar allí “su” verdad. &lt;br /&gt;El objeto del extraordinario ensayo que sigue, “K.” (inicial de &lt;i&gt;kalumniator&lt;/i&gt;  , el falso acusador que, en el proceso romano, era castigado marcándole  la letra K en la frente), es, si se quiere, más acotado. Se trata de  una interpretación de El proceso , de Kafka, a la luz de de la figura de  la calumnia en el derecho romano antiguo. Interpretación que, como es  habitual en este autor, sirve como puente hacia preguntas de orden más  general: “¿Por qué todo hombre se auto-calumnia?”, se pregunta Agamben  luego de concluir que buena parte de la literatura kafkiana está  atravesada por este problema: “La culpa no existe o, más bien, la única  culpa es la auto-calumnia, que consiste en acusarse de una culpa  inexistente (es decir, de la propia inocencia, y este es el gesto cómico  por excelencia)”. &lt;br /&gt;Nuevamente, Agamben –a la vez que despliega  una crítica feroz contra la interpretación que Max Brod realizó del  universo kafkiano– pone de manifiesto la potencia de la arqueología –que  tanto Kafka para crear la novela, como Agamben para “salvarla”, han  utilizado al tener en cuenta la importancia de K.– como vía de acceso a  la contemporaneidad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-7005532799114725010?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/7005532799114725010/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/04/desnudez.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/7005532799114725010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/7005532799114725010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/04/desnudez.html' title='DESNUDEZ'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-6809318945078249664</id><published>2011-04-09T14:00:00.000-07:00</published><updated>2011-04-09T14:00:57.139-07:00</updated><title type='text'>GIORGIO AGAMBEN-  Filósofo italiano</title><content type='html'>&lt;h2 id="pageName"&gt;Giorgio Agamben (Roma, 1942)&lt;/h2&gt;&lt;div class="story"&gt;&lt;img alt="Foto de Agamben" height="231" id="foto" src="http://www.agamben.com.ar/img/agamben.jpg" width="336" /&gt; Giorgio       Agamben se ha convertido en una referencia obligada en el campo de la filosofía       política contemporánea. En gran medida, esto se debe a su obra &lt;i&gt;Homo       sacer I. El poder soberano y la vida desnuda&lt;/i&gt; (1995), en la cual interpreta       la categoría de soberanía desde la perspectiva filosófica de Hannah Arendt       y de Michel Foucault. La inclusión de la vida biológica en los mecanismos       del Estado, que para Foucault y Arendt constituía la novedad política de       la Modernidad, para Agamben constituye la esencia misma de todas las formas       de poder político en Occidente.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Estado de excepción&lt;/i&gt; (cuya edición española se publicó en Buenos       Aires el año pasado) se presenta como la primera parte del segundo volumen       de &lt;i&gt;Homo sacer&lt;/i&gt;. El título indica el tema abordado: una reconstrucción       histórica de la noción del estado de excepción y un análisis de su sentido       y sus consecuencias actuales.&lt;br /&gt;En &lt;i&gt;Homo sacer III, Lo que queda de Auschwitz&lt;/i&gt; (1998), Agamben       aborda la comprensión del significado ético y político del exterminio.       En esta perspectiva, Auschwitz no se presenta sólo como el campo de la       muerte, sino como el lugar de un experimento sobre los límites de lo humano.&lt;br /&gt;Si bien la figura intelectual de Agamben se impone a través de sus trabajos       de filosofía política, sus numerosos libros y artículos dan testimonio       de una multiplicidad de intereses: la Lingüística, la Literatura medieval       y renacentista, el Derecho, la Teología y, en particular, la Estética.       En cada uno de estos campos sabe combinar, junto a una exquisita erudición,       la contextualización filológica e histórica de textos y autores con el       análisis conceptual preciso y novedoso.&lt;/div&gt;&lt;div class="story"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=169785905195413873&amp;amp;postID=6809318945078249664" name="bio"&gt;      &lt;h3&gt;Biografía&lt;/h3&gt;&lt;/a&gt;      Giorgio Agamben nació en Roma en 1942. Se doctoró en la Università di       Roma con una tesis sobre el pensamiento político de Simone Weil. Durante       estos años frecuentó a Elsa Morante, Pier Paolo Passolini e Ingeborg Bachmann.       En 1966 y 1968 asistió a los seminarios de Heidegger en Le Thor (Suiza)       sobre Heráclito y Hegel. Fue &lt;i&gt;Lettore di Italiano&lt;/i&gt; en la Université de       Haute-Bretagne. En París estudió lingüística y medievalística y frecuentó a       Pierre Klossowski e Italo Calvino. En 1974 y 1975 realizó investigaciones       en el Warburg Institute de Londres sobre la relación entre lenguaje y el       fantasma en el concepto medieval de &lt;i&gt;melancholia&lt;/i&gt;. El resultado       de este trabajo es su libro &lt;i&gt;Estancias&lt;/i&gt; (1979). De 1986 a 1993 fue       Director de Programa en el Collège International de Philosophie (París),       donde entabló amistad con Jean-Luc Nancy, Jacques Derrida y Jean-François       Lyotard. De 1988 a 1993 fue Profesor Asociado de Estética en la Università di       Macerata, y de 1993 a 2003 fue Profesor Asociado de Estética en la Università di       Verona. Desde 1994 es &lt;i&gt;Visiting Professor&lt;/i&gt; en varias universidades       de los Estados Unidos. En el año 2003 fue nombrado &lt;i&gt;Distinguished Professor&lt;/i&gt; en       la New York University, pero luego rechazó el encargo en protesta contra       la política exterior y migratoria de la administración norteamericana.       Desde el 2003 es Profesor de Estética en la Facoltà di Design e Arti de       la Università IUAV de Venecia. Dirigió la edición italiana de las &lt;i&gt;Obras       completas&lt;/i&gt; de Walter Benjamin para la Editorial Einaudi de Turín.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=169785905195413873&amp;amp;postID=6809318945078249664" name="obr"&gt;      &lt;h3&gt;Obras&lt;/h3&gt;&lt;/a&gt;      &lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;(1970) &lt;i&gt;L’uomo senza contenuto&lt;/i&gt;, Milano, Rizzoli (Macerata,         Quodlibet, 1994).       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(1979) &lt;i&gt;Stanze&lt;/i&gt;, Torino, Giulio Einaudi.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(1979) &lt;i&gt;Infanzia e storia&lt;/i&gt;, Torino, Giulio Einaudi.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(1982) &lt;i&gt;Il linguaggio e la morte&lt;/i&gt;, Torino, Giulio Einaudi.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(1982) &lt;i&gt;La fine del pensiero&lt;/i&gt;, Paris, Le Nouveau Commerce.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(1985) &lt;i&gt;Idea della prosa&lt;/i&gt;, Milano, Feltrinelli (Macerata, Quodlibet,         2002).       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(1990) &lt;i&gt;La comunità che viene&lt;/i&gt;, Torino, Giulio Einaudi.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(1993) (con Gilles Deleuze) &lt;i&gt;Bartleby, la formula della creazione&lt;/i&gt;,         Macerata, Quodlibet.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(1995) &lt;i&gt;Homo sacer I. Il potere sovrano e la nuda vita&lt;/i&gt;, Torino,         Giulio Einaudi.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(1996) &lt;i&gt;Mezzi senza fine&lt;/i&gt;, Torino, Bollati Boringhieri.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(1996) &lt;i&gt;Categorie italiane&lt;/i&gt;, Venezia, Marsilio.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(1998) &lt;i&gt;Image et mémoire&lt;/i&gt; (Marco Dell’Omodarme et al., trad.),         Paris, Hoëbeke.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(1998) &lt;i&gt;Quel che resta di Auschwitz&lt;/i&gt;, Torino, Bollati Boringhieri.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(2000) &lt;i&gt;Potentialities&lt;/i&gt; (Daniel Heller-Roazen, ed. &amp;amp; trans.),         Stanford, Stanford University Press.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(2000) &lt;i&gt;Il tempo che resta&lt;/i&gt;, Torino, Bollati Boringhieri.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(2002) &lt;i&gt;L’aperto&lt;/i&gt;, Torino, Bollati Boringhieri.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(2003) (con Valeria Piazza) &lt;i&gt;L’ombre de l’amour&lt;/i&gt;, Paris, Rivages.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(2003) &lt;i&gt;Stato di eccezione&lt;/i&gt;, Torino, Bollati Boringhieri.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(2004) &lt;i&gt;Genius&lt;/i&gt;, Roma, Nottetempo.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(2004) &lt;i&gt;Il giorno del giudizzio&lt;/i&gt;, Roma, Nottetempo.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(2004) &lt;i&gt;Profanazioni&lt;/i&gt;, Roma, Nottetempo.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;(2005) &lt;i&gt;La potenza del pensiero. Saggi e conferenze&lt;/i&gt;, Neri Pozza.     &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=169785905195413873&amp;amp;postID=6809318945078249664" name="links"&gt;    &lt;h2&gt;Links&lt;/h2&gt;&lt;/a&gt;    &lt;br /&gt;&lt;div class="story"&gt;&lt;ul id="agambenlinks"&gt;&lt;li&gt;«"El gobierno es una máquina bipolar"»&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/suplementos/espectaculos/2-651-2005-10-07_1.html" target="_blank"&gt;http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/suplementos/espectaculos/2-651-2005-10-07_1.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Silvina Friera, «"El gobierno es una máquina bipolar"». Nota publicada en el diario &lt;i&gt;Página/12&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Sección Cultura&lt;/i&gt;,         el 7 de octubre de 2005, sobre la conferencia pronunciada por G. Agamben         el 5 de octubre en el aula magna de la Facultad de Odontología de la         Universidad de Buenos Aires.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;"El filósofo que cree en Dios como origen de la economía"&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.clarin.com/diario/2005/10/06/sociedad/s-05101.htm" target="_blank"&gt;http://www.clarin.com/diario/2005/10/06/sociedad/s-05101.htm&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nota publicada en el diario &lt;i&gt;Clarín&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Sección Sociedad&lt;/i&gt;,         el 6 de octubre de 2005, sobre la conferencia pronunciada por G. Agamben         el 5 de octubre en el aula magna de la Facultad de Odontología de la         Universidad de Buenos Aires.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;"Peligrosa humanidad"&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/cultura/nota.asp?nota_id=741399" target="_blank"&gt;http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/cultura/nota.asp?nota_id=741399&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pablo Esteban Rodríguez, "Peligrosa humanidad", artículo publicado en &lt;i&gt;La         Nación&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Suplemento Cultura&lt;/i&gt;, pág. 3, 25 de septiembre de         2005. Descripción: según Giorgio Agamben, en el mundo occidental, las         situaciones de excepción en las que se despoja de sus derechos a los         ciudadanos son hoy una regla y favorecen el surgimiento de campos de         concentración como las prisiones especiales de Bush.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;"La amistad"&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/cultura/nota.asp?nota_id=741397" target="_blank"&gt;http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/cultura/nota.asp?nota_id=741397&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Giorgio Agamben, "La amistad", artículo publicado en &lt;i&gt;La Nación&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Suplemento         Cultura&lt;/i&gt;, trad. Flavia Costa, pág. 1, 25 de septiembre de 2005. Descripción:         en este texto inédito, publicado junto con &lt;i&gt;Profanaciones&lt;/i&gt; (Adriana         Hidalgo), el filósofo italiano reflexiona sobre el significado metafísico         de los vínculos amistosos.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Giorgio Agamben&lt;br /&gt;&lt;a href="http://sun3.lib.uci.edu/eyeghiay/Philosophy/Colloquia/agamben.html" target="_blank"&gt;http://sun3.lib.uci.edu/eyeghiay/Philosophy/Colloquia/agamben.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Muy completa selección bibliográfica compilada por Eddie Yeghiayan (Universidad         de California). Se incluyen libros y artículos de G. Agamben en italiano,         traducciones, reseñas y comentarios sobre la obra del filósofo ordenados         por año de publicación. En algunos casos se transcribe el índice de los         libros.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Agambeniana&lt;br /&gt;&lt;a href="http://agambeniana.at.infoseek.co.jp/" target="_blank"&gt;http://agambeniana.at.infoseek.co.jp/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía en inglés de G. Agamben. Hasta el momento se incluyen libros         en doce lenguas diferentes: italiano, francés, inglés, alemán, japonés,         español, portugués, finés, flamenco, noruego, turco y griego.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Agamben en Geometry&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.geometry.net/philosophers_bk/agamben_giorgio.html" target="_blank"&gt;http://www.geometry.net/philosophers_bk/agamben_giorgio.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Listado de libros de G. Agamben en inglés. Se incluye precio, portada,         reseña, datos editoriales y link a Amazon.com.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Agamben en The European Graduate School Faculty&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.egs.edu/faculty/agamben.html" target="_blank"&gt;http://www.egs.edu/faculty/agamben.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sección del sitio The European Graduate School Faculty dedicada al filósofo         italiano. Incluye biografía, bibliografía (con links a Amazon.com), tres         artículos, algunas fotos y videos, y links a otros sitios de interés.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Agamben, Giorgio&lt;br /&gt;&lt;a href="http://multitudes.samizdat.net/recherche.php3?recherche=agamben" target="_blank"&gt;http://multitudes.samizdat.net/recherche.php3?recherche=agamben&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Biografía en francés y dos artículos del filósofo italiano en la revista &lt;i&gt;Multitudes&lt;/i&gt;.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Giorgio Agamben&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.filosofico.net/agamben.htm" target="_blank"&gt;http://www.filosofico.net/agamben.htm&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Biografía en italiano a cargo de Simone Tunesi.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Cultures &amp;amp; Conflits : Agamben face aux juges. Souveraineté ...&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.conflits.org/article.php3?id_article=748" target="_blank"&gt;http://www.conflits.org/article.php3?id_article=748&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;"Agamben face aux juges. Souveraineté, exception et antiterrorisme". Un artículo en francés de Elspeth Guild para la revista &lt;i&gt;Cultures et Conflits&lt;/i&gt; (2004).       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Chancellor's Distinguished Fellows: Giorgio Agamben (UC Irvine Libraries)&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.lib.uci.edu/online/fellows/agambenbib.html" target="_blank"&gt;http://www.lib.uci.edu/online/fellows/agambenbib.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las UC Irvine Libraries proveen una selección bibliográfica de la obra         del filósofo. Se incluyen libros en italiano, traducciones, índices y         ensayos en varios idiomas.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Une biopolitique mineure (Giorgio Agamben)&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.vacarme.eu.org/article255.html" target="_blank"&gt;http://www.vacarme.eu.org/article255.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Entrevista en francés de Stany Grelet y Mathieu Potte-Bonneville a G.         Agamben sobre el problema del biopoder y la biopolítica. Diciembre de         1999.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Le Web de l’Humanité: GÊNES ET LA PESTE Par Giorgio Agamben ...&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.humanite.presse.fr/journal/2001-08-27/2001-08-27-249331" target="_blank"&gt;http://www.humanite.presse.fr/journal/2001-08-27/2001-08-27-249331&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Artículo en francés de G. Agamben en &lt;i&gt;l'Humanité&lt;/i&gt;.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;La question du bio-pouvoir chez Foucault et Agamben&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.univ-lille3.fr/set/sem/Genel.html" target="_blank"&gt;http://www.univ-lille3.fr/set/sem/Genel.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Artículo en francés de Katia Genel (2003).       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Security and Terror&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.yorku.ca/dmutimer/4260/9-11/5.4agamben.html" target="_blank"&gt;http://www.yorku.ca/dmutimer/4260/9-11/5.4agamben.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Artículo de G. Agamben (2002) publicado por The Johns Hopkins University         Press. Traducción al inglés de Carolin Emcke.       &lt;/li&gt;&lt;li&gt;AgambenHHUD&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.phil-fak.uni-duesseldorf.de/agamben/agamben.htm" target="_blank"&gt;http://www.phil-fak.uni-duesseldorf.de/agamben/agamben.htm&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Este sitio en alemán anuncia los seminarios que dictará G. Agamben en         la Heinrich-Heine-Universität en Düsseldorf durante el invierno 2005-2006.         Su clase introductoria se titula "The Reign and the Government. An archaeology         of governance" y tendrá lugar el 25 de octubre de 2005. En noviembre         habrá una conferencia en Düsseldorf sobre la lectura agambeniana de Benjamin.     &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-6809318945078249664?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/6809318945078249664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/04/giorgio-agambe-filosofo-italiano.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/6809318945078249664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/6809318945078249664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/04/giorgio-agambe-filosofo-italiano.html' title='GIORGIO AGAMBEN-  Filósofo italiano'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-2299865292158961263</id><published>2011-03-31T06:11:00.000-07:00</published><updated>2011-03-31T06:11:06.016-07:00</updated><title type='text'>LA VOLUNTAD DE VIVIR</title><content type='html'>REFLEXIONES A PARTIR DEL TERREMOTO     &lt;br /&gt;&lt;h2&gt;La voluntad de vivir&lt;/h2&gt;&lt;div class="intro"&gt;A partir de los sucesos en Japón, y tomando en  cuenta el último texto que escribió Gilles Deleuze, la autora se refiere  a “una vida”, esa que “atraviesa al sujeto” y que “se diferencia en su  desnudez, en su intensidad, en su exceso de potencia”.&lt;/div&gt;&lt;div class="botones"&gt;     &lt;div class="icono"&gt;&lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-165221-2011-03-31.html" target="_blank" title="Abrir nota en una ventana nueva"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="iconoa"&gt;&lt;a href="" title="Aumentar tamaño del texto"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="icono"&gt;&lt;a href="" title="Reducir tamaño del texto"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="icono"&gt;&lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/psicologia/9-165221-2011-03-31.html" title="Versión para imprimir"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="" name="formu_mail"&gt;&lt;/a&gt;    &lt;br /&gt;&lt;div id="xmail" style="display: none;"&gt;     &lt;form action="/usuarios/enviar.php" id="form_mail" method="post" name="formu"&gt;          &lt;div class="cerrar"&gt;[&lt;a href=""&gt;cerrar&lt;/a&gt;]&lt;/div&gt;&lt;h4&gt;Comparta esta nota con un amigo&lt;/h4&gt;&lt;table&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;       &lt;td&gt;E-Mail de su amigo&lt;/td&gt;       &lt;td&gt;&lt;input name="amigoemail" type="text" /&gt;&lt;/td&gt;      &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;       &lt;td&gt;Su nombre&lt;/td&gt;       &lt;td&gt;&lt;input name="nombre" type="text" /&gt;&lt;/td&gt;      &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;       &lt;td&gt;Su E-Mail&lt;/td&gt;       &lt;td&gt;&lt;input name="tuemail" type="text" /&gt;&lt;/td&gt;      &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;       &lt;td&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;       &lt;td&gt;&lt;input name="url" type="hidden" value="/diario/psicologia/9-165221-2011-03-31.html" /&gt;&lt;input name="enviar" type="submit" value="Enviar" /&gt;&lt;/td&gt;      &lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/form&gt;&lt;/div&gt;Por&amp;nbsp;Esther Díaz *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div id="cuerpo" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;div class="margen0"&gt;Japón  se conmocionó. Maremotos, terremotos, tsunamis. Incluso las centrales  atómicas fueron zamarreadas por las fuerzas naturales. Grietas, fuga de  radiación, confusión, descontrol, devastación. Miles son los muertos,  millones los irradiados. A once años de comenzar el siglo, la hecatombe  de Japón parece actualizar los fantasmas del milenio.&lt;/div&gt;Sin embargo, después de los terremotos naturales, bélicos,  ideológicos y nucleares, la vida sigue su rumbo. Se filtra por las  fisuras de las rocas, surge de árboles achicharrados, brota de los  vientres de embarazadas muertas, se solaza en las entrepiernas de los  jóvenes, se reproduce entre las cenizas, la basura, la carencia y la  opulencia, se expande en la espesura de otras vidas queriéndose a sí  misma, luchando por imponerse, viboreando entre los peligros,  resistiendo.&lt;br /&gt;“La inmanencia: una vida...” (en Dos regímenes de locos, ed.  Pre-Textos) es el título que eligió Gilles Deleuze para un último y  breve escrito que envió a la prensa poco antes de morir por decisión  propia. Para hablar de “una” vida (y no de “la” vida) en primer lugar  pone en pie de igualdad inmanencia y vida. No introduce un verbo entre  ambos sustantivos: la inmanencia no es una vida, menos aún la vida.  Inmanencia y vida se juntan y separan mediante un enigmático signo, los  dos puntos. La vida está en el entre, en la relación, en el agon entre  ella y la otredad, en el vacío trascendental en el que irrumpe. Vida  desnuda de códigos culturales, morales o jurídicos, vida como potencia.  Beatitud plena. Suspendida, porque en suspenso siempre está una vida,  como esos tres puntos que, en el título, también permanecen en suspenso.&lt;br /&gt;Una vida circula por un puro flujo de conciencia a-subjetiva, se  explaya en una duración sin yo liberada de sujeto y de objeto pero  siendo, permaneciendo en la inmanencia. Deviniendo. Libre de atributos o  preconceptos. Vida no personal, aunque sea habitada por personas. Mi  vida soporta calificaciones, como la de cualquier ser vivo. Pero en  tanto vida es indefinida. Persiste interceptando el caos como un plano.  Se percibe en los bordes de la muerte o en la actualización de un acto  absurdo y la mayoría de las veces ni se percibe, fluye.&lt;br /&gt;Una vida –como una sonrisa– necesita condiciones de existencia que  la sostengan y se da en un campo trascendental, aunque no trascendente.  Acaece en la materialidad aquí y ahora. No se trata de un trascendental  kantiano necesario, a priori y universal. Se trata de un trascendental  sin trascendencia, histórico, condiciones de posibilidad de lo viviente.  Una vida es materialidad incorporal sobre la que se monta y se pliega  la vida individual.&lt;br /&gt;Dice Deleuze que nadie ha narrado mejor que Dickens lo que es una  vida, cuando relata (en Nuestro amigo común, ed. Espasa Calpe) que un  vil sujeto despreciado por todos agoniza. Quienes lo rodean lo asisten  con desdén. Pero cuando su respiración se torna tan tenue que parece  cesar, sus asistentes comienzan a preocuparse, tratan de reanimarlo,  atisban el menor signo vital. Es como si todas las aborrecibles  particularidades del malhechor se hubieran esfumado y persistiera, como  surfeando sobre las olas de la muerte, simplemente una vida.&lt;br /&gt;En ese momento todos se empeñan en salvarlo, de manera que en lo más  álgido de su agonía el depravado siente que algo dulce lo penetra. Pero  a medida que se recupera, quienes lo rodean se tornan cada vez más  esquivos y el malhechor, al mismo tiempo que la vida, recupera su  grosería y su crueldad.&lt;br /&gt;Entre su vida y su muerte hubo un momento en el que no fue más que  una vida. La vida del individuo le cedió lugar a una vida impersonal,  aunque singular, de la que se desprende un acontecimiento puro liberado  de los accidentes de la vida interior y exterior, de la subjetividad, de  los objetos. Vida de pura inmanencia. Vida singular de un hombre que ya  no tiene nombre, pero no se confunde con ninguna otra vida. Una vida  sin cuerpo, como la sonrisa sin gato del mundo maravilloso de Alicia.&lt;br /&gt;Pero es obvio que una vida no se limita al momento universal de la  muerte individual. Una vida está en todos lados, atraviesa al sujeto  viviente, mide tal o cual objeto vivido. La singularidad o los  acontecimientos constitutivos de una vida coexisten con las vicisitudes  de la vida correspondiente, pero una vida se diferencia en su desnudez,  en su intensidad, en su exceso de potencia sin representación. Deleuze  ilumina su concepto aludiendo a los bebés. Ellos están atravesados por  una vida inmanente que es pura potencia. Aún no están definidos y no  poseen individualidad, pero poseen singularidad: una sonrisa, un gesto,  un mohín. Y en la medida en que adquieren rasgos individuales se van  determinando. Se van cargando con culpas, con ilusiones, con anhelos,  con miedos, con determinaciones empíricas. La vida individual es  inseparable de esas determinaciones que se apoyan y sostienen en una  vida.&lt;br /&gt;Este concepto nos conduce a una comprensión posible de la intensidad  vital que se impone después de las catástrofes reales. Pues tanto la  vida subjetiva como la colectiva se determinan no solamente por sus  condiciones empíricas, sino también por los códigos vigentes, las culpas  impartidas, el miedo a la materialización de los fantasmas. Esa carga  abominable que, en la metáfora nietzscheana, nos asemeja a un camello.&lt;br /&gt;Una vida no se moldea con códigos epocales, morales, sentenciosos,  resentidos, vengativos o justos. Busca reafirmarse existiendo. Se  derrama, rebasa, chorrea intensidad. De lo contrario, ¿cómo sobrevivir  después del espanto?, ¿cómo hacer poesía después de los campos de  exterminio?, ¿cómo volver a amar habiendo soportado a un golpeador?,  ¿cómo hacer el amor después de la violación o del robo de niños?, ¿cómo  seguir habitando en una isla después del terremoto?, ¿y en la costa  después de un tsunami?, ¿y en un país en el que las centrales nucleares  eclosionan?, ¿cómo vivir en las estribaciones de la herida? Incluso cabe  preguntarse, ¿es propio de la racionalidad tecnocientífica arriesgar  vidas montando centrales atómicas sobre un tembladeral?&lt;br /&gt;Pero la vida y la muerte nunca son en sí mismas problemas  científicos. Porque la ciencia se maneja con la verdad y la vida es del  orden del error. Los conceptos que articulan una vida son los medios por  los que un ser extrae información de su entorno y lo estructura. Se  vive en una relativa movilidad y no inmovilizando el estado de las  cosas. Se vive en una vorágine que no tiene punto de vista fijo, que se  desplaza para nutrirse, que establece relaciones, que más que buscar la  verdad procura la reafirmación de la existencia. En la vida, según  Foucault, el error constituye el centro de los problemas (Ensayos sobre  biopolítica. Excesos de vida, ed. Paidós). Vida: atropello, saltos  cuánticos, error y azar, resistencia a lo inerte.&lt;br /&gt;Lo viviente subsiste en un estado supremo de afirmación de la  existencia en el que hasta el dolor –cualquier tipo de dolor– está  incluido continuamente como medio de potenciación. Lo viviente quiere  desplegar sus excesos. Donde hay vida hay súbitas explosiones de fuerza.  La voluntad de vivir es, según Nietzsche, voluntad de poder (Fragmentos  póstumos, ed. Norma). Una voluntad no racional sino impulsiva que no es  patrimonio exclusivo de lo humano, ya que atraviesa lo orgánico y lo  inorgánico. Se manifiesta en la intensidad de la ola descomunal que  brega por imponerse a todo lo que se le cruza en el camino, o en el  movimiento de un pequeño gusano surgiendo de un cadáver. Esta voluntad  de reafirmación incita incluso a los voluntarios japoneses que tratan de  enfriar la furia de las partículas atómicas, aunque su vida les vaya en  ello, pero que aspiran a que una vida continúe independientemente de  ellos. Reafirman así la posibilidad de que, más allá de los miedos, se  realice el prodigio no tanto de seguir vivo, sino de que la vida siga  siendo.&lt;br /&gt;* Doctora en filosofía. El texto forma parte de un artículo que se publicará en la edición de abril de la revista Imago-Agenda.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-2299865292158961263?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/2299865292158961263/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/03/la-voluntad-de-vivir.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/2299865292158961263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/2299865292158961263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/03/la-voluntad-de-vivir.html' title='LA VOLUNTAD DE VIVIR'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-3428735388639269562</id><published>2011-03-19T11:28:00.001-07:00</published><updated>2011-03-19T11:28:12.304-07:00</updated><title type='text'>GILLES DELEUZE. SOCIEDADES DE CONTROL</title><content type='html'>&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/JMTyWw3wKUw" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-3428735388639269562?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/3428735388639269562/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/03/gilles-deleuze-sociedades-de-control.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/3428735388639269562'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/3428735388639269562'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/03/gilles-deleuze-sociedades-de-control.html' title='GILLES DELEUZE. SOCIEDADES DE CONTROL'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/JMTyWw3wKUw/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-47815614964795633</id><published>2011-02-04T10:55:00.000-08:00</published><updated>2011-02-04T10:55:41.373-08:00</updated><title type='text'>LAS GRIETAS DEL PANÓPTICO</title><content type='html'>&lt;h1&gt;Las grietas del panóptico&lt;/h1&gt;&lt;h2&gt;Toda acción de control entraña otra de descontrol. Esta  idea surge del libro de Esther Díaz cuyos ejes se debatieron en un  congreso sobre biopolítica.&lt;/h2&gt;&lt;h4&gt;POR   &lt;em&gt;Martin W. Prieto&lt;/em&gt;&lt;/h4&gt;&lt;div class="bd"&gt;&lt;div class="mg"&gt;&lt;div class="ui-tabs ui-widget ui-widget-content ui-corner-all" id="re-news-media"&gt;&lt;div class="pane-news-media ui-tabs-panel ui-widget-content ui-corner-bottom" id="re-news-media_img"&gt;    &lt;div class="news-gallery"&gt;     &lt;div class="items"&gt;                                                          &lt;div class="item"&gt;                                                              &lt;a alt="FOUCAULT. Su obra permite entender la historia moderna. " class="re-modal-nws cboxElement" height="563" href="http://www.revistaenie.clarin.com/rn/ideas/filosofia/Foucault_CLAIMA20110203_0161_8.jpg" rel="nws_gallery" title="FOUCAULT. Su obra permite entender la historia moderna. " width="750"&gt;                             &lt;img alt="FOUCAULT. Su obra permite entender la historia moderna. " height="296" src="http://www.revistaenie.clarin.com/rn/ideas/filosofia/Foucault_CLAIMA20110203_0161_4.jpg" width="526" /&gt;                  &lt;/a&gt;                               &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="ft-news-gallery"&gt;     &lt;div class="re-news-gallery_nav" style="display: none;"&gt;                       &lt;/div&gt;&lt;div class="epiGal"&gt;FOUCAULT. Su obra permite entender la historia moderna. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="pane-news-media" id="re-news-media_vid"&gt;      &lt;div class="news-videos"&gt;       &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="bd"&gt;                          &lt;div class="mr"&gt;                                                                                                           &lt;/div&gt;&lt;div class="mt bb-article-body"&gt;      El escritor Georg Lichtenberg observó a principios del siglo XIX  que toda la historia era la historia del hombre despierto, nadie había  pensado en la historia del hombre dormido. Con la aparición del  psicoanálisis probablemente se haya remediado un poco esta falta. Como a  Freud, también a Foucault de alguna manera lo obsesionaban las razones  complejas y ocultas que determinan la vida de los hombres y las  sociedades. Fue el arqueólogo de los poderes, de esas variadas rutinas  de coerción que se ejercen en los diagramas, los sistemas, las sintaxis,  tan inmanentes a las ideologías y a las verdades como al hierro de las  prisiones. &lt;br /&gt;El lector avezado habrá notado que sin la obra de  Foucault no se comprenderán muchos procesos fundamentales de la historia  moderna. Sus investigaciones desmienten lo superficial y revelan la  enorme relojería interna (visión algo tenebrosa) de las sociedades  modernas. Una de sus contribuciones más importantes fue el estudio de la  biopolítica, que definió como aquellos mecanismos mediante los cuales  el poder regula los procesos vitales de las poblaciones. Foucault  advirtió que si el viejo poder de los soberanos consistía en hacer morir  o dejar vivir, el nuevo poder es el de hacer vivir y dejar morir. Estos  tiempos ya los anunciaba el doctor Benjamin Rush, uno de los padres  fundadores de EE.UU.: “En lo sucesivo será asunto del médico salvar a la  humanidad, tanto como hasta ahora lo fue del sacerdote. Concibamos a  los seres humanos como pacientes en un hospital; cuanto más se resistan a  nuestros esfuerzos por servirlos, más necesitarán nuestros servicios.” A  través de las técnicas centradas en el control de la salud, natalidad,  sexualidad, en el siglo XIX se comienza a sistematizar de diversas  maneras la influencia de los estados sobre la vida. La producción de  organismos rentables es un interés permanente del poder, al mismo tiempo  que se diseñan las instituciones destinadas a separar la paja del trigo  (cárceles, psiquiátricos, asilos). La filósofa Esther Díaz (UBA, UNLA)  publicó Las grietas del control  (Biblos). Allí aborda la actualidad de  la biopolítica y la explora en sus variadas configuraciones argentinas. &lt;br /&gt;En  el libro se abordan dos fenómenos básicos, la vigilancia y el control:  la vigilancia es la forma ancestral, es lo que se oye y se escucha; el  control atraviesa paredes y distancias e incorpora flamantes  tecnologías. A lo largo del libro se intenta deconstruir este gran  aparato coercitivo tratando de medir su vigor pero también de encontrar  sus cortocircuitos y sus fallas conceptuales, en cuatro territorios: lo  urbano, los cuerpos tecnificados, el deseo liberador o excesivo y el  mundo de la creatividad. Díaz marca un punto de partida: “la acción de  controlar es siempre acechada por la irrupción del descontrol, porque  ¿Quién controla a quienes controlan? ¿Existe una red de seguridad tan  densa que no se agriete en algún resquicio? ¿Cómo garantizar la  fidelidad de quien no gana en un año lo que muchos de sus patrones  disfrutan en un día?”  En el capítulo sobre urbanidad se muestra cómo  los dispositivos del panóptico han sido revertidos para construir  encierros voluntarios e hipervigilados, como son los countries y barrios  privados. Allí lo que se busca es una inmunización de los flujos  poblacionales desheredados y amenazantes, pero al mismo tiempo  intrínsecos de las sociedades neoliberales. Los muros y las garitas de  los barrios de lujo sirven para excluir en dos sentidos, depende del  lado de la línea en que uno se encuentre; dicho de otro modo, actúan  para reforzar a través del control y la polarización los hilos del  poder. &lt;br /&gt;Muchos de los temas de este libro fueron desarrollados en  el Congreso Internacional de Epistemología y Metodología “Investigación  Científica y Biopolítica”, realizado en noviembre en la Universidad de  Lanús. En su ponencia “Abordajes deconstructivos como estrategias de  investigación”, la autora y organizadora del evento presentó sus ideas  para una reflexión sobre la ciencia abierta a los marcos sociales y  políticos más amplios que la producen, criticando esa visión de la  verdad científica como una milagrosa burbuja. &lt;br /&gt;Al congreso  asistieron especialistas en epistemología, metodología y biopolítica  locales e internacionales. Hubo intervenciones destacadas como las de  Alfonso Galindo Hervás, “Secularización, abstracción y excepción en los  diagnósticos sobre la biopolítica” (Universidad de Murcia); Roxana Ynoub  (UNLa-UBA) “Hermenéutica y metodología”; y Mónica B. Cragnolini  (UBA-CONICET) “Paradigmas biopolíticos y políticas de la resistencia:  entre los intersticios de los biopoderes”,  En el último y atrayente  capítulo de Las grietas del control, Esther Díaz se detiene a considerar  la música para sondear ese espacio, tan reminiscente de la filosofía,  que armoniza rigurosidad con libertad. “Las partituras más cuidadas  suelen producir la música más creativa”, dice, adivinando una lógica  benéfica para aquellas actividades humanas que logran escapar a los  encierros mas voraces. A propósito, recuerdo en la música de Leonard  Cohen una línea que dice: “Hay una grieta en todas las cosas. Así es  como entra la luz.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-47815614964795633?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/47815614964795633/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/02/las-grietas-del-panoptico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/47815614964795633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/47815614964795633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2011/02/las-grietas-del-panoptico.html' title='LAS GRIETAS DEL PANÓPTICO'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-4762650672470704341</id><published>2010-12-14T06:32:00.000-08:00</published><updated>2010-12-14T06:32:29.389-08:00</updated><title type='text'>LOUIS ALTHUSSER  por Jacques Derrida</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: #b52e00; font-size: x-large;"&gt;LOUIS ALTHUSSER&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Courier New;"&gt;&lt;span style="color: #eaaf00;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Jacques Derrida&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: silver; font-size: x-small;"&gt;Texto leído &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;           &lt;span style="color: silver; font-size: x-small;"&gt;&lt;span lang="EN-US" style="font-family: Arial;"&gt;en            el funeral de Louis &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US" style="font-family: Arial;"&gt;Althusser. publicado           &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US" style="font-family: Arial;"&gt;en &lt;b&gt;&lt;i&gt;Les            Lettres Françaises&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="EN-US" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;n° 4.&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;diciembre &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US" style="font-family: Arial;"&gt;de 1990, pp. 25-26.           &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Traducción de Manuel Arranz en            «Cada vez única, el fin del mundo», Valencia, Pre-Textos, 2005. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: #cccccc; font-size: x-small;"&gt;Edición digital de &lt;b&gt;&lt;i&gt;           &lt;a href="http://www.jacquesderrida.com.ar/" style="text-decoration: none;"&gt;           Derrida en castellano&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;           &lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;&amp;nbsp;&lt;img alt="Louis Althusser" border="0" height="359" src="http://www.jacquesderrida.com.ar/imagenes/althusser_louis.jpg" width="300" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;           &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ya sabía que iba a ocurrir, hoy voy a ser incapaz            de hablar, voy a ser incapaz de encontrar, como se suele decir, las            palabras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Perdónenme que lea, por tanto, y que lea no lo            que creo que debería decir –¿se sabe alguna vez lo que hay que decir            en semejante momento?–, sino algo para evitar que el silencio lo cubra            todo, algunos jirones que he podido arrancar al silencio, en el que,            como sin duda ustedes. he estado tentado de encerrarme en este            instante.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Me he enterado de la muerte de &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;Louis &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;hace pocas horas,            menos de veinticuatro, volviendo de Praga –y el nombre de esta ciudad            me parece ya violento, casi impronunciable–. Porque sabía que a mi            vuelta de Praga tenía que llamarle. Se lo había prometido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Cualquiera que se encuentre hoy aquí y estuviera            cerca de &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;Louis &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;           cuando hablé con él la última vez por teléfono sin duda lo recuerda:            cuando le prometí llamarle e ir a verle en cuanto volviera de mi            viaje, su última frase, la última frase que oí de &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;Louis, &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;fue “si todavía            estoy vivo, sí, llámame, ven a verme, date prisa”. Le respondí en tono            de broma para disimular, tratando de ocultar mi angustia y mi            tristeza: “De acuerdo, te llamo y vengo”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;Louis, &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;se ha acabado el            tiempo, me faltan las fuerzas para llamarte, para hablar, para            hablarte (estás demasiado ausente y a la vez demasiado presente: en            mí, en mi interior). y todavía más para hablar de ti a otros, aunque            sean, como es el caso, tus amigos, nuestros amigos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;No tengo ánimos para hacer un elogio. ni siquiera            para pronunciarlo, habría demasiado que decir y éste no es el momento.            Nuestros amigos, tus amigos que están aquí saben por qué es casi            indecente hablar en este momento –y dirigirse una vez más a ti–. Pero            el silencio también es insoportable. No soporto la idea. como si            dentro de mí tú no soportaras la idea.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A la muerte de un pariente o de un amigo, cuando            se han compartido tantas cosas con él (y yo tuve esa suerte. mi vida            ha estado vinculada de mil formas extrañas a la de Louis Althuseer            desde hace treinta y ocho años, desde 1952, cuando el “caimán” recibió            en su despacho al joven alumno que yo era entonces, &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;y &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;todavía más desde la            fecha en que. más tarde, en el mismo lugar trabajé a su lado durante            casi veinte años), cuando se recuerdan tanto los momentos sin            importancia o las risas despreocupadas de todos los días como los            momentos intensos de trabajo. de enseñanza. de pensamiento, de &lt;b&gt;&lt;i&gt;           polemos&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;filosófico y político, o también las heridas y            las discordias y los dramas y los duelos. cuando muere un amigo            siempre se produce esta reacción culpable, egoísta sin duda,            narcisista también pero irreprimible que consiste en lamentarse uno            mismo y en apiadarse, es decir, en apiadarse uno mismo de si mismo            pronunciando, como voy a hacer ahora mismo, esta frase convencional            pero que contiene la verdad de esta compasión: “Toda una parte de mi            vida, un largo, rico e intenso recorrido de mi vida se interrumpe hoy,            se acaba y muere con &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;Louis &lt;/span&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;para seguir acompañándole, como en el pasado.            pero esta vez sin retorno y hasta el final, hasta el mundo de las            sombras absolutas”. Lo que se acaba, lo que &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;           Louis &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;se lleva consigo, no es solamente            tal o cual cosa que habríamos compartido en un momento dado o en otro,            en un lugar u otro. es el mundo mismo, un determinado origen del            mundo, el suyo sin duda pero también el del mundo en el que yo he            vivido, en el que hemos vivido una historia única, irrepetible en            cualquier caso y que habrá podido tener diferentes sentidos para cada            uno de nosotros, como el sentido que tuvo para él también pudo ser            diferente; éste es un mundo que para nosotros es el mundo, el único            mundo, que se precipita a un abismo del que ninguna memoria —incluso            si conservamos, como conservamos, la memoria— podrá salvarle.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A pesar de que encuentro cierta intolerable            violencia en ese gesto que consiste en lamentar la propia muerte al            hablar de la muerte del amigo, no quiero abstenerme de hacerlo, porque            es la única manera que queda de conservar a &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;           Louis &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;dentro de mi, de conservarme            conservándole en mí, como estoy seguro de que hacen ustedes, lo            hacemos todos, cada cual con su memoria, que sólo es ella misma a            partir de este proceso de duelo, con su trozo de historia desgarrado            —y fue una historia tan rica, tan borrascosa, tan especial, una            tragedia homicida que ahora es tan impensable. tan inseparable de la            historia de nuestra época. tan marcada por toda la historia            filosófica, política, geopolítica de nuestra época—, una historia que            cada uno de nosotros aprende todavía a través de sus imágenes, y hubo            tantas, las más hermosas y las más terribles, pero todas indisociables            delante de la única aventura que lleva el nombre de &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;Louis &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Althusser.            Nuestra pertenencia a esta época, y creo poder hablar por todos los            que están aquí, estuvo profundamente marcada por él, por lo que él            buscó, experimentó. arriesgó, por todos los gestos concretos o            esbozados. autoritarios y rebeldes a la vez, contradictorios,            consecuentes o compulsivos, de aquella extraordinaria pasión que tuvo            y que no le dejó ningún respiro. ni le ahorró nada —con sus gestos            teatrales, sus desiertos, sus grandes espacios de silencio, las            retiradas vertiginosas. aquellas impresionantes interrupciones            interrumpidas a su vez por demostraciones, por reforzamientos, por            poderosas erupciones de las que cada uno de sus libros conserva el            recuerdo todavía humeante de haber transformado un paisaje alrededor            de un volcán.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;Louis &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Althusser pasó            por tantas vidas, por las nuestras para empezar, por tantas aventuras            personales, históricas, filosóficas, políticas. dejó su huella y su            influencia en tantos discursos, actividades, existencias, con la            fuerza brillante y provocadora de su pensamiento, de su manera de ser,            de hablar. de enseñar, que los testimonios más diversos y más            contradictorios no agotarán jamás la fuente. A pesar de que cada uno            de nosotros haya tenido con &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;Louis &lt;/span&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Althusser una relación diferente &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;(y &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;no estoy hablando            solamente de filosofía o de política), todos sabemos que en ese            particular prisma, apenas hemos adivinado un secreto, un secreto            inagotable para nosotros, sin duda, pero también, de una manera            completamente diferente, un secreto sin fondo para él, porque &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;Louis &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;fue también otro            para otros, para muchos otros, entonces y en otros momentos, en &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;el &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;campo de la            enseñanza y fuera del campo de la enseñanza, en la &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;Rue d’Ulm &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;o en            cualquier otro lugar en Francia, en el partido, en los partidos y más            allá de los partidos, en Europa y fuera de Europa, porque cada uno de            nosotros ha querido a un &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;Louis &lt;/span&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Althusser diferente, en un momento determinado,            durante tal o cual decenio, o incluso, como por suerte fue mi caso,            hasta el final, pues bien, esta generosa multiplicidad, esta            superabundancia misma que tuvo, nos obliga a no generalizar, a no            simplificar, a no detener el camino que inició, a no dar por concluida            una trayectoria, a no sacar ventaja, a no hacer borrón y cuenta nueva,            a no saldar cuentas, pero sobre todo a no calcular, a no apropiarse o            reapropiarse, aunque fuera en esa forma paradójica de reapropiación            manipuladora o calculadora que se llama rechazo, a no apropiarse de            aquello que fue inapropiable y que debe seguir siéndolo. Todos tenemos            mil caras, sin duda, pero aquellos que han conocido a &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;Louis &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Althusser saben            que esta ley encuentra en él un ejemplo patente, sorprendente,            hiperbólico. Su obra es importante, en primer lugar. por aquello que            testimonia &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;y &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;por            aquello que arriesga, por aquello que ha recorrido con ese fogonazo            múltiple, roto, varias veces interrumpido, por el alto riesgo que ha            asumido y por cómo ha resistido: su aventura es especial. no pertenece            a nadie más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Lo que pudo separarnos, y hasta oponernos            (implícitamente o no, a veces con dureza, sobre pequeños o grandes            temas), no me importa contarlo, pues nunca ensombreció el fondo de una            amistad que me es cada día más cara. Pues en ningún momento consideré            que lo que le sucedía o lo que sucedía por su causa, en aquellos            lugares en los que yo todavía me encuentro con él, era algo más que            reacciones en cadena, seismos o despertares de volcanes, tragedias            individuales o colectivas de nuestra época, de una época que. como            ustedes, yo compartí con él. Jamás. a pesar de todo aquello que podía            alejarnos o separarnos. jamás pude ni quise observar, quiero decir con            la neutralidad del espectador. lo que le pasaba o lo que pasaba por su            causa. Y de todo aquello que, gracias a él o a traves de él, ha            ocupado toda mi vida de adulto. incluso las duras experiencias que            todos tenemos en mente, le estaré siempre agradecido desde lo mas            profundo de mi corazón. Como de algo que es irreemplazable. Y por            supuesto aquello que tengo más presente. más vivo hoy en día, más            íntimo y más precioso. es su rostro, el hermoso rostro de ancha frente            de &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;Louis, &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;su            sonrisa, todo aquello que en él, en los momentos de calma, pues los            hubo, muchos de ustedes lo saben, irradiaba bondad, solicitud y amor,            manifestando un interés incomparable por lo nuevo que se avecina,            tratando de descubrir los primeros signos de aquello que todavía no            había sido comprendido, como de todo aquello que alteraba el orden,            los programas. los compromisos fáciles y la previsibilidad. De lo que            me ha quedado un recuerdo más vivo es de aquello que en la luminosidad            de aquel rostro traslucía una lucidez a la vez implacable e            indulgente, unas veces resignada y otras triunfante, como lo era a            veces la inspiración de algunas de sus réplicas. Lo que más me gusta            de él, sin duda porque era algo que le definía, lo que me fascinaba.            que otros sin duda han conocido mejor y de más cerca, &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;era &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;su sentido y su            afición a la grandeza, a cierta grandeza, al gran teatro de la            tragedia po&lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;li&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;tica            allí donde la desmesura compromete, desorienta o rompe sin piedad el            cuerpo privado de sus actores.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;El &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;discurso público            sobre Althusser, cuando aborda el eco de nombres propios como señales            o pistas en un territorio que hay que ocupar, &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;nos &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;permite oír el de            Montesquieu, por ejemplo, o los de Rousseau. Marx o Lenin. Aquellos            que han estado cerca de Althusser, a veces entre bastidores del teatro            político, los que se han acercado a la habitación y a la cabecera de            su cama en el hospital saben que es de justicia nombrar también a           &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;Pascal, &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;por            ejemplo, y a Dostoievski, y a Nietzsche, y a Artaud.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En el fondo, sé perfectamente que &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;Louis &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;no me puede oír,            que sólo me oye dentro de mi, dentro de nosotros (nosotros. que sólo            podemos ser &lt;b&gt;&lt;i&gt;nosotros mismos&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;a través de la            resonancia en nosotros del otro, también del otro mortal), y me doy            cuenta de que en mí su voz insiste para pedirme que no finja que le            estoy hablando, y me doy cuenta también que no tengo nada nuevo que            decir a los que estáis aquí, &lt;b&gt;&lt;i&gt;precisamente&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;porque            estáis aquí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pero por encima de esta tumba, y por encima de            vuestras cabezas, me hago la ilusión de dirigirme a aquellos que            vendrán después de él. o despues de nosotros, pues creo percibir por            algunos detalles que tienen mucha prisa por comprender, por            interpretar, clasificar. establecer, reducir, simplificar, clausurar.            juzgar, es decir, ignorar, ya se trate de un destino tan singular. o            se trate, indistintamente. de las pruebas de la existencia, del            pensamiento, o de la política. Yo les pediría que se detuvieran un            momento, que se tomaran un tiempo para escuchar nuestro tiempo, pues            no tuvimos otro, que descifraran pacientemente todo aquello que en            nuestra época significaba la vida, la obra. el nombre de &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;Louis &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Althusser. &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;No &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;solamente porque la            dimensión de este destino exigiría el respeto. el respeto a un tiempo            de donde provienen esas otras generaciones. el nuestro, sino porque            las heridas abiertas todavía&lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;, &lt;/span&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;las cicatrices o las esperanzas que ponen &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;de &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;manifiesto, y que            fueron y siguen siendo las nuestras, les enseñarán seguramente algo            esencial de lo que queda por comprender, por leer, pensar y hacer.            Mientras viva, es decir, mientras conserve la memoria de aquello que           &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;Louis &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Althusser            hizo que viviera con él y junto a él, esto es lo que me gustaría            recordar a todos aquellos que no han compartido su época o que no se            han preocupado por ocuparse de él. Esto es lo que espero poder decir            mejor algún día. sin que sea una despedida de &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;Louis &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Althusser.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Style3" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y ahora quiero devolverle, o cederle la palabra.            Otra última palabra, y que sea una vez más la suya. Mientras le releía            anoche, ya tarde, reparé en este fragmento, sin intención de leerlo ni            de elegirlo para esta ocasión. Esta en uno de sus primeros textos,            “Bertolazzi y Brecht” (en &lt;b&gt;&lt;i&gt;Pour Marx&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;)&lt;/i&gt;:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 24pt;"&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Si,&lt;i&gt; &lt;/i&gt;en primer lugar estamos unidos por esa            institución que &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;se &lt;/span&gt;           &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;llama espectaculo, pero todavía unidos más            profundamente por los mismos mitos, por los mismos temas, que nos            gobiernan sin nuestro consentimiento. por la misma &lt;/span&gt;           &lt;span lang="EN-US"&gt;ideologia &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;vivida            espontáneamente. Si,&lt;i&gt; &lt;/i&gt;a pesar &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;de           &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;que sea por excelencia la de los pobres.            como en &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El Nost Milan&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;,            comemos el mismo pan. nos enfurecemos por lo mismo, nos indignamos por            lo mismo. tenemos los mismos delirios (al menos en la memoria, que es            por donde merodea esa posibilidad), incluso el mismo abatimiento ante            una época que ninguna Historia impulsa.Si como Madre Coraje, tenemos            la misma guerra a la puerta. a dos pasos de nosotros, e incluso en            nosotros mismos, la misma horrible ceguera. la misma ceniza en los            ojos, la misma tierra en la boca. Tenemos el mismo amanecer y la misma            noche: nuestra inconsciencia. Compartimos &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;la           &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;misma historia —y ahi es donde empieza            todo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-4762650672470704341?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/4762650672470704341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/12/louis-althusser-por-jacques-derrida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/4762650672470704341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/4762650672470704341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/12/louis-althusser-por-jacques-derrida.html' title='LOUIS ALTHUSSER  por Jacques Derrida'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-9879211036355405</id><published>2010-11-14T15:49:00.000-08:00</published><updated>2010-11-14T15:49:31.473-08:00</updated><title type='text'>HYPATIA</title><content type='html'>&lt;h1&gt;Hypatia de Alejandría, la primera mujer astrónoma&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Brillante y de gran belleza, es la primera fémina dedicada a la ciencia cuya vida está bien documentada &lt;/h3&gt;&lt;div class="firma"&gt;    &lt;strong&gt;ROSA M. DOMÍNGUEZ QUINTERO&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;&lt;/em&gt;             &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="votos estirar"&gt;             &lt;div id="votosC"&gt;       &lt;div class="votos_estrellas"&gt; &lt;div class="votos_votar"&gt;       &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="rec rec-twitter"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="rec rec-fbook"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="limpiar"&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="presentacion"&gt;           Consulta el &lt;a href="http://www.elpais.com/especial/astronomia/"&gt;especial del Año Internacional de la Astronomía&lt;/a&gt;   de ELPAÍS.com&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Hypatia de Alejandría es considerada por muchos la primera  mujer científica de la historia. En un tiempo en el que las mujeres no  tenían acceso al saber, Hypatia consiguió abrirse camino en la ciencia y  llegar a tener un gran reconocimiento público. Para ello tuvo que  renunciar al matrimonio y a su faceta más femenina.&lt;br /&gt;&lt;div class="info_complementa"&gt;                                                                          &lt;div class="listado_despiece"&gt;              &lt;/div&gt;&lt;div class="listado_hermanas"&gt;       &lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/cine/respetable/fria/elpepusoc/20091009elpepicin_5/Tes"&gt;Tan respetable como fría&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="agrupa_gris"&gt;                                       &lt;div class="mod_grafico"&gt; &lt;div class="mod_grafico_foto2"&gt; &lt;div class="foto_mg"&gt; &lt;img alt="Detalle del retrato de Hypatia de Alejandría" height="250" src="http://www.elpais.com/recorte/20090429elpepusoc_5/SCO250/Ies/Detalle_retrato_Hypatia_Alejandria.jpg" title="Detalle del retrato de Hypatia de Alejandría" width="250" /&gt; &lt;div class="ampliar"&gt;&lt;a href="http://www.elpais.com/fotografia/Detalle/retrato/Hypatia/Alejandria/elpdiasoc/20090429elpepusoc_5/Ies/" target="_blank" title="Detalle del retrato de Hypatia de Alejandría [Ampliar fotografía]"&gt;&lt;img alt="Ampliar" border="0" src="http://www.elpais.com/im/ico_ampliar.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;Detalle del retrato de Hypatia de Alejandría realizado por Rafael Sanzio.&lt;span class="agencia"&gt;- &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="mod_grafico"&gt;              &lt;div class="listado_enlaces"&gt;                  &lt;ul&gt;&lt;div id="fglContent6255"&gt;  &lt;div class="mod_grafico"&gt;   &lt;div class="mod_grafico_foto2"&gt;    &lt;div class="foto_mg"&gt;                       &lt;a class="aP" href="http://www.elpais.com/fotogaleria/Agora/Amenabar/esplendor/Alejandria/6255-2/?ctn=fglContent6255&amp;amp;aP=modulo%3DFGL%26params%3Did_galeria%253D6255%2526idfoto%253D2%2526position%253D5%2526context%253Dnoticia%2526anchor%253Delpfot%2526idfotosel%253D2%2526especiales%253D"&gt;&lt;img alt="Hypatia, el encuentro entre Alejandro Amenábar y Rachel Weisz" border="0" height="250" src="http://www.elpais.com/recorte/20090224elpepucul_13/SCO250/Ies/Hypatia_encuentro_Alejandro_Amenabar_Rachel_Weisz.jpg" width="250" /&gt;&lt;/a&gt;                       &lt;/div&gt;&lt;div class="nav_ant_sig"&gt;     &lt;div class="pag"&gt;                                   &lt;a class="aP btn_anterior" href="http://www.elpais.com/fotogaleria/Agora/Amenabar/esplendor/Alejandria/6255-9/?ctn=fglContent6255&amp;amp;aP=modulo%3DFGL%26params%3Did_galeria%253D6255%2526idfoto%253D9%2526position%253D5%2526context%253Dnoticia%2526anchor%253Delpfot%2526idfotosel%253D9%2526especiales%253D"&gt;Anterior&lt;/a&gt;                                                         &lt;a class="aP btn_siguiente" href="http://www.elpais.com/fotogaleria/Agora/Amenabar/esplendor/Alejandria/6255-2/?ctn=fglContent6255&amp;amp;aP=modulo%3DFGL%26params%3Did_galeria%253D6255%2526idfoto%253D2%2526position%253D5%2526context%253Dnoticia%2526anchor%253Delpfot%2526idfotosel%253D2%2526especiales%253D"&gt;Siguiente&lt;/a&gt;                &lt;/div&gt;&lt;div&gt;      &lt;a href="http://www.elpais.com/fotografia/"&gt;Otras fotografías&lt;/a&gt;     &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;h3&gt;&lt;a href="http://www.elpais.com/fotogaleria/Agora/Amenabar/esplendor/Alejandria/6255-1/elpgal/" target="_blank" title="Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría [Ir a fotogalería]"&gt;Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría&lt;/a&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h4&gt;FOTOS - TELECINCO - 24-02-2009&lt;/h4&gt;Rachel Weisz, con 39 años y ganadora de un Óscar en 2006, es la protagonista de la nueva película de Alejandro Amenábar, &lt;i&gt;Ágora&lt;/i&gt;,  que se estrena en los cines españoles el próximo viernes 9 de octubre.  "Pensamos en ella por sus rasgos mediterráneos", dice el director sobre  su elección.&lt;span class="agencia"&gt;- TELECINCO&lt;/span&gt;&lt;ul class="miniaturas_m"&gt;&lt;li class="elegido"&gt;&lt;a class="aP" href="http://www.elpais.com/fotogaleria/Agora/Amenabar/esplendor/Alejandria/6255-1/?ctn=fglContent6255&amp;amp;aP=modulo%3DFGL%26params%3Did_galeria%253D6255%2526idfoto%253D1%2526position%253D5%2526context%253Dnoticia%2526anchor%253Delpfot%2526idfotosel%253D1%2526especiales%253D" title="Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría - Hypatia, el encuentro entre Alejandro Amenábar y Rachel Weisz"&gt;&lt;img alt="Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría - Hypatia, el encuentro entre Alejandro Amenábar y Rachel Weisz" height="80" src="http://www.elpais.com/recorte/20090224elpepucul_13/XCO80/Ies/20090224elpepucul_13.jpg" width="80" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a class="aP" href="http://www.elpais.com/fotogaleria/Agora/Amenabar/esplendor/Alejandria/6255-2/?ctn=fglContent6255&amp;amp;aP=modulo%3DFGL%26params%3Did_galeria%253D6255%2526idfoto%253D2%2526position%253D5%2526context%253Dnoticia%2526anchor%253Delpfot%2526idfotosel%253D2%2526especiales%253D" title="Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría - De la literatura a la gran pantalla"&gt;&lt;img alt="Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría - De la literatura a la gran pantalla" height="80" src="http://www.elpais.com/recorte/20090224elpepucul_12/XCO80/Ies/20090224elpepucul_12.jpg" width="80" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a class="aP" href="http://www.elpais.com/fotogaleria/Agora/Amenabar/esplendor/Alejandria/6255-3/?ctn=fglContent6255&amp;amp;aP=modulo%3DFGL%26params%3Did_galeria%253D6255%2526idfoto%253D3%2526position%253D5%2526context%253Dnoticia%2526anchor%253Delpfot%2526idfotosel%253D3%2526especiales%253D" title="Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría - Actriz versátil"&gt;&lt;img alt="Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría - Actriz versátil" height="80" src="http://www.elpais.com/recorte/20090929elpepucul_3/XCO80/Ies/20090929elpepucul_3.jpg" width="80" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a class="aP" href="http://www.elpais.com/fotogaleria/Agora/Amenabar/esplendor/Alejandria/6255-4/?ctn=fglContent6255&amp;amp;aP=modulo%3DFGL%26params%3Did_galeria%253D6255%2526idfoto%253D4%2526position%253D5%2526context%253Dnoticia%2526anchor%253Delpfot%2526idfotosel%253D4%2526especiales%253D" title="Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría - La razón frente a la religión"&gt;&lt;img alt="Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría - La razón frente a la religión" height="80" src="http://www.elpais.com/recorte/20090929elpepucul_4/XCO80/Ies/20090929elpepucul_4.jpg" width="80" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a class="aP" href="http://www.elpais.com/fotogaleria/Agora/Amenabar/esplendor/Alejandria/6255-5/?ctn=fglContent6255&amp;amp;aP=modulo%3DFGL%26params%3Did_galeria%253D6255%2526idfoto%253D5%2526position%253D5%2526context%253Dnoticia%2526anchor%253Delpfot%2526idfotosel%253D5%2526especiales%253D" title="Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría - Trabajo visceral"&gt;&lt;img alt="Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría - Trabajo visceral" height="80" src="http://www.elpais.com/recorte/20090929elpepucul_5/XCO80/Ies/20090929elpepucul_5.jpg" width="80" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a class="aP" href="http://www.elpais.com/fotogaleria/Agora/Amenabar/esplendor/Alejandria/6255-6/?ctn=fglContent6255&amp;amp;aP=modulo%3DFGL%26params%3Did_galeria%253D6255%2526idfoto%253D6%2526position%253D5%2526context%253Dnoticia%2526anchor%253Delpfot%2526idfotosel%253D6%2526especiales%253D" title="Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría - Complicidad absoluta"&gt;&lt;img alt="Ágora: Amenábar y el esplendor de Alejandría - Complicidad absoluta" height="80" src="http://www.elpais.com/recorte/20090224elpepucul_14/XCO80/Ies/20090224elpepucul_14.jpg" width="80" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="limpiar"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="nav_miniaturas_m"&gt;          &lt;div class="limpiar"&gt;                                         &lt;span class="desact_ant"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="info_complementa"&gt;    &lt;div class="dato_generico"&gt; Hypatia cultivó varias disciplinas: filosofía, matemáticas, astronomía y música&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;Alrededor del año 370 d.C. nació Hypatia en Alejandría. Con el tiempo  se convertiría en una mujer brillante y con una gran belleza. Es la  primera mujer dedicada a la ciencia cuya vida está bien documentada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Su vida&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Aunque  no se cuenta con datos sobre la madre de Hypatia, sí sabemos que su  padre fue el filósofo y matemático Teón de Alejandría, quien siempre  vigiló muy de cerca su educación. Según registros de la época, éste  deseaba que su hija fuera "un ser humano perfecto". Recibió así Hypatia  una educación científica muy completa, dedicándose también a un  exhaustivo cuidado de su cuerpo. Realizaba todos los días una rutina  física que le permitía mantener un cuerpo saludable así como una mente  activa. Todo esto contrastaba con la gran mayoría de mujeres de su  época, las cuales no podían acceder ni al conocimiento ni a la  educación, y se ocupaban sólo a las "tareas femeninas". Pese a su gran  belleza, Hypatia rechazó casarse, para poder dedicarse íntegramente a  cultivar su mente.&lt;br /&gt;Su padre trabajaba en el Museo, institución  fundada por Tolomeo (emperador que sucedió a Alejandro Magno y fundador  de la ciudad de Alejandría) y dedicada a la investigación y la  enseñanza. Este Museo tenía mas de cien profesores que vivían allí y  muchos más que asistían periódicamente como invitados. Hypatia entró a  estudiar con ellos y, aunque viajó a Atenas e Italia para recibir  algunos cursos de filosofía, se formó como científica en el propio Museo  y formó parte de él hasta su muerte. Incluso llegó a dirigirlo  alrededor del año 400. También obtuvo la cátedra de filosofía platónica,  por lo que sus amigos le llamaban "la filósofa". Hypatia cultivó varias  disciplinas: filosofía, matemáticas, astronomía, música... y durante  veinte años se dedicó a enseñar todos estos conocimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Paganismo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;De  este modo, Hypatia se convirtió en una de las mejores científicas y  filósofas de la época. Llegó a simbolizar el conocimiento y la ciencia  que los primeros cristianos identificaron con el paganismo. Aquellos  eran tiempos difíciles para los paganos, ya que el cristianismo se  estaba imponiendo en Alejandría (que en aquellos tiempos estaba bajo  domino romano). Fueron épocas de persecución para todo aquel que no se  convirtiera al cristianismo y renegara de todos los conocimientos  adquiridos. Hypatia se negó a traicionar sus ideas y convertirse al  cristianismo por lo que fue acusada de conspiración contra el líder  cristiano de Alejandría. Dicha acusación fue aprovechada por un grupo de  fanáticos religiosos que, de una forma cruel, pusieron fin a su vida.&lt;br /&gt;Fue  asesinada brutalmente, mientras regresaba a casa en su carruaje, la  golpearon y arrastraron por toda la ciudad. La desnudaron, la  descuartizaron con conchas marinas y sus restos fueron paseados, en  señal de triunfo, por toda la ciudad hasta llegar al Ciraneo  (supuestamente el crematorio) donde los incineraron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Legado científico&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Aunque  todos sus escritos se han perdido, existen numerosas referencias a  ellos. Su trabajo más extenso fue en álgebra. Escribió un comentario  sobre la Aritmética de Diofanto (considerado como el padre del álgebra)  en el que incluía soluciones alternativas y nuevos problemas. También  escribió, en ocho libros, un tratado sobre la Geometría de las Cónicas  de Apolonio (a quien se deben los epiciclos y deferentes para explicar  las órbitas irregulares de los planetas). Colaboró con su padre en la  revisión, mejora y edición de los Elementos de la Geometría de Euclides,  cuya edición es la que aún se emplea en nuestros días, escribiendo un  tratado sobre el mismo.&lt;br /&gt;Escribió un Canon de Astronomía,  dedicándose además a realizar la revisión de las Tablas Astronómicas de  Claudio Tolomeo, conocidas por su inclusión en el Canon Astronómico de  Hesiquio. También cartografió diversos cuerpos celestes, confeccionando  un planisferio.&lt;br /&gt;Además de la filosofía, matemáticas y astronomía,  se interesó por la mecánica y las tecnologías prácticas. En las Cartas  de Sinesio están incluidos sus diseños para varios instrumentos,  incluyendo un astrolabio plano, que nos sirve para medir la posición de  las estrellas, los planetas y el Sol. También desarrolló un aparato para  la destilación del agua, así como un hidroscopio para medir la  presencia y el nivel del agua, y un hidrómetro graduado de latón para  determinar el peso específico de los líquidos. Por último, se la supone  inventora del aerómetro, instrumento que se usa para medir las  propiedades físicas del aire u otros gases.&lt;br /&gt;&lt;div class="presentacion"&gt;            Rosa M. Domínguez Quintero, Observatorio Astronómico de  Cantabria (Consejería de Medio Ambiente) e Instituto de Física de  Cantabria (CSIC-UC)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-9879211036355405?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/9879211036355405/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/11/hypatia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/9879211036355405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/9879211036355405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/11/hypatia.html' title='HYPATIA'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-100746718149710798</id><published>2010-10-05T06:51:00.001-07:00</published><updated>2010-10-05T06:51:31.335-07:00</updated><title type='text'>DONNA HARAWAY- Manifiesto cyborg</title><content type='html'>MANIFIESTO CYBORG (Fragmento) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TEXTO COMPLETO DESCARGAR AQUÍ.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ciencia, Tecnología y Feminismo Socialista Finales del S.XX” (§) &lt;br /&gt;::: Donna Haraway&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sueño irónico de un lenguaje común para las mujeres en el circuito integrado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las páginas que siguen son un esfuerzo blasfematorio destinado a construir un irónico mito político fiel al feminismo, al socialismo y al materialismo. La blasfemia requiere que una se tome las cosas muy en serio y, para mí, es el mejor referente que puedo adoptar desde las seculares tradiciones religiosas y evangélicas de la política norteamericana -incluido el feminismo socialista-. Por eso, este trabajo es mucho más auténtico que si surgiese como mito e identificación. La blasfemia nos protege de la mayoría moral interna y, al mismo tiempo, insiste en la necesidad comunitaria. La blasfemia no es apostasía. La ironía se ocupa de las contradicciones que, incluso dialécticamente, no dan lugar a totalidades mayores, y que surgen de la tensión inherente a mantener juntas cosas incompatibles, consideradas necesarias y verdaderas. La ironía trata del humor y de la seriedad. Es también una estrategia retórica y un método político para el que yo pido más respeto dentro del feminismo socialista. En el centro de mi irónica fe, mi blasfemia es la imagen del cyborg. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cyborg es un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad social son nuestras relaciones sociales vividas, nuestra construcción política más importante, un mundo cambiante de ficción. Los movimientos internacionales feministas han construido la ‘experiencia de las mujeres’ y, asimismo, han destapado o descubierto este objeto colectivo crucial. Tal experiencia es una ficción y un hecho político de gran importancia. La liberación se basa en la construcción de la conciencia, de la comprensión imaginativa de la opresión y, también, de lo posible. El cyborg es materia de ficción y experiencia viva que cambia lo que importa como experiencia de las mujeres a finales de este siglo. &lt;br /&gt;Se trata de una lucha a muerte, pero las fronteras entre ciencia ficción y realidad social son una ilusión óptica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciencia ficción contemporánea está llena de cyborgs -criaturas que son simultáneamente animal y máquina, que viven en mundos ambiguamente naturales y artificiales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La medicina moderna está asimismo llena de cyborgs, de acoplamientos entre organismo y máquina, cada uno de ellos concebido como un objeto codificado, en una intimidad y con un poder que no existían en la historia de la sexualidad. El ’sexo’ del cyborg restaura algo del hermoso barroquismo reproductor de los heléchos e invertebrados (magníficos profilácticos orgánicos contra la heterosexualidad). Su reproducción orgánica no precisa acoplamiento. La producción moderna parece un sueño laboral de colonización de cyborgs que presta visos idílicos a la pesadilla del taylorismo. La guerra moderna es una orgía del cyborg codificada mediante las siglas C3! -el comando de control de comunicaciones del servicio de inteligencia-, un asunto de 84 billones de dólares dentro del presupuesto norteamericano de 1984. Estoy argumentando en favor del cyborg como una ficción que abarca nuestra realidad social y corporal y como un recurso imaginativo sugerente de acoplamientos muy fructíferos. La biopolítica de Michel Foucault es una flaccida premonición de la política del cyborg, un campo muy abierto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales del siglo XX -nuestra era, un tiempo mítico-, todos somos quimeras, híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo; en unas palabras, somos cyborgs. Éste es nuestra ontología, nos otorga nuestra política. Es una imagen condensada de imaginación y realidad material, centros ambos que, unidos, estructuran cualquier posibilidad de transformación histórica. Según las tradiciones de la ciencia y de la política ‘occidentales’ -tradiciones de un capitalismo racista y dominado por lo masculino, de progreso, de apropiación de la naturaleza como un recurso para las producciones de la cultura, de reproducción de uno mismo a partir de las reflexiones del otro-, la relación entre máquina y organismo ha sido de guerra fronteriza. En tal conflicto estaban en litigio los territorios de la producción, de la reproducción y de la imaginación. El presente trabajo es un canto al placer en la confusión de las fronteras y a la responsabilidad en su construcción. Es también un esfuerzo para contribuir a la cultura y a la teoría feminista socialista de una manera postmoderna, no naturalista, y dentro de la tradición utópica de imaginar un mundo sin géneros, sin génesis y, quizás, sin fin. La encamación del cyborg - situada fuera de la historia de la salvación- no existe en un calendario edípico que tratara de poner término a las terribles divisiones genéricas en una utopía simbiótica oral o en un apocalipsis post edípico. En Lacklein, un manuscrito inédito sobre Jacques Lacan, Melanie Klein y la cultura nuclear, Zoé Sofoulis dice que los monstruos más terribles y, quizás, más prometedores en mundos de cyborgs se encuentran encarnados en narrativas no edípicas con una lógica distinta de la represión, que necesitamos entender para poder sobrevivir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cyborg es una criatura en un mundo post genérico. No tiene relaciones con la bisexualidad, ni con la simbiosis preedípica, ni con el trabajo no alienado u otras seducciones propias de la totalidad orgánica, mediante una apropiación final de todos los poderes de las partes en favor de una unidad mayor. En un sentido, no existe una historia del origen del cyborg según la concepción occidental, lo cual resulta ser una ironía ‘final‘, puesto que es también el terrible telos apocalíptico de las cada vez mayores dominaciones, por parte de occidente, del individuo abstracto. Es, para terminar, un ser no atado a ninguna dependencia, un hombre en el espacio. Según el sentido humanístico occidental, una historia que trate del origen depende del mito de la unidad original, de la plenitud, bienaventuranza y terror, representados por la madre fálica de la que todos los humanos deben separarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tareas del desarrollo individual y de la historia son los poderosos mitos gemelos inscritos para nosotros con fuerza inusitada en el psicoanálisis y en el marxismo. Hilary Klein ha argüido que tanto el uno como el otro, a través de sus conceptos del trabajo, de la individuación y de la formación genérica, dependen del argumento de la unidad original, a partir de la cual debe producirse la diferenciación, para, desde ahí, enzarzarse en un drama cada vez mayor de dominación de la mujer y de la naturaleza. El cyborg elude el paso de la unidad original, de identificación con la naturaleza en el sentido occidental. Se trata de una promesa ilegítima que puede conducir a la subversión de su teleología en forma de guerra de las galaxias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cyborg se sitúa decididamente del lado de la parcialidad, de la ironía, de la intimidad y de la perversidad. Es opositivo, utópico y en ninguna manera inocente. Al no estar estructurado por la polaridad de lo público y lo privado, define una polis tecnológica basada parcialmente en una revolución de las relaciones sociales en el oikos, la célula familiar. La naturaleza y la cultura son remodeladas y la primera ya no puede ser un recurso dispuesto a ser apropiado e incorporado por la segunda. La relación para formar torios con partes, incluidas las relacionadas con la polaridad y con la dominación jerárquica, son primordiales en el mundo del cyborg. A la inversa de Frankenstein, el cyborg no espera que su padre lo salve con un arreglo del jardín (del Edén), es decir, mediante la fabricación de una pareja heterosexual, mediante su acabado en una totalidad, en una ciudad y en un cosmos. El cyborg no sueña con una comunidad que siga el modelo de la familia orgánica aunque sin proyecto edípico. El cyborg no reconocería el Jardín del Edén, no está hecho de barro y no puede soñar con volver a convertirse en polvo. Quizás sea por eso por lo que yo quisiera ver si el cyborg es capaz de subvertir el apocalipsis de volver al polvo nuclear impulsado por la compulsión maniaca de nombrar al Enemigo. Los cyborgs no son irreverentes, no recuerdan el cosmos, desconfían del holismo, pero necesitan conectar: parecen tener un sentido natural de la asociación en frentes para la acción política, aunque sin partidos de vanguardia. Su problema principal, por supuesto, es que son los hijos ilegítimos del militarismo y del capitalismo patriarcal, por no mencionar el socialismo de estado. Pero los bastardos son a menudo infieles a sus orígenes. Sus padres, después de todo, no son esenciales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volveré a la ciencia ficción de los cyborgs al final de este trabajo. Ahora, quisiera señalar tres rupturas limítrofes cruciales que hacen posible el siguiente análisis de política ficción (ciencia política). A finales de este siglo en la cultura científica de los Estados Unidos, la frontera entre lo humano y lo animal tiene bastantes brechas. Las últimas playas vírgenes de la unicidad han sido polucionadas, cuando no convertidas en parques de atracciones. Ni el lenguaje, ni el uso de herramientas, ni el comportamiento social, ni los acontecimientos mentales logran establecer la separación entre lo humano y lo animal de manera convincente. Mucha gente ya no siente la necesidad de tal separación. Más aun, bastantes ramas de la cultura feminista afirman el placer de conectar lo humano con otras criaturas vivientes. Los movimientos de defensa de los derechos de los animales no son negaciones irracionales de la unicidad humana, sino un reconocimiento claro de la conexión a través de la desacreditada ruptura entre la naturaleza y la cultura. &lt;br /&gt;Durante los dos últimos siglos, la biología y la teoría evolucionista han producido simultáneamente organismos modernos como objetos de conocimiento y reducido la línea que separa a los humanos de los animales a un débil trazo dibujado de nuevo en la lucha ideológica de las disputas profesionales entre la vida y la ciencia social. Dentro de este contexto, la enseñanza del creacionismo cristiano debería ser considerada y combatida como una forma de corrupción de menores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ideología determinista biológica es sólo una posición abierta en la cultura científica para defender los significados de la animalidad humana. Las gentes con ideas políticas radicales tienen mucho campo disponible ante ellas para contestar los significados de la ruptura de fronteras.(1) El cyborg aparece mitificado precisamente donde la frontera entre lo animal y lo humano es transgredida. Lejos de señalar una separación de los seres vivos entre ellos, los cyborgs señalan apretados acoplamientos inquietantes y placenteros. La bestialidad ha alcanzado un nuevo rango en este ciclo de cambios de pareja. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda distinción que hace aguas es la que existe entre (organismos) animales-humanos y máquinas. Las máquinas precibernéticas podían estar encantadas, existía siempre en ellas el espectro del fantasma. Tal dualismo estructuraba el diálogo entre el materialismo y el idealismo establecido por una progenie dialéctica, llamada espíritu o historia, según gustos. Pero, básicamente, las máquinas no poseían movimiento por sí mismas, no decidían, no eran autónomas. No podían lograr el sueño humano, sino sólo imitarlo. No eran un hombre, un autor de sí mismo, sino una caricatura de ese sueño reproductor masculinista. Pensar lo contrario era algo paranoico. Ahora, ya no estamos tan seguros. Las máquinas de este fin de siglo han convertido en algo ambiguo la diferencia entre lo natural y lo artificial, entre el cuerpo y la mente, entre el desarrollo personal y el planeado desde el exterior y otras muchas distinciones que solían aplicarse a los organismos y a las máquinas. Las nuestras están inquietantemente vivas y, nosotros, aterradoramente inertes. &lt;br /&gt;La determinación tecnológica es sólo un espacio ideológico abierto para los replanteamientos de las máquinas y de los organismos como textos codificados, a través de los cuales nos adentramos en el juego de escribir y leer el mundo.(2) La ‘textualización‘ de todo en la teoría postestructuralista y postmodernista ha sido condenada por marxistas y feministas socialistas a causa de su desprecio utópico por las relaciones vivas de dominación que se esconde en el ‘juego‘ de la lectura arbitraria.(3) Es verdad que las estrategias postmodernistas, al igual que el mito del cyborg, subvierten miríadas de totalidades orgánicas (por ejemplo, el poema, la cultura primitiva, el organismo biológico), en unas palabras, que la certeza de lo que cuenta como naturaleza -una fuente de introspección y una promesa de inocencia- se halla socavada, ya probablemente sin remedio. La autorización trascendente de interpretación se ha perdido y, con ella, la base ontológica de la epistemología ‘occidental’. Pero la alternativa no es el cinismo o la falta de fe, es decir, alguna versión de la existencia abstracta como los informes del determinismo tecnológico que muestran la destrucción del ‘hombre’por la ‘máquina’ o la ‘acción política significativa’ a través del ‘texto‘. Lo que vayan a ser los cyborgs es una interrogación radical. Las respuestas son un asunto de vida o muerte. Tanto los chimpancés como los artefactos poseen su propia política. ¿Por qué no nosotros? (de Waal 1982, Winner 1980). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera distinción se desprende de la segunda: los límites entre lo físico y lo no físico son muy imprecisos para nosotros. Los libros populares de física sobre las consecuencias de la teoría cuántica y el principio de indeterminación son una especie de equivalente científico popular de las novelas de Arlequín(4) en tanto que señal de un cambio radical en la heterosexualidad blanca en los Estados Unidos: se equivocan, pero tratan del asunto clave. Las máquinas modernas son la quintaesencia de los aparatos microelectrónicos: están en todas partes, pero son invisibles. La maquinaria moderna es un advenedizo dios irreverente que se burla de la ubicuidad y de la espiritualidad del Padre. &lt;br /&gt;El chip(5) de silicona es una superficie para escribir, está diseñado a una escala molecular sólo perturbada por el ruido atómico, la interferencia final de las partituras nucleares. La escritura, el poder y la tecnología son viejos compañeros de viaje en las historias occidentales del origen de la civilización, pero la miniaturización ha cambiado nuestra experiencia del mecanismo. La miniaturización se ha convertido en algo relacionado con el poder: lo pequeño es más peligroso que maravilloso, como sucede con los misiles. Comparemos los aparatos de televisión de los años 50 o las cámaras fotográficas de los 70 con las pantallas televisivas que se atan a la muñeca a la manera de un reloj o con las manejables videocámaras actuales. Nuestras mejores máquinas están hechas de rayos de sol, son ligeras y limpias, porque no son más que señales, ondas electromagnéticas, una sección de un espectro, son eminentemente portátiles, móviles -algo que produce un inmenso dolor humano en Detroit o en Singapur. La gente, a la vez material y opaca, dista mucho de ser tan fluida. Los cyborgs son éter, quintaesencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ubicuidad y la invisibilidad de los cyborgs son la causa de que estas máquinas sean tan mortíferas. Políticamente son tan difíciles de ver como materialmente. Están relacionadas con la conciencia -o con su simulación.(6) Son significantes flotantes que se desplazan en camiones a través de Europa, bloqueados más efectivamente por las brujerías de las desplazadas y poco naturales mujeres Greenham -que leen los hilos de araña del poder inherentes al cyborg-, que por el trabajo militante de las viejas políticas masculinas, cuyos votantes naturales necesitan puestos de trabajo relacionados con el armamento. &lt;br /&gt;En última instancia, la ciencia ‘más dura‘ trata del reino de la mayor confusión de fronteras, el reino de los puros números, del puro espíritu: C3-1, es decir, la criptografía y el mantenimiento de secretos poderosos. Las nuevas máquinas son limpias y ligeras, y sus artífices, devotos del sol que están llevando a cabo una revolución científica asociada con el sueño nocturno de la sociedad post industrial. Las enfermedades evocadas por estas limpias máquinas ‘no son más‘ que los minúsculos cambios en el código de un antígeno en el sistema inmunitario, ‘no más’ que la experiencia del estrés. Los ágiles dedos de las mujeres ‘orientales’, la vieja fascinación de las muchachas victorianas anglosajonas por las casitas de muñecas y la atención forzada de las mujeres hacia lo pequeño toman una nueva dimensión en este mundo. Pudiera ser que apareciese una Alicia cyborg que tuviera en cuenta estas nuevas dimensiones y que, irónicamente, no fuese otra que la poco natural mujer cyborg que fabrica chips en Asia y que practica el baile en espiral(7) en la cárcel de Santa Rita, cuyas unidades construidas darán lugar a eficaces estrategias opositivas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, el mito de mi cyborg trata de fronteras transgredidas, de fusiones poderosas y de posibilidades peligrosas que gentes progresistas pueden explorar cómo parte de un necesario trabajo político. Una de mis premisas es que la mayoría de los socialistas norteamericanos y de las feministas ven profundos dualismos entre mente y cuerpo, animal y máquina, idealismo y materialismo en las prácticas sociales, formulaciones simbólicas y artefactos físicos asociados con la ‘alta tecnología’ y con la cultura científica. Desde One-Dimensional Man (El hombre unidimensional, Marcuse, 1964) hasta The Death of Nature (La muerte de la naturaleza, Merchant, 1980), los recursos analíticos desarrollados por progresistas han insistido en el necesario dominio de las técnicas y han hecho hincapié en un imaginado cuerpo orgánico que integre nuestra resistencia. Otra de mis premisas es que la necesidad de unidad de la gente que trata de resistir la intensificación universal del dominio no ha sido nunca tan aguda como ahora. Pero una desviación ligeramente perversa en la perspectiva podría permitimos luchar mejor por significados, así como por otras formas de poder y de placer en las sociedades tecnológicas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde una perspectiva, un mundo de cyborgs es la última imposición de un sistema de control en el planeta, la última de las abstracciones inherentes a un apocalipsis de Guerra de Galaxias emprendida en nombre de la defensa nacional, la apropiación final de los cuerpos de las mujeres en una masculinista orgía de guerra (Sofía, 1984). Desde otra perspectiva, un mundo así podría tratar de realidades sociales y corporales vividas en las que la gente no tiene miedo de su parentesco con animales y máquinas ni de identidades permanentemente parciales ni de puntos de vista contradictorios. La lucha política consiste en ver desde las dos perspectivas a la vez, ya que cada una de ellas revela al mismo tiempo tanto las dominaciones como las posibilidades inimaginables desde otro lugar estratégico. La visión única produce peores ilusiones que la doble o que monstruos de muchas cabezas. Las unidades ciborgánicas son monstruosas e ilegítimas. En nuestras presentes circunstancias políticas, difícilmente podríamos esperar mitos más poderosos de resistencia y de reacoplamiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta imaginar al LAG -Livennore Action Group- como una especie de sociedad cyborg dedicada a convertir de manera realista los laboratorios que encarnan y vomitan con más ímpetu las herramientas del apocalipsis tecnológico, dedicadas a construir una forma política que trate de mantener juntos a brujas, ingenieros, ancianos, perversos, cristianos, madres y leninistas durante el tiempo necesario para desarmar al estado.&lt;br /&gt;Fisión Imposible es el nombre del grupo afín en mi pueblo (Afinidad: relación no por lazos de sangre, sino por elección, atracción de un grupo químico nuclear por otro, avidez.)(8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Identidades fracturadas&lt;br /&gt;Se ha convertido en algo difícil calificar el feminismo de cada una añadiendo un solo adjetivo o, incluso, insistir en cualquier circunstancia sobre el nombre. La conciencia de exclusión debida a la denominación es grande. Las identidades parecen contradictorias, parciales y estratégicas. El género, la raza y la clase, con el reconocimiento de sus constituciones histórica y social ganado tras largas luchas, no bastan por sí solos para proveer la base de creencia en la unidad ‘esencial’. No existe nada en el hecho de ser ‘mujer’ que una de manera natural a las mujeres. No existe incluso el estado de ’ser’ mujer, que, en sí mismo, es una categoría enormemente compleja construida dentro de contestados discursos científicosexuales y de otras prácticas sociales. La conciencia de género, raza o clase es un logro forzado en nosotras por la terrible experiencia histórica de las realidades sociales contradictorias del patriarcado, del colonialismo y del capitalismo. Y, ¿quién cuenta como ‘nosotras’ en mi propia retórica? ¿Qué identidades están disponibles para poner las bases de ese poderoso mito político llamado ‘nosotras’? ¿Qué podría motivar nuestra afiliación a tal colectividad? La dolorosa fragmentación existente entre las feministas (por no mencionar la que hay entre las mujeres) en todos los aspectos posibles ha convertido el concepto de mujer en algo esquivo, en una excusa para la matriz de la dominación de las mujeres entre ellas mismas. Para mí -y para muchas que comparten una localización histórica similar dentro de cuerpos blancos, profesionales, de clase media, femeninos, radicales, norteamericanos y de mediana edad- las fuentes de crisis en la identidad política hacen legión. La historia reciente de gran parte de la izquierda y del feminismo norteamericanos ha sido una respuesta a esta crisis consistente en divisiones sin fin y en búsquedas de una nueva y esencial unidad. Pero, también, ha habido un creciente reconocimiento de otra respuesta a través de la coalición -afinidad- y no ya de la identidad.(9) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chela Sandoval (s.f., 1984), a partir de una consideración de los momentos históricos específicos en la formación de la nueva voz política llamada mujer de color, ha teorizado un modelo esperanzador de identidad política llamado ‘conciencia opositiva’, nacido de las capacidades para leer hilos de araña de poder que tienen aquellos a quienes se les rehúsa una pertenencia estable en las categorías sociales de raza, sexo o clase. ‘Mujeres de color‘ -un nombre contestado en sus orígenes por aquellas que serían incorporadas en él, así como una conciencia histórica para realizar la ruptura sistemática de todos los signos masculinos en las tradiciones ‘occidentales‘- construye una especie de identidad postmodernista a partir de la otredad, de la diferencia y de la especificidad. Esta identidad postmodernista es totalmente política, a pesar de lo que pueda decirse de cualquier otro postmodemismo. La conciencia opositiva de Sandoval trata de lugares contradictorios y de calendarios heterocrónicos, no de relativismos o pluralismos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sandoval pone el énfasis en la falta de cualquier criterio esencial para identificar quién es una mujer de color. Señala que la definición de este grupo ha consistido en la apropiación consciente de la negación. Por ejemplo, una chicana(10) o una mujer norteamericana negra no han podido nunca hablar en tanto que mujer o que persona negra o como pertenecientes al grupo chicano. &lt;br /&gt;Por lo tanto, estaban en la parte más baja de la cascada de identidades negativas, dejadas fuera incluso por las privilegiadas categorías autoriales de oprimidos llamados ‘mujeres y negros‘ que reclamaban importantes revoluciones. La categoría ‘mujer‘ negaba a todas las mujeres no blancas; ‘lo negro‘ negaba a toda gente no negra, así como a las mujeres negras. Pero tampoco había un ‘ella’, una singularidad, sino un mar de diferencias entre las norteamericanas que han afirmado su identidad histórica como mujeres norteamericanas de color. Esta identidad marca un espacio autoconcientemente construido que no puede afirmar la capacidad de actuar sobre la base de la identificación natural, sino sobre la de coalición consciente de afinidad, de parentesco político.(11) Al contrario de las ‘mujeres‘ de algunas corrientes del movimiento feminista de los Estados Unidos, no existe naturalización de la matriz, o al menos eso es lo que Sandoval sugiere que es únicamente obtenible a través del poder de la conciencia opositiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los argumentos de Sandoval deben ser tomados como una poderosa formulación para las feministas fuera del desarrollo universal del discurso anticolonialista, es decir, el discurso que disuelve a ‘occidente’ y su más alto producto, el que no es animal, bárbaro o mujer: el Hombre, es decir, el autor de un cosmos llamado Historia. Mientras lo oriental es deconstruido política y semióticamente, las identidades de occidente se desestabilizan, incluidas las de las feministas.(12) Sandoval defiende que la ‘mujer de color’ no tiene posibilidades de construir una unidad eficaz que no sea la réplica de los sujetos revolucionarios imperializantes, totalizantes de anteriores marxistas y feministas, que no afrontaron las consecuencias de la desordenada polifonía salida de la descolonización. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Katie King ha puesto énfasis en los límites de identificación y en los mecanismos político/poéticos de identificación construidos en el interior de la lectura del ‘poema’, ese núcleo generativo del feminismo cultural. King critica la persistente tendencia, entre las feministas contemporáneas de diferentes ‘momentos‘ o ‘conversaciones‘ en la práctica feminista, a taxonomizar el movimiento femenino para hacer que las propias tendencias políticas parezcan ser el telas del todo. Estas taxonomías tienden a rehacer la historia feminista para que ésta semeje una lucha ideológica entre tipos coherentes que persisten a través del tiempo, especialmente esas típicas unidades llamadas feminismo radical, liberal y socialista. Literalmente, todos los otros feminismos son ya incorporados, ya marginalizados, normalmente mediante la construcción de una ontología explícita y una epistemología.(13) Las taxonomías del feminismo producen epistemologías para fiscalizar la desviación de la experiencia femenina oficial. Y, por supuesto, la ‘cultura femenina’ -al igual que sucede con las mujeres de color- es conscientemente creada por mecanismos que inducen afinidad. Los rituales de poesía, de música y de ciertas formas de práctica académica han sido prominentes. Las políticas de raza y de cultura en el movimiento femenino de los Estados Unidos están íntimamente entrelazadas. &lt;br /&gt;El logro común de King y de Sandoval es haber aprendido cómo fabricar una unidad político/poética sin basarse en una lógica de apropiación, de incorporación ni de identificación taxonómica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irónicamente, las luchas teórica y práctica contra la unidad-a-través-de-la- dominación o contra la unidad-a-través-de-la-incorporación, no sólo socavan las justificaciones en favor del patriarcado, del colonialismo, del humanismo, del positivismo, del esencialismo, del cientifismo y de otros ismos que no echamos de menos, sino todas las exigencias de una posición orgánica o natural.&lt;br /&gt;Pienso que los feminismos radicales socialistomarxistas han socavado también sus/nuestras propias estrategias epistemológicas y que esto es un paso muy válido para poder imaginar posibles unidades. Resta por saber si todas las ‘epistemologías‘, tal como los occidentales las han conocido, nos fallan en la tarea de construir afinidades eficaces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es importante señalar que los esfuerzos para construir posiciones revolucionarias, epistemologías como logros de gente dedicada a cambiar el mundo, han formado parte del proceso que muestra los límites de la identificación. Las ácidas herramientas de la teoría postmodernista y las constructivas herramientas del discurso ontológico sobre los asuntos &lt;br /&gt;revolucionarios pueden ser vistas como aliados irónicos para disolver los entes occidentales con el fin de sobrevivir. Somos extraordinariamente conscientes de lo que significa tener un cuerpo históricamente constituido. Pero la pérdida de la inocencia en nuestro origen tampoco está acompañada de expulsión del Jardín del Paraíso. Nuestra política pierde la indulgencia de la culpabilidad con la naiveté(14) de la inocencia. Pero, ¿cuál será el aspecto de otro mito político para el feminismo socialista? ¿Qué clase de política podría abrazar construcciones parciales, contradictorias, permanentemente abiertas de entes personales y colectivos, permaneciendo al mismo tiempo fiel, eficaz e, irónicamente, feminista y socialista? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No conozco otro momento de la historia en que hubiese más necesidad de unidad política para afrontar con eficacia las dominaciones de ‘raza’, ‘género’, ’sexualidad’ y ‘clase’. Tampoco sé de otro tiempo en que la clase de unidad que podríamos ayudar a construir pudiera haber sido posible. Ninguna de ‘nosotras’ tiene ya la capacidad simbólica o material para dictar la forma de realidad a cualquiera de ‘ellas’. O, al menos, ‘nosotras’ no podemos argüir inocencia para practicar tales dominaciones. Las mujeres blancas, incluyendo a las feministas socialistas, descubrieron (es decir, fueron forzadas a darse cuenta a patadas y gritando) la no inocencia de la categoría ‘mujer’. Esta conciencia cambia la geografía de todas las categorías anteriores, las desnaturaliza de igual manera que el calor desnaturaliza una frágil proteína. Las feministas del cyborg tienen que decir que ‘nosotras’ no queremos más matriz natural de unidad y que ninguna construcción es total. La inocencia, y la subsecuente insistencia en la victimización como única base de introspección han hecho ya bastante daño. &lt;br /&gt;Pero el sujeto revolucionario construido debe dar también reposo a la gente de finales de este siglo. En la lucha por las identidades y en las estrategias reflexivas para construirlas, se abre la posibilidad de tejer algo más que un manto para el día después del apocalipsis que tan proféticamente termina la historia de la salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto los feminismos marxista socialista como radical han naturalizado y desnaturalizado de manera simultánea la categoría ‘mujer’ y la conciencia de las vidas sociales de las ‘mujeres’. Quizás una caricatura esquemática pueda resaltar ambas acciones. El socialismo marxiano se encuentra enraizado en un análisis del trabajo remunerado que revela una estructura de clase. La consecuencia de la relación de salario es una alienación sistemática, puesto que el trabajador (sic) se encuentra disociado del producto de su trabajo. La abstracción y la ilusión regulan el conocimiento y, la dominación, la práctica. El trabajo es la categoría eminentemente privilegiada que permite al marxista sobreponerse a la ilusión y encontrar ese punto de vista necesario para cambiar el mundo. El trabajo es la actividad humanizadora que marca al hombre, una categoría ontológica que permite el conocimiento de un sujeto y, de ahí, el conocimiento de la subyugación y de la dominación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como buen hijo, el feminismo socialista avanzó aliándose con las estrategias básicas del marxismo. El primer logro de los feminismos marxistas y socialistas fue expandir la categoría de trabajo para acomodar lo que algunas mujeres hacían, incluso si la relación salarial estaba subordinada a una visión más comprensiva del trabajo bajo el patriarcado capitalista. Particularmente, el trabajo de las mujeres en el hogar y la actividad femenina como madres (es decir, la reproducción en el sentido feminista socialista) se adentró en la teoría con la autoridad de la analogía con el concepto marxiano de trabajo. La unidad de las mujeres se sustenta aquí en una epistemología basada en la estructura ontológica del ‘trabajo’. El feminismo marxista socialista no ‘naturaliza’ la unidad, sino que es un logro posible basado en una posibe posición enraizada en las relaciones sociales. El acto esencializador se encuentra en la estructura ontológica del trabajo o de su análogo, la actividad femenina.(15) La herencia del humanismo marxiano, con su ser eminentemente occidental, es lo que me resulta difícil. La contribución de estas fórmulas ha sido el énfasis puesto en la responsabilidad diaria de las mujeres para construir unidades, más que naturalizarlas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La versión de Camerino MacKinnnon (1982,1987) del feminismo radical es, en sí misma, una caricatura de las tendencias apropiatorias, incorporizantes y totalizadoras de las teorías occidentales de la acción en busca de dentidad.(16) Fáctica y políticamente, es falso asimilar a la versión de MacKinnon todos los diversos ‘momentos’ o ‘conversaciones’ en las políticas femeninas recientes llamadas feminismo radical. Pero la lógica teleológica de su teoría muestra cómo una epistemología y una ontología -incluidas sus negaciones- borran la diferencia política. La reescritura de la historia del campo polimorfo llamado feminismo radical es sólo uno de los efectos de la teoría de MacKinnon. El efecto mayor es la producción de una teoría de la experiencia, de la identidad de las mujeres, que resulta ser una especie de apocalipsis desde cualquier punto de vista revolucionario. Es decir, la totalización construida dentro de este cuento de feminismo radical logra su fin -la unidad de las mujeres- implantando la experiencia de un testimonio hacia un no-ser radical. En cuanto a las feministas socialistomarxistas, la conciencia es un logro, no un hecho natural. Y la teoría de MacKinnon elimina algunas dificultades construidas dentro de los sujetos humanistas revolucionarios, pero al costo de un reduccionismo radical. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MacKinnon dice que el feminismo adoptaba necesariamente una estrategia analítica diferente del marxismo, contemplando primero no la estructura de clase, sino la de sexo/género y su relación generativa, la constitución de los hombres y la apropiación sexual de las mujeres. Irónicamente, la ‘ontología’ de MacKinnon construye un no-sujeto, un no-ser. El deseo de otro, no el trabajo del yo, es el origen de la ‘mujer’. Por consiguiente, desarrolla una teoría de la conciencia que pone en vigor lo que cuenta como experiencia de las ‘mujeres’: cualquier cosa que nombre la violación sexual, más aun, la propia sexualidad por lo que respecta a las ‘mujeres’. La práctica feminista es la construcción de esta forma de conciencia, es decir, el conocimiento propio es un yo-que-no-es. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perversamente, la apropiación sexual en este feminismo posee aún el estatuto epistemológico de trabajo, es decir, el punto desde el que debe fluir un análisis capaz de contribuir a cambiar el mundo. Pero la objetificación sexual, no la alienación, es la consecuencia de la estructura de sexo/género. En el reino del conocimiento, el resultado de la objetificación sexual es ilusión y abstracción. No obstante, una mujer no está simplemente alienada de su producto, sino que, en el sentido más profundo, no existe como sujeto, o incluso, como sujeto potencial, puesto que no posee su existencia como mujer para la apropiación sexual. Ser constituida por el deseo de otro no es la misma cosa que ser alienada en la separación violenta del trabajador y de su producto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La teoría radical de la experiencia de MacKinnon es totalizadora en el grado máximo y, más que marginalizar, oblitera la autoridad de cualquier otro discurso o acción políticos de las mujeres. Es una totalización que produce lo que el propio patriarcado occidental nunca pudo lograr, la conciencia de las feministas de la no existencia de la mujer excepto como producto del deseo masculino. Creo que MacKinnon dice correctamente que ninguna versión marxiana de la identidad puede dar lugar a una unidad firme de las mujeres. Pero al resolver el problema de las contradicciones de cualquier sujeto revolucionario occidental para los fines feministas, pone en marcha una doctrina de la experiencia aun más autoritaria. Si mi queja contra las posiciones socialistomarxianas se basa en su borradura involuntaria de la diferencia polivocal, inasimilable y radical que salta a la vista en la práctica y el discurso anticolonialistas, la borradura voluntaria por parte de MacKinnon de toda diferencia mediante el mecanismo de la no-existencia esencial de las mujeres no es tranquilizante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi taxonomía, que como cualquier otra es una reinscripción de la historia, el feminismo radical puede acomodar todas las actividades de las mujeres nombradas por las feministas socialistas como formas de trabajo, sólo si la actividad puede ser sexualizada de alguna manera. La reproducción tenía diferentes tonos de significado para las dos tendencias, una enraizada en el trabajo y la otra en el sexo, y las dos llamaban ‘falsa conciencia’ a las consecuencias de dominación e ignorancia de la realidad social y personal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de las dificultades o de las contribuciones en el razonamiento de cualquier autor, ni el punto de vista de las feministas marxianas ni el de las radicales han tendido a abrazar el estatuto de una explicación parcial. Ambos estaban constituidos ordinariamente como totalidades. La explicación occidental ha pedido lo mismo. ¿De qué otra manera podría el autor occidental incorporar a sus otros? Cada uno trataba de anexar otras formas de dominación expandiendo sus categorías básicas mediante la analogía, el listado simple o la suma. El embarazoso silencio sobre la raza entre las feministas socialistas y las radicales blancas fue una consecuencia políticamente devastadora. La historia y la polivocalidad desaparecen dentro de taxonomías políticas que tratan de establecer genealogías. No había sitio estructural para la raza (o para cualquier otra cosa) en la teoría que proclamaba revelar la construcción de la categoría mujer y el grupo social mujer como un todo unificado o totalizable. La estructura de mi caricatura se parece a lo siguiente: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;feminismo socialista - estructura de clase // salario de trabajo / / alienación trabajo, por analogía, reproducción, por extensión, sexo, por adición, raza feminismo radical-estructura de género//apropiación sexual//objetificación &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sexo, por analogía, trabajo, por extensión, reproducción, por adición, raza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro contexto, la teórica búlgaro-francesa Julia Kristeva proclamaba que las mujeres aparecían como un grupo histórico después de la segunda guerra mundial, junto con otros grupos, como la juventud. Sus fechas son dudosas, pero ahora estamos acostumbradas a recordar que como objetos del conocimiento y como actores históricos, la ‘raza’ no existió siempre, la ‘clase’ tiene una génesis histórica y los ‘homosexuales’ son bastante nuevos. No es accidental que el sistema simbólico de la familia del hombre -y, por lo tanto, de la esencia de la mujer- se rompa en el mismo momento en que las redes que conectan a los seres humanos en nuestro planeta son múltiples, cargadas y complejas. El ‘capitalismo avanzado’ es inadecuado para transportar la estructura de este momento istórico. En sentido ‘occidental’, el fin del hombre está en juego. No es accidental que la mujer se desintegre en mujeres de nuestro tiempo. Quizás las feministas socialistas no eran substancialmente culpables de producir la teoría esencialista que suprimió la particularidad femenina y los intereses contradictorios. Creo que nosotras lo hemos sido, al menos a causa de nuestra participación irreflexiva en la lógica, en los lenguajes y en las prácticas del humanismo blanco y mediante la búsqueda de un terreno de dominación para asegurarnos nuestra voz revolucionaria. Ahora tenemos menos excusas, pero a través de la conciencia de nuestros fracasos, corremos el riesgo de caer en diferencias ilimitadas y de ceder ante la confusa tarea de hacer conexiones parciales, pero reales. Algunas diferencias son agradables, otras son polos de sistemas mundiales históricos de dominación. La ‘epistemología’ trata de conocer la diferencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-100746718149710798?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/100746718149710798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/10/donna-haraway-manifiesto-cyborg.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/100746718149710798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/100746718149710798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/10/donna-haraway-manifiesto-cyborg.html' title='DONNA HARAWAY- Manifiesto cyborg'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-5228500594357923475</id><published>2010-10-05T06:09:00.001-07:00</published><updated>2010-10-05T06:09:46.220-07:00</updated><title type='text'>VIGILAR Y CASTIGAR</title><content type='html'>&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/aAyc9E4U1eA?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/aAyc9E4U1eA?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" 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href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/09/entrevista-herbert-marcuse.html' title='Entrevista a  Herbert Marcuse'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-2904342191159130305</id><published>2010-09-24T13:46:00.001-07:00</published><updated>2010-09-24T13:46:37.600-07:00</updated><title type='text'>HERBERT MARCUSE</title><content type='html'>Herbert MARCUSE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Herbert Marcuse nació en Berlín, en 1898, en el seno de una familia judía de buena posición económica. De muy joven se sintió atraído por la política. Adhería a las posiciones de izquierda. Pero el fracaso de la revolución espartaquista y la ejecución de Rosa Luxemburg (1919) lo alejaron de Berlín y de la política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estudió Filosofía en las universidades de Berlín y Friburgo. En esta última conoció a Husserl y a Heidegger. Éste último dirigió su tesis, con la que se doctoró en 1922. Permaneció en Friburgo hasta 1933, año en el que ingresó en el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Frankfurt (más conocido como Escuela de Frankfurt). Ese mismo año los nazis llegaron al poder y clausuraron el Instituto. Marcuse, junto a otros miembros de la Escuela, se trasladó a Estados Unidos. Allí se estableció llegando incluso a adoptar la nacionalidad americana, en 1940, y a trabajar para el gobierno federal. Ejerció la docencia en distintas universidades: Columbia, Harvard, Boston y San Diego. Su pensamiento fue una de las fuentes de inspiración de la revuelta estudiantil de 1968, conocida como “mayo francés”. Murió en Alemania en 1979. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de la filosofía de Hegel, Marx, Dilthey, Husserl y Heidegger, tuvo una importante presencia en la formación de su pensamiento el psicoanálisis de Sigmund Freud. En Eros y civilización (1955) retoma la teoría freudiana según la cual la civilización se apoya sobre la represión permanente de los instintos humanos, reemplazando la satisfacción inmediata de los mismos por una satisfacción diferida. “El metódico sacrificio de la libido, su desviación inexorablemente impuesta, hacia actividades y expresiones útiles desde el punto de vista social, son la cultura” dice Marcuse, sintetizando la visión freudiana. Al dejar el “principio de placer” y asumir el “principio de realidad”, “el ser humano, que era poco más que una maraña de tendencias animales, se convirtió en un yo organizado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una civilización no represiva es una quimera para Freud. El principio del placer y el de realidad son antagonistas irreconciliables. Marcuse no coincide con el fundador del psicoanálisis en este punto. Desde una visión de la historia inspirada en el materialismo-histórico de Marx, considera que esta oposición no es metafísica, que no se origina en la naturaleza humana, sino que es producto de una organización social histórica determinada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El progreso tecnológico ha creado las condiciones para una liberación respecto de la obligación del trabajo,  para una ampliación del tiempo libre. Marcuse considera que ello permitirá la liberación de las potencialidades reprimidas que, “así liberadas, crearán nuevas formas de realización y de descubrimiento del mundo, que a su vez otorgarán una nueva forma al reino de la necesidad, a la lucha por la existencia. Así se dan las condiciones para el surgimiento de una sociedad no represiva en la que se viva la felicidad del Eros liberado, la lógica de la satisfacción y no ya la de la represión”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué impide el arribo a esta nueva sociedad? El poder que, con el fin de perpetuarse, alimenta un estado de necesidad que ya no es tal. Así, por ejemplo, transforma lo que podría haber sido una liberación sexual (una evolución hacia una sexualidad polimorfa que Marcuse propugna y entiende como propia de una sociedad no represiva) en un consumismo sexual, en una sexualidad tomada como objeto de consumo, integrada al sistema. La pretendida “liberación de las costumbres” que permite y propugna el capitalismo no es una verdadera “liberación” sino una estrategia para impedirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En El marxismo soviético (1958) critica duramente la evolución de la revolución Rusa y su tendencia a la burocratización. Critica también que se haya hecho del marxismo un dogma y que el Estado haya quedado en manos de una casta de burócratas investidos de un poder totalitario. De este modo, el marxismo se ha convertido allí en instrumento al servicio de una sociedad represiva, burocrática y totalitaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En El hombre unidimensional (1964), su obra más famosa, presenta a la sociedad capitalista “avanzada” como una sociedad en la que el hombre ha perdido su sentido crítico. El consumismo y la “liberación de las costumbres” lo han transforman en un ser cada vez más adaptado e integrado al sistema. Ya no hay espacio para la oposición y la crítica, la sociedad unidimensional “integra en sí toda auténtica oposición y absorbe en su seno cualquier alternativa”. En ella se da “una confortable, tersa, razonable, democrática no libertad”. El capitalismo avanzado ejerce su dominio, su control total, de un modo sutil, manipulando los deseos y las necesidades de las personas. “No sólo determina las ocupaciones, las habilidades y las actitudes socialmente requeridas, sino también las necesidades y las aspiraciones individuales”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La filosofía de esta sociedad unidimensinal es el positivismo, que sirve de base a la racionalidad tecnológica y a la lógica del dominio. Y esta filosofía no tiene rival porque se ha anulado el espacio de la crítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra las previsiones de Marx, hasta el propio proletariado ha perdido su impronta revolucionaria, seducido por el confort y el consumismo. Por esta razón Marcuse busca otros sujetos revolucionarios, y los encuentra en los extranjeros, los explotados, los desocupados, las minorías, los marginados y los excluidos del sistema. Su sola presencia muestra la necesidad de poner fin a condiciones e instituciones intolerables. De todos modos Marcuse no aclara cómo sería un proceso revolucionario protagonizado por estos actores. Prefiere que su pensamiento permanezcan en la negatividad, en la crítica, unido a “aquellos que, sin esperanza, dieron y dan la vida por el Gran Rechazo”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-2904342191159130305?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/2904342191159130305/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/09/herbert-marcuse.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/2904342191159130305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/2904342191159130305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/09/herbert-marcuse.html' title='HERBERT MARCUSE'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-122635378145289670</id><published>2010-06-24T10:40:00.001-07:00</published><updated>2010-06-24T10:40:13.309-07:00</updated><title type='text'>ANDRÉ GLUCKSMANN</title><content type='html'>&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/04he-BRRz1o&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/04he-BRRz1o&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-122635378145289670?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/122635378145289670/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/06/andre-glucksmann.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/122635378145289670'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/122635378145289670'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/06/andre-glucksmann.html' title='ANDRÉ GLUCKSMANN'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-3682205159734888311</id><published>2010-06-12T15:43:00.001-07:00</published><updated>2010-06-12T15:43:44.945-07:00</updated><title type='text'>MICHEL FOUCAULT</title><content type='html'>&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/kAwWwQZ_3FQ&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param 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Extracto de conferencia</title><content type='html'>&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/f_lsuHJWyb8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/f_lsuHJWyb8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-3716148726933822434?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/3716148726933822434/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/04/sartre-por-el-mismo-extracto-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/3716148726933822434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/3716148726933822434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/04/sartre-por-el-mismo-extracto-de.html' title='SARTRE por él mismo. Extracto de conferencia'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-4912913209288791831</id><published>2010-04-18T03:57:00.001-07:00</published><updated>2010-04-18T03:57:30.074-07:00</updated><title type='text'>Foucault. Psicología y Filosofía</title><content type='html'>&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Q9IJ4gpuX7U&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Q9IJ4gpuX7U&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-4912913209288791831?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/4912913209288791831/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/04/foucault-psicologia-y-filosofia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/4912913209288791831'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/169785905195413873/posts/default/4912913209288791831'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/04/foucault-psicologia-y-filosofia.html' title='Foucault. Psicología y Filosofía'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-4231522740110182696</id><published>2010-04-18T03:33:00.001-07:00</published><updated>2010-04-18T03:33:38.288-07:00</updated><title type='text'>Sócrates y los Sofistas</title><content type='html'>&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/kAFaoCAvGHg&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/kAFaoCAvGHg&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" 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href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/2010/04/socrates-y-los-sofistas.html' title='Sócrates y los Sofistas'/><author><name>Carlos Liendro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_TPyHstoMVTA/STxVEwPbdzI/AAAAAAAAAJY/2aEuMVs0enw/S220/albert-einstein.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-169785905195413873.post-327197304201263354</id><published>2010-04-08T04:06:00.001-07:00</published><updated>2010-04-08T04:06:54.350-07:00</updated><title type='text'>GILLES DELEUZE</title><content type='html'>&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/rbAPHlmH480&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed 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Michel Foucault</title><content type='html'>&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/WU8eOTvgsz0&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/WU8eOTvgsz0&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/169785905195413873-2368655456720069625?l=filosofiaferoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://filosofiaferoz.blogspot.com/feeds/2368655456720069625/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' 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