FILOSOFIAFEROZ

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APUNTES DE FILÓSOFOS IMPRESCINDIBLES

viernes, 5 de agosto de 2016

HERBERT MARCUSE: Teoría crítica y sociedad industrial

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La formación de Marcuse: Heidegger y el marxismo

Marcuse nació en 1898 en Berlín, y tras servir en el ejército alemán en la Primera Guerra Mundial, prosiguió sus estudios en la Universidad de Friburgo. Después de recibir su doctorado en literatura en 1922, y tras una estancia en su ciudad natal, regresó a Friburgo en 1928 para estudiar filosofía con Martin Heidegger, entonces el filósofo más influyente en Alemania.
En un artículo publicado en 1928 Marcuse realizó su primer intento de llevar a cabo una síntesis de las perspectivas filosóficas de la fenomenología, el existencialismo y el marxismo; décadas más tarde profundizarían esta perspectiva filósofos de la talla de Jean-Paul Sartre y Maurice Merleau-Ponty. Marcuse había argumentado entonces que el pensamiento marxista era mucho más creativo que el proclamado por la rígida ortodoxia de la Tercera Internacional guiada desde Moscú, y que la fenomenología filosófica estaba en condiciones de vivificar la teoría social crítica. Él también afirmaba que el marxismo olvidaba parcialmente el problema del individuo y de su vida concreta y, al contrario, auspiciaba el desarrollo de una concepción que privilegiara la liberación individual y su bienestar, además de la transformación social y las posibilidades de una transición del capitalismo al socialismo.
Marcuse siguió sosteniendo durante toda su vida que Heidegger era el más grande pensador que él había encontrado; sus archivos incluyen un conjunto completo de sus apuntes de la década de 1920 hasta que dejó Friburgo en 1933, y en ellos surge su interés en la filosofía de Heidegger y su devoción por sus conferencias. El desvelamiento del rol que la tecnología juega en la sociedad industrial no es ajeno a esas enseñanzas. Sin embargo, Marcuse estaba consternado por la proximidad política de Heidegger con el nacionalsocialismo y, después de completar una investigación sobre Hegel y la teoría de la historicidad, decidió abandonar Friburgo en 1933 con el fin de unirse al Instituto de Investigación Social de Frankfurt, donde investigaban Horkheimer y Adorno. El ascenso del nazismo condujo a este grupo de intelectuales judíos críticos a intentar establecerse prontamente en Ginebra y luego en la Universidad de Columbia en los Estados Unidos.
El estudio de Marcuse sobre la ontología de Hegel y la teoría de la historicidad (1932) contribuyó al renacimiento de los estudios hegelianos que estaba teniendo lugar en Europa, haciendo hincapié en su importancia para comprender el sentido de la historia y el de su teoría idealista del espíritu, en particular su dialéctica. La revalorización de Hegel implicaba estudiar con una nueva mirada el marxismo. Por otra parte, Marcuse publicó en 1933 una revisión de los Manuscritos de 1844 de Marx, lo cual condujo a analizar su legado desde el punto de vista de sus obras de juventud. Estos trabajos revelan a Marcuse como un estudiante agudo de la filosofía social alemana, lo cual lo perfilaba como uno de los filósofos sociales más prometedores de su generación.

Su contribución a la teoría crítica de la sociedad
Como miembro del Instituto de Investigaciones Sociales, Marcuse se involucró profundamente en sus proyectos de trabajo interdisciplinario que incluían un modelo para la teoría social crítica, el desarrollo de una teoría de la nueva etapa del Estado y el capitalismo monopolista, la articulación de las relaciones entre la filosofía social, la teoría y la crítica cultural, y un análisis sistemático del fascismo alemán. Marcuse, ya identificado con la "teoría crítica" del Instituto, estuvo cerca de Max Horkheimer, T.W. Adorno y otros colegas del mencionado Instituto. Ello derivó en la génesis de su marxismo crítico, de base antipositivista y derivado lógicamente de la crítica a la dialéctica hegeliana. 
Marcuse vivió una experiencia decisiva al entrar en contacto con Max Horkheimer. Su influencia se tradujo en una verdadera transformación de su pensamiento, que entonces se liberó de su subordinación a la concepción hegeliana. 
Asumió como suya la horkheimeriana "teoría crítica de la sociedad", y luego realizó una serie de investigaciones y análisis que tenían como objeto la recuperación, en sentido marxista, de la dialéctica hegeliana para plantear de forma correcta la relación entre "teoría" y "praxis". Su marxismo, al igual que el de Horkheimer, tomaba como referencia la obra y la acción de Rosa Luxemburgo. El asesinato de esta revolucionaria ejemplar en 1919, los llevó a abandonar para siempre el Partido Socialdemócrata Alemán que se había hecho cargo del gobierno, y por lo tanto de la represión del intento revolucionario consecutivo al fin de la "Gran Guerra".
Su colaboración con el Instituto de Estudios Sociales de Frankfurt, dirigido por Horkheimer, consistió en una serie de ensayos entre los que se destacan "Der Kampf gegen den Liberalismos in der totalizaren Staatsauffassung" (1934), "Uber den affirmativen Charkter der Kultur" (1937) y "Zur Kritik des Hedonismos" (1938). Estos ensayos, junto con otros que abarcan el período entre 1933 y 1965, fueron reunidos en la obra titulada Kultur und Gesellschaft que fue publicada en 1965. Además, colaboró con Horkheimer en sus estudios sobre la familia, que desembocaron en Studien ubre Autoritat und Familia, publicado en París en 1936.
En Estados Unidos Marcuse se convirtió en miembro del Institute of Social Research en la Universidad de Columbia, junto con sus colegas exilados. Por otra parte, desde 1942 hasta 1950, trabajó en el Office of Strategic Services de los Estados Unidos; colaboró en calidad de investigador científico y de docente en el Russian Institute de la Universidad de Columbia (1951-1952) y en el Russian Research Center en la Universidad de Harvard (1953-1954). En 1954 empezó a enseñar Ciencias Políticas en la Brandeis University, de la cual se trasladó más tarde a una universidad de California. A pesar de establecer definitivamente su residencia en Estados Unidos, mantuvo un contacto constante con Europa, viajando a menudo a Alemania, Francia y Yugoslavia.
Oponiéndose a una racionalidad puramente formal y tomando como referencia a Hegel y Marx, Marcuse atacó la que pretendía establecerse como explicación única de la realidad. En Razón y revolución, publicado en 1941 y más tarde completado en una nueva edición ampliada en 1954, contrapuso la visión positivista de la sociedad, planteada en su forma más completa por Comte, con la perspectiva del movimiento de la dialéctica hegeliano-marxista, intentando separar al marxismo de sus aspectos deterministas y presentándolo como una interpretación de la realidad histórico-social en permanente transformación. La dialéctica concebida por Hegel habría sido convertida por Marx en un instrumento de crítica radical de la sociedad capitalista que fundó una ciencia social integral; pero toda ciencia tiene que estudiar la realidad en permanente movimiento dialéctico, única forma de evitar los dogmatismos.

Su original abordaje de la sociedad industrial
Como parte del "poder de lo negativo" (en el pensamiento comprendido dialécticamente) Marcuse hizo más aguda su crítica a toda sociedad industrial (capitalista y soviética) en Eros y civilización (1955), resultado de una investigación filosófico-social acerca de Freud. Este libro fue un significativo aporte a la definición crítica de las relaciones entre el marxismo y el psicoanálisis. Con base en esta lectura de su fundador, traspasada por la tradición de la corriente cultural alemana que pretendía emancipar al género humano, Marcuse esbozó las líneas generales de una civilización caracterizada por una represión excedente que derivaba del rol de la técnica y la tecnocracia en las sociedades industriales. Al mismo tiempo pensaba la posibilidad de una sociedad no represiva que implicara la eliminación del trabajo enajenado, la promoción del juego y de una libre y abierta sexualidad con el fin de alcanzar una sociedad y cultura más felices. Todo ello era irrealizable en el seno de las sociedades industriales. Su visión de la liberación anticipó muchos de los valores de la contracultura de los años 60 y ayudó a que el pensamiento de Marcuse se convirtiese en una influencia importante durante esa década. En este período también él se interesó vivamente en Dilthey y en la fenomenología de Husserl, preocupado por la adaptación de estos enfoques a la teoría cr´tica. Entre 1928 y 1932 también había colaborado en algunas revistas, entre ellasPhilosophische Hefte, Archiv fur Sozialwissenschaft y Die Gesellschaft y fue durante algún tiempo director de la última de ellas.
En 1958 Marcuse se titularizó como Profesor en la Universidad de Brandeis y se convirtió en uno de sus más influyentes miembros. Durante su período de trabajo en los servicios del gobierno estadounidense, Marcuse había sido un especialista en fascismo y comunismo y había recogido material sobre la realidad del régimen comunista. En ese mismo año publicó un estudio crítico de la Unión Soviética que rompió un tabú de la crítica social marxista que se rehusaba a hablar en contra de los regímenes comunistas que eran considerados, en el peor de los casos, como un mal menor. Al intentar desarrollar un análisis de muchos aspectos de la URSS, Marcuse centró su crítica en la burocracia soviética, la cultura, los valores y las diferencias entre la teoría marxista y la versión soviética del marxismo. Esta experiencia habría adoptado caracteres opresivos de la sociedad industrial y de la tradición rusa. Ello lo alejó definitivamente de la ortodoxia de los partidos comunistas vinculados a la tradición de la Revolución de Octubre de 1917. Sin embargo, distanciándose de los que interpretaban al comunismo soviético como un sistema burocrático cerrado e incapaz de reforma y democratización, Marcuse también señaló el potencial de "las tendencias de liberalización" opuestas a la burocracia estalinista.
A continuación Marcuse publicó una amplia crítica de los capitalismos avanzados en One Dimensional Man (1964) (El hombre unidimensional), su obra cumbre. En este libro esboza la teoría de la decadencia del potencial revolucionario en las sociedades capitalistas, en particular la de Estados Unidos, y el desarrollo de nuevas formas de control social. Marcuse argumentó que "la sociedad industrial avanzada" había creado falsas necesidades en los individuos integrados en el sistema actual de producción y consumo. Los medios de comunicación y la cultura, la publicidad, la gestión industrial y los modos de pensamiento contemporáneos reproducían el sistema existente y eliminaban la negatividad, la crítica y la oposición. El resultado fue un universo "unidimensional" de pensamiento y de conducta en que la aptitud y la capacidad para el pensamiento crítico, así como para las acciones de oposición, fueron absorbidas por ese universo.

No sólo el capitalismo había integrado a la clase obrera, es decir la fuente de potencial de un movimiento revolucionario opositor, sino que había desarrollado nuevas técnicas de estabilización por medio de políticas de Estado y nuevas formas de control social. Más aún, esta sociedad tenía la capacidad de mercantilizar cualquier forma de resistencia a la dominación del capital, lo cual iría disolviéndola. Así Marcuse homologaba las supuestas libertades de los regímenes capitalistas avanzados a las formas represivas del sistema soviético. Funcionaba una esencia represiva derivada de la organización del trabajo y el predominio de burocracias tecnocráticas en los dos tipos de sociedades industriales. Asimismo, cuestionaba dos de los postulados fundamentales del marxismo ortodoxo: la existencia de un proletariado revolucionario que lucharía contra el capital, y el carácter inevitable de la crisis capitalista. A pesar de cierto pesimismo respecto de la posibilidad de transformar las sociedades capitalistas, Marcuse afirmaba en este libro que la reacción emancipadora se desarrollaría en los márgenes de todas las sociedades industriales; los actores del cambio serían estudiantes que no hubiesen entrado en el mercado de trabajo, sectores marginales y países del subdesarrollado Tercer Mundo. Por ello las ideas de Marcuse influyeron en muchos jóvenes que crearon la "nueva izquierda" en la medida en que ellas articulaban el creciente descontento con las sociedades capitalistas tanto como con las sociedades de tipo soviético. 

En materia epistemológica y teórica planteaba en las conclusiones de su libro central (Marcuse 1964: 277):
¿Es que ello quiere decir que la teoría crítica debe abdicar y abandonar el terreno a la sociología empírica? ( la sociología empírica se niega a ser tributaria de una teoría , releva solamente de una metodología y es víctima de una ilusión; ella tiene así una función ideológica proclamando que ha suprimido los juicios de valor).
A su vez, reconocía que la teoría crítica era incapaz de demostrar que, en las sociedades industriales, había fuerzas sociales capaces de cambiarlas desde su interior, y agregaba:
La teoría crítica de la sociedad no posee conceptos que permitan recorrer la distancia entre el presente y el futuro; ella no hace promesas, no ha tenido éxito (y) ha permanecido negativa. Así ella puede mantenerse leal sólo hacia quienes, sin esperanza, han dado y dan vida por la Gran Negación (los marginados de esas sociedades) (Marcuse 1964: 281).
Por otra parte, este trabajo es el de un analista político que estudiaba su realidad y no la imaginaba: Marcuse había comprendido que en Estados Unidos se estaba incubando una intensa rebelión de la juventud por una suma de factores sociales y culturales y supo dar cuenta de ese hecho que tomaría dimensiones universales. Cabe recordar que la reacción juvenil más importante entre 1965 y 1975 se registró en ese poderoso Estado. Marcuse (1964: 279-289) afirmaba:
Pero la lucha que debe aportar la solución no puede tener las formas tradicionales. Dadas las tendencias totalitarias de la sociedad unidimensional, las formas y los medios tradicionales de protesta han cesado de ser eficaces -quizás ellos se transforman en peligrosos porque preservan la ilusión de la soberanía del pueblo (...) Sin embargo, por debajo de las clases populares conservadoras, está el substrato de los parias y de los "outsiders", las otras razas, los otros colores, las clases explotadas y perseguidas, los desempleados y aquellos que no pueden emplearse. Ellos se sitúan al exterior del proceso democrático; su vida expresa la necesidad más inmediata y más real de poner fin a las condiciones y a las instituciones intolerables (...) Así su oposición es revolucionaria aun cuando su conciencia no lo sea. Su oposición golpes al sistema del exterior y por eso dicho sistema no la puede integrar.
Luego siguió defendiendo la demanda de un cambio revolucionario y abogó por los derechos de las nuevas fuerzas emergentes de la oposición radicalizada, lo que le ganó el creciente odio de las fuerzas del "establishment" académico y el respeto de los nuevos izquierdistas. One Dimensional Man fue seguido por una serie de libros y publicaciones menores sobre los efectos de la acción política de la "nueva izquierda". En "La tolerancia represiva" (1965) atacó al liberalismo occidental, en la medida que se negó a debatir las controversias surgidas en la década del sesenta, confundiéndolas con una manipulación soviética; ello condujo a identificar equivocadamente esa "nueva izquierda" con el comunismo tradicional. Entonces Marcuse, ya jubilado en 1970 como profesor universitario, fue descalificado de manera simplista y acusado de ser un radical intransigente e ideólogo de la izquierda totalitaria, tal como había sucedido con muchos autores críticos en la historia del pensamiento. Sus últimos trabajos fueron polémicas con la mayoría de sectores académicos occidentales, la cual no supo prever la rebelión juvenil de los años 60 y sobre todo no apreció ni midió sus efectos duraderos. En "Ensayo sobre la liberación" celebró todos los movimientos radicales existentes, desde el Vietcong hasta los hippies, y criticó a los académicos conformistas que se oponían a los cambios derivados de la acción de la "nueva izquierda". En el libro Counterrevoultion and Revolt, por el contrario, aceptó la evidencia que le ofrecía la realidad cuando las esperanzas más ambiciosas de los años 60 estaban siendo detenidas por los efectos de la crisis estructural del capitalismo y el ascenso de una nueva derecha que, en Occidente, proclamaba el fin de la intervención económica del Estado y la destrucción de su acción social.
Durante el período de su mayor influencia pública (1965-1975), Marcuse publicó numerosos artículos de divulgación y pronunció conferencias en diversos países, asesorando a veces a los estudiantes radicalizados de diversos países; viajó mucho y su trabajo se discutió, a veces simplificado, en los medios de comunicación. En los últimos años de su vida adquirió una popularidad no siempre feliz, la cual le generó críticas en el a menudo acartonado medio académico de punta. Marcuse también dedicó parte de su trabajo a la estética, y su último libro, La dimensión estética (1979), defendía el potencial emancipador de las formas artísticas. Marcuse creía que la revolución cultural era una parte indispensable de la transformación revolucionaria, en paralelo con ideas que había desarrollado el italiano Antonio Gramsci cuatro décadas antes.

Las polémicas acerca de la obre de Marcuse
La obra de Marcuse en filosofía y teoría social generó desde su apogeo una fuerte controversia y a veces fue calificada como tendenciosa y muchas veces sectaria. Sin embargo, gran parte de esa controversia se centraba en su crítica de las sociedades capitalistas y su corta militancia pública promoviendo un cambio social que emancipara al conjunto de la humanidad. Dichas críticas no analizaban lo sustancial de su pensamiento. 
Después de su muerte en 1979, la influencia de Herbert Marcuse se fue desvaneciendo. La forma en que su trabajo se fue ignorando aun en los círculos progresistas es curiosa, ya que había sido uno de los teóricos radicalizados más influyentes durante la transformadora década de 1960 y su obra siguió siendo un tema de interés y controversia durante los años 70. Si bien la disminución de los movimientos revolucionarios con los que estuvo involucrado ayudaría a explicar el eclipse de la popularidad de Marcuse, hemos señalado que la rebelión juvenil de fines de los años 60 fue fugaz pero sus efectos perduraron con mucha fuerza hasta nuestros días. Quizás la falta de nuevos textos y publicaciones de la obra de Marcuse ha contribuido a su relativo olvido. Mientras que en las últimas décadas ha habido un gran número de nuevas traducciones de los trabajos de Benjamin, Adorno y Habermas, no ha sido así con su obra. Además, ámbitos intelectuales críticos han tenido más interés en los escritos de Foucault, Derrida, Baudrillard, Lyotard y otros autores "posmodernos" o "post-estructuralistas" y Marcuse no encajaba en los debates de moda en el período posterior a 1980.
Es cierto que, a diferencia de Adorno, Marcuse no anticipó los ataques posmodernos a la razón y su dialéctica, y en su lugar suscribió un proyecto de reconstrucción de esa razón y de alternativas también racionales a la sociedad industrial existente. Tampoco la obra de Marcuse ejerció la fascinación póstuma y polifacética de Walter Benjamin, conflictivamente ligado a la Escuela de Franfurt pero creador inigualable de aproximaciones a las ideas de totalidad y de emancipación. Él tampoco previó el surgimiento de una sociedad post-industrial (¿sociedad del conocimiento?), la cual, después de 1980, relegó a un segundo plano la concepción de liberación social en la medida en que una nueva revolución tecnológica rescató al capitalismo de la crisis de los años 70, hundió al socialismo "realmente existente" y generó esperanzas ilusorias en el mercado global y sus libertades, sólo efectivas para los incluidos.
Sin embargo, el abandono de Marcuse fue negativo porque impidió publicar material inédito y desconocido que se encuentra en sus archivos conservados en la Stadtsbibliothek en Frankfurt. Allí se encuentran manuscritos muy interesantes sobre la guerra, la tecnología y el totalitarismo de la década de 1940 y algunos manuscritos de libros publicados, artículos y conferencias de los años 1960 y 1970 que pueden conducir a despertar más interés en su obra, de notable complejidad y una relativa actualidad.
Un cierto retorno a Marcuse es plausible. En primer lugar, él trató cuestiones que siguen siendo de importancia para la filosofía y la teoría política. Además sus manuscritos no publicados contienen material pertinente a las preocupaciones actuales sobre la exclusión social de una parte significativa de la humanidad. En segundo lugar, él desarrolló perspectivas perdurables sobre temas como la dominación, la posibilidad de liberación, los grupos marginados y su capacidad de lucha, abordados con un método coherente y sólido que no ha perdido valor. En ese método se mezclan adecuadamente la perspectiva filosófica que defiende la razón, alimentada por la evolución del pensamiento alemán moderno, con la riqueza de la observación de las ciencias sociales empíricas. Presentó enriquecedoras perspectivas teóricas sobre los seres humanos y su relación con la naturaleza y la sociedad así como una explicación social y política a la escandalosa carencia de justicia social en su época...y la actual.

Algunas conclusiones
Nuestra revisión de la obra de Marcuse es limitada por la falta de la debida profundidad con los que merecen ser analizados sus textos fundamentales; por ello a continuación esbozamos conclusiones parciales y preliminares. En retrospectiva, su visión de de la liberación y el desarrollo pleno del individuo en una sociedad no represiva distinguió muy positivamente sus escritos, junto con una aguda crítica de las formas existentes de dominación y opresión que existían en la sociedad industrial y permanecerían o se habrían agravado con la nueva revolución tecnológica de fines del siglo pasado.
Su obra careció de un análisis empírico, sostenido aun en algunas versiones de la teoría marxista contemporánea; y también de un análisis conceptual operacional, desarrollado por las creaciones más sólidas de la teoría política académica. Por ello fue y es improbable que sólo sectores marginales (desocupados, sociedades periféricas, etc.) puedan ser el sujeto central de un cambio social renovador. Tampoco Marcuse advirtió que en los campus norteamericanos atravesados por corrientes radicalizadas que luchaban contra la guerra, el racismo y la explotación se desarrollaban al mismo tiempo la PC individual, los chips, el mouse o Internet; y él no previó la multiplicidad de los más variados movimientos sociales que, desde 1980, surgirían para combatir diversas estructuras opresivas.
Sin embargo, Marcuse tuvo el acierto de demostrar cómo la ciencia, la tecnología y la teoría en sí tienen una dimensión política, elaborando un sólido cuerpo de análisis de-velador de los mecanismos de muchas de las formas dominantes de la sociedad, la cultura y el pensamiento de la época en que vivió, las cuales no son ajenas a la sociedad post-industrial. Asimismo sus trabajos principales superaron las limitaciones de las tendencias de la filosofía y la teoría social y política actuales que niegan la posibilidad del progreso social. Marcuse enarboló siempre la defensa de la razón científica y sus escritos proporcionaron un punto de partida viable para abordar problemas filosóficos y políticos permanentes, particularmente en las periferias de las sociedades desarrolladas que le interesaron con intensidad; su defensa de la razón anticipó el peligro que constituiría el rechazo irracional de la sociedad industrial. Su estrecha articulación de la filosofía con la teoría social, la crítica cultural y las respuestas políticas adecuadas a realidades cambiantes, parecen un legado perdurable.
Por otra parte, Marcuse se distinguió como analista social, incluso capaz de pronosticar importantes hechos sociales y políticos. Sucedió con su abordaje de la rebelión juvenil de los años 60, pero anteriormente, fue uno de los primeros filósofos de izquierda en desarrollar una aguda crítica del marxismo soviético y, como dijimos, previó las tendencias liberalizadoras en la Unión Soviética en su zona de influencia. Apreciar los hechos sin distorsiones ideológicas y con mesura permite analizar seriamente la vida política; ello hacía el filósofo Marcuse, y es patrimonio de pocos analistas.
En parte como respuesta a la caída del comunismo y en parte como resultado de nuevas condiciones tecnológicas y económicas, el sistema capitalista está siendo objeto de desorganización y reorganización. La lealtad al marxismo de Marcuse siempre lo llevó a analizar las nuevas condiciones de las sociedades capitalistas que se generaron desde la época de Marx, camino ignorado por diversos "marxismos" existentes. La teoría social puede construir ahora, a partir de la tradición marcusiana, teorías críticas indispensables en las sociedades del siglo XXI, basadas en el análisis de dichas transformaciones del capitalismo, su creciente heterogeneidad y la aparición de un complejo y vacilante sistema económico mundial.
Para dicha tradición, la teoría social fue íntegramente histórica y capaz de definir los fenómenos más destacados de cada época y sus cambios con respecto a anteriores formas sociales, creando categorías novedosas y/o actualizadas. Mientras que ciertas teorías postmodernas pretendieron postular una ruptura con la historia, negándose a reflexionar sobre el sentido de la historicidad, Marcuse trató de analizar las configuraciones del capitalismo en la cambiante dinámica del proceso histórico.
Por otra parte, él siempre puso especial atención en el importante papel de la tecnología en la organización de las sociedades contemporáneas. El énfasis marcusiano sobre la relación entre la tecnología, la economía, la cultura y la vida cotidiana es especialmente importante en un momento en que comienza una nueva era marcada por cambios tecnológicos excepcionales. También él prestó alguna atención a la proliferación de nuevas tecnologías en los medios de comunicación; las formas culturales aparecidas en los últimos años también quizás necesiten apelar a una perspectiva de fuerte contenido histórico para captar las potencialidades de ese proceso de cambio. 

Por último, mientras que diversas versiones de las teorías positivista y posmoderna han renunciado a analizar la perspectiva de todo cambio social y político sustantivo, Marcuse intentó vincular la razón crítica con los movimientos políticos más radicalizados de la época y, por lo tanto, politizar su filosofía y su teoría social; alejándolos del peligro de la irracionalidad y el fanatismo. Dadas la actual multiplicidad de guerras de ocupación casi colonizadoras y las diferencias sociales abismales que están generando una conflictividad potencialmente explosiva e irracional, su pensamiento sigue proporcionando importantes recursos y un estímulo para renovar de forma permanente la teoría política crítica; en consecuencia, la relectura de sus obras sigue proporcionando recursos importantes para estudiar la situación actual, en la medida en que podría inspirar la indispensable diversidad de teorías políticas que den cuenta de la variedad de formas de democratización que realmente contribuyan a eliminar la explotación del hombre por el hombre.
Bibliografía
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sábado, 30 de julio de 2016

JEAN PAUL SARTRE (traducido de ediciones Gallimard)

Jean-Paul Sartre (1905-1980)

filósofo existencialista

Infancia, el aprendizaje

Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.  Coll.  acción.  Archive Editions Gallimard
Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.
 
Jean-Paul Sartre nació el 21 de junio de 1905 en París. Él es el hijo de Anne-Marie Schweitzer, hija de un profesor de alemán y Jean-Baptiste Sartre, polytechnicien convertido en ingeniero de la marina de guerra. Tras la muerte prematura de este último, Anne-Marie regresó a vivir bajo el techo paterno. "Pulu" criado por su madre y abuelos maternos, es un niño mimado, sino también curioso y precoz. Su madre se volvió a casar en 1917 con Joseph Mancy. El adolescente sufre de este trastorno familiar. Después de tres años en La Rochelle, en 1920 fue enviado como interno en el liceo Henri IV de París. Él encuentra a su amigo Paul Nizan , conocido desde el quinto grado, que introdujo los escritores contemporáneos (Gide, Larbaud, Proust, Morand ...).
Después de la obtención del título en 1922, se cocinan juntos, con éxito, la entrada a la escuela secundaria escuela Normal Superior Louis-le-Grand. Entre sus compañeros de clase calle de Ulm aparece Raymond Aron , Daniel Lagache y René Maheu, a través del cual conoció a Sartre a Simone de Beauvoir , llamado Castor. Ella se convirtió en su compañero más cercano y aconsejó a su trabajo en el reproductor de gestación. Después de un primer fracaso en 1928, Sartre se recibe en la primera fila a la agregación en 1929, Castor ganar el segundo lugar.

Educación, trabajos tempranos

Nombrado a Havre High School en 1931, Sartre enseñó filosofía hasta 1936. El profesor, sin embargo, interrumpió su curso durante un año se pasa en la búsqueda de su formación filosófica. Para tener éxito Raymond Aron en el Instituto Francés de Berlín en 1933 en Alemania marcada por el advenimiento del nazismo, no profundizó su conocimiento de la fenomenología de Husserl , cuyo descubrimiento fue una revelación. De regreso en Francia, reanudó su actividad académica en Le Havre y luego en diferentes escuelas, mientras persigue sus obras filosóficas y literarias personal. Nizan joven autor prometedor, recomendado varias veces con los editores, pero sin éxito. Si la imaginación , el control de texto filosófico de su trabajo académico, publicada en 1936 por Ediciones Félix Alcan, el manuscrito que Sartre laboriosamente trabajando desde 1931 y llama a su Factum en la contingencia  , sin embargo, es rechazada dos veces por el Gallimard. Sartre, que es molesto, con el tiempo se las arregla para aceptar su novela - se convirtió en Melancholia  - gracias a la intercesión de Charles Dullin y el novelista Pierre Bost.
La náusea, de Jean-Paul Sartre, Gallimard, 1938. Archive Editions Gallimard
Primera edición de La náusea ,
1938.
Náuseas  (definitivamente propuesto por Gaston Gallimard) apareció en 1938. El libro fue muy aclamado. Una colección de cuentos, The Wall , el destino poco después en las librerías.Alentados por la recepción de estos dos volúmenes, Jean Paulhan , editor de la NRF  que había aparecido cuatro nuevas componente de la pared dice Sartre crónica. La NRF  en febrero de 1938 publicó un primer artículo sobreSartoris  Faulkner, seguido un texto sobre el Dos Passos en la edición de agosto 1938 Pero es su artículo sobre Mauriac ( "François Mauriac y la libertad», febrero 1939), tan virulenta como brillante por el cual Sartre ajusta cuentas con un poco de literatura académica que va a hacer el mayor ruido.

la Ocupación

1938. Sartre escribió Simone de Beauvoir: "He encontrado de repente el sujeto de mi novela, sus proporciones y su título. Así como era de esperar: el tema es la libertad ". Luego, el autor comenzó su novela ciclo de "caminos de la libertad" . Movilizado en septiembre de 1939, Sartre, responsable de estudios meteorológicos, dedica su tiempo libre a la escritura. Mientras Nizan murió en el frente en mayo de 1940, Sartre fue hecho prisionero en Trier el 21 de junio Fue puesto en libertad después de unos meses de cautiverio; desmovilizado, reanudó la enseñanza en el Liceo Pasteur de París, luego en el Liceo Condorcet khâgne. Sartre intentó por el compromiso, creado con la ayuda de Simone de Beauvoir un grupo de la resistencia intelectual llamado "Socialismo y Libertad". Ahora la compañía, marginal en crisis rápidamente.Sartre finalmente se unen a principios de 1943, a petición de Jean Paulhan, Comité Nacional de Escritores, que depende del Consejo Nacional de la Resistencia; colaboró ​​con franceses cartas clandestinas y Combate "Durante la ocupación, que era un escritor que se resistió, no un resistentes que escribió" posición reprocharle tarde André Malraux . Es en este momento el conocido de Albert Camus , Raymond Queneau  y Michel Leiris .
Jean-Paul Sartre, ser y la nada, Gallimard, 1943 ( "Ideas Biblioteca").  Archive Editions Gallimard
Ser y la nada de 1943.
artículos políticos, la crítica literaria, novela, ensayo, teatro ... Sartre escribió extensivamente. Es en " La Biblioteca de las Ideas  " colección donde se celebró en 1940 su ensayoL'Imaginaire , Bernard Groethuysen publicó El ser y la nada  en 1943. Acabado investigación filosófica llevada a cabo por Sartre en 1933, el libro se nota por unos pocos al tanto de la novedad de unos lectores. Sin embargo, el interés público se destina principalmente a la dramaturga. Las moscas  y A puerta cerrada , los primeros datos son, respectivamente, en el teatro de la ciudad 2 de junio de, 1943 y el Vieux-Colombier  27 de mayo de 1944 son el evento. Después de haber aceptado también una profesión de escritor Pathé, Sartre, finalmente, en 1944, el ingreso suficiente para abandonar la enseñanza y dedicarse por completo a la escritura.

Los inicios de "Tiempos modernos"

Los tiempos modernos, octubre de 1945. Archive Editions Gallimard
Primera emisión de los tiempos modernos ,
st  de octubre de 1945.
 
En la Liberación comienza la aventura de los tiempos modernos . El comité de dirección de la revista, fundada por Sartre en las ediciones Gallimard en septiembre de 1944, también se sientan Raymond Aron, Simone de Beauvoir, Michel Leiris, Maurice Merleau-Ponty , Albert Ollivier  y Jean Paulhan.Les Temps Modernes  era verdaderamente abierto el compromiso de Sartre, como el artículo de la marca inaugural: "la nacionalización de la literatura", publicado en el primer número el 15 de octubre de 1945. el primer equipo estalló en 1946 con la salida de Raymond Aron.
Sartre y Merleau-Ponty luego compartir la dirección de la revista. Entre los primeros autores publicados: Ponge, Beckett, Moravia, Richard Wright, Boris Vian, Raymond Queneau, Nathalie Sarraute Gallimard ... El examen partirá a Julliard después de la intervención Malraux enojado por un artículo que implica; ella experimentará algunas modificaciones: Marcel Peju y Claude Lanzmann , editor de la revista, formar parte del comité de dirección - seguido de JB Pontalis  en 1961.

El existencialismo y la creación

Después de negarse como Albert Camus la legión de honor, Sartre fue a los EE.UU. a principios de 1945 como enviado especial decombate  y Figaro . Se reunió incluso en el extranjero Fernand Léger, André Masson, Claude Levi-Strauss , André Breton  yRichard Wright  , con quien se hace amigo. De regreso en Francia, Sartre dio una conferencia titulada "El existencialismo es un humanismo" 28 de octubre de, 1945; exitoso. Este es el momento del existencialismo, cuyo término no debe paternidad Sartre, Gabriel Marcel, pero en el momento de la publicación de Ser y la Nada . Y Simone de Beauvoir escribió en La fuerza de las cosas  , "Esta palabra se adjunta automáticamente a las obras de Sartre y el mío [...] .  Sartre se negó Gabriel Marcel le appliquât esta etiqueta:" Mi filosofía es una filosofía de experiencia. existencialismo, no sé lo que es. " [...] Pero nosotros protestâmes en vano. finalmente empieza de nuevo el epíteto cuenta de que todo el mundo llevaba para describirnos. "
Jean Paulhan decir de Sartre que se convirtió en "un líder espiritual para un millar de hombres jóvenes  ." Los que pretenden existencialismo se encuentran en la zona de Saint-Germain-des-Près frecuentado por Sartre - que trabaja regularmente en la flora en compañía de Simone de Beauvoir. . Se trasladó a 42, rue Bonaparte, con su madre, después de la muerte de Joseph Mancy
Entre 1945 y 1951, las obras de Sartre acuden a la biblioteca: novelas ( La Edad de la Razón  y La Reprieve  en 1945. El heartsick  en 1949, son los tres libros que lo componen "The Way Back"), obras de teatro ( sesión cerrada  en 1945. P ... respetuosa ,muertos sin enterrar  en 1946, las manos sucias  en 1948; el Diablo y Dios  en 1951), ensayos ( el existencialismo es un humanismo ,antisemita y Judio  en 1946, Baudelaire  en 1947 Entrevistas sobre la política  en 1949; los tres primeros volúmenes de situaciones  a partir de 1947 a 1949), escenario ( los juegos están hechos  en 1947,el engranaje  en 1948).

El compromiso, el comunismo

Sartre invertir más en la política: los artículos que contiene una crítica deliberada de PCF se multiplican. Según Michel Contat, "Sartre el problema del socialismo, la libertad y la paz surge en 1947 a 1948 en comparación con el Partido Comunista. Este no es el enemigo, que es el principal obstáculo para un requisito genuinamente socialista  ". Después de un signatario de la convocatoria de una Sudáfrica unida, socialista e independiente enespíritu , Sartre se adhiere en 1948 para el Rally de la Revolución Democrática, donde los activistas se encuentran compartiendo un rechazo común de la PCF y la SFIO. A pesar del tiempo y la energía hizo el movimiento implosión del año siguiente.
Sartre da este período varios prefacios, incluyendo uno en Retrato de un desconocido  Nathalie Saurraute. El texto para presentar las obras completas de Jean Genet para ser publicados por Éditions Gallimard toma tal magnitud que se convertirá en San Genet, Actor y mártir  (1952).
El caso de Henri Martin, un marinero comunista detenido y condenado a veinticinco años de prisión en 1951 por su acción política en Indochina, promueve el acercamiento entre Sartre y los comunistas. El artículo "Los comunistas y la paz", publicado en 1952 en Les Temps Modernes , en reacción a la detención del secretario del PCF Jacques Duclos, marca un cambio en el pensamiento político de Sartre. De 1952 a 1956, se convirtió en los compañeros del Partido Comunista, rompiendo Etiemble  y Merleau-Ponty (dejando Les Temps Modernes  en 1953). Signatario del "Manifiesto contra la guerra fría" del Comité Nacional de Escritores, Sartre hizo su primer viaje a la URSS en 1954 y se convirtió en su regreso, el vicepresidente de la Asociación Francia-URSS. El levantamiento de Budapest sin embargo puso fin a años de compañerismo en 1956.

Un filósofo del mundo

En 1958 se inicia el formateo de una reflexión filosófica que se inició a principios de 1950 y se convertirá en la Crítica de la razón dialéctica . Esta es la segunda suma filosófica después de Sartre'Ser y la Nada s , en el que el autor reflexiona sobre la relación entre el existencialismo y el marxismo. El ritmo de la escritura que se requiere es tal que su salud se está deteriorando (otras empresas literarias son también en las obras, incluyendo el condenado de Altona ). Sartre, sin embargo, se las arregla para enviar el manuscrito en manos de Robert Gallimard publicarla en 1960.Después de haber convertido en pocos años una personalidad internacional, Sartre está constantemente buscaba el extranjero.Acompañado por Simone de Beauvoir, que fue a China en el otoño de 1955, cuando le presentaron a Mao. Sartre comenzó en esta ocasión una prueba de China, completado por Simone de Beauvoir bajo el título La larga marcha .  
Ambos también hacer un viaje a Cuba en 1960, por invitación del periódico Revolución , se reunirá con Fidel Castro y el Che Guevara, a continuación, pasar unos días en Belgrado, donde fueron recibidos por Tito. Invitado por Jorge Amado , Sartre y Simone de Beauvoir, finalmente efectuada por un viaje a Brasil.Siga varios viajes a la Unión Soviética entre 1962 y 1966 y un viaje a Japón, donde las obras de Sartre, traducidos larga, son bien conocidos.
Poco antes de partir hacia Cuba, la muerte accidental de Albert Camus lleva a Sartre a escribir en Francia observador  artículo a la memoria de su viejo amigo, a pesar de la ruptura se produjo entre los dos hombres en 1951 tras la publicación de los rebeldes . Se renueva el año en 1961 en la muerte de Maurice Merleau-Ponty.

En todos los frentes

La guerra de Argelia, que estalló en 1954, ofrece una oportunidad para Sartre a ser oído de nuevo en la escena política. Participó en el otoño de 1955 con el comité de acción de los intelectuales contra la continuación de la guerra en Argelia, y firmará el "Manifiesto de los 121 por el derecho a la insubordinación en Argelia", mientras que el ensayo se lleva a cabo redes de apoyo del FLN. Sus posiciones se Sartre uno de los primeros objetivos de los ataques de la OEA. Su apartamento en la Rue Bonaparte haber sido volado dos veces, en 1962 Sartre trasladó a un estudio situado en 222 Boulevard Raspail.
"Cuando mis relaciones con el Partido Comunista me dieron la perspectiva necesaria, decidí escribir mi autobiografía. Quería mostrar cómo un hombre puede pasar la literatura considerada sagrada a la acción que sigue siendo la de un intelectual  ", dice Sartre en 1964, cuando la publicación de las palabras , la redacción se llevó a cabo hace diez años. La calidad de la obra no es probablemente ajeno a la concesión del Premio Nobel por su autor. Tan pronto informado de la decisión de la Academia Sueca, Sartre rechaza el premio como lo había rechazado la Legión de Honor en 1945: "Mi negativa no es un acto improvisado, siempre negó los honores de [...] . Esta actitud se basa en mi concepción de la obra del escritor. Un escritor que toma posiciones políticas, sociales o literarias debe actuar solamente con los medios que son de él, es decir, la palabra escrita [...] . Esto no es lo mismo que si firmo Jean -Paul Sartre o si firmo Jean-Paul Sartre, el premio Nobel  ". Sartre y añade: "El escritor debe negarse a ser transformado en institución .  "
Peso en vacío de un título oficial, el escritor comprometido lanza a la batalla contra la guerra en Vietnam, exigiendo la retirada inmediata de las tropas estadounidenses Congreso internacional de paz en Helsinki en julio de 1965. a partir de 1967, participa activamente como presidente ejecutivo de las sesiones del tribunal Russell, responsable de reunir las pruebas para el juicio de "crímenes de guerra americanos ".
También su preocupación por las tensiones en Oriente Medio, Sartre se mueve con Simone de Beauvoir en Egipto e Israel en febrero y marzo de 1967. Participó en encuentros académicos, conferencias, visitar un kibutz ... mientras se observa una prudente neutralidad . Firma su regreso al prefacio de la edición especial delos tiempos modernos  dedicado al conflicto árabe-israelí, que aparece en plena Guerra de los Seis Días (junio de 1967).
A pesar de que toma una posición a favor de los estudiantes contra la represión policial partidos de mayo, la principal preocupación de Sartre en este año 1968 por Flaubert: "[él] empezaron a fascinarme precisamente porque vi en él, en todos los aspectos, lo opuesto a mí mismo. "Así nació La Familia idiota  : los dos primeros volúmenes de esta prueba monumental aparecen en" Filosofía Biblioteca "en el curso del verano de 1971, seguido en 1972 por un tercer volumen (también publicado en librerías Situaciones  VIII y IX ). La ceguera que afecta a Sartre evita pronto para dirigir la empresa hacia adelante.
Sartre se acerca al momento de los grupos maoístas. A petición de los líderes de La Cause du peuple , cuyos directores sucesivos fueron encarcelados, se convirtió en jefe del periódico. Este es el comienzo de un nuevo período de militantes durante el cual conoció a Pierre Victor. En junio de 1971, acompañado por artistas e intelectuales, Sartre distribuir La Cause du peuple  en el mercado de la calle Daguerre y los bulevares. Interrogado por la policía, fue puesto en libertad inmediatamente. El lanzamiento del diarioLiberación , precedido por la creación de Maurice Clavel con la agencia de noticias del mismo nombre, moviliza Sartre durante todo el invierno de 1972-1973. Se acepta como director y el primer número salió a la venta el 22 de de mayo de de 1973.

los últimos años

Sufrido un derrame cerebral y de la vista perder, Sartre da un paso atrás. Pierre Victor se convierte en su colaborador permanente, por lo que es la lectura y tomar notas de su dictado. Además de continuar el desarrollo de la cuarta volumen dedicado a Flaubert, Sartre publicó en 1974 habla de política con Pierre Gavi y Pierre Victor bajo el título era justo rebelarse , lo que redundará en varias conferencias. 
Los últimos años de la Sartre hacen cifra vida de almacén: de este modo, con motivo de su setenta cumpleaños, elNouvel Observateur  abre sus páginas a una larga entrevista en la que Sartre habla de su viaje. En octubre de 1976, relativa a las pantallas fuera la película Sartre por él mismo , dirigida por Alexandre Astruc y Michel Contat y aparece en 1978 Imágenes de una vida , un álbum iconográfica compuesta por Liliane Siegel y comentado por Simone de Beauvoir.
Sartre s ' de 15 de abril 1980, como resultado de edema pulmonar. Su obra de ficción , cuya edición fue preparada por Michel y Michel Contat Rybalka, aparece en la "Biblioteca de las Pléyades" en 1981, terminado en 2005 por el volumenteatro lleno  , y en 2010, las palabras y otras historias autobiográficas .
 
Jean-Paul Sartre, las palabras y otras historias autobiográficas, Gallimard, 2010 ( "Biblioteca de las Pléyades").  Cartel librería.  Archive Editions Gallimard
Biblioteca Muestra depalabras  en "Pléyades" de 2010.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 
 

domingo, 24 de julio de 2016

TEORÍA DEL VIAJE. Michel Onfray

EN "TEORÍA DEL VIAJE", EL FRANCÉS PROSIGUE SU INVENTARIO HEDONISTA INICIADO CON "LA RAZÓN DEL GOURMET" CON UNA INDAGACIÓN SOBRE LA ÉPICA VIAJERA QUE FUNCIONA COMO PRETEXTO PARA DISCURRIR SOBRE LA MANERA EN QUE LA SUBJETIVIDAD CIFRA LA CAPTACIÓN DE UN TERRITORIO.Resultado de imagen para michel onfrayResultado de imagen para michel onfray

En "Teoría del viaje", el filósofo francés Michel Onfray prosigue su inventario hedonista iniciado con "La razón del gourmet" con una indagación sobre la épica viajera que funciona como pretexto para discurrir sobre la manera en que la subjetividad cifra la captación de un territorio, y donde se da tiempo para condenar el abuso de los dispositivos tecnológicos que simplifican la experiencia del desplazamiento.

"Viajar supone menos el espíritu misionero, nacionalista, eurocéntrico y estrecho, que la voluntad etnológica, cosmopolita, descentralizada y abierta. El turista compara, el viajero separa. El primero se queda a las puertas de una civilización, roza una cultura y se contenta con percibir su espuma; el segundo intenta entrar en un mundo desconocido sin prevenciones, como espectador libre de compromisos, deseoso de captar su interior", suelta el ensayista en uno de los tramos más venosos del libro.

Onfray es preciso en su taxonomía del buen viajero, aquel que abjura de la arquitectura conceptual del turista. Acaso la mayor diferencia entre estas dos categorías que a veces funcionan como sinónimos es la condición excluyente que el autor asigna al primero: la necesidad de inventarse una inocencia.

La inocencia se presenta entonces como un artilugio que supone el olvido -pero no la negación- de aquello que se ha leído o aprendido sobre un territorio remoto y permite sustraerse de los prejuicios sobre la forma de viaje y el rechazo de la mirada egocéntrica.

Nada más difícil -admite Onfray- que disociarse de los prejuicios con los que una cultura observa y calibra a las demás: en esa línea, desplazarse hacia lo desconocido es confrontarse con los lugares comunes que una sociedad ha construido en torno a lo ajeno. "Encerrar a pueblos y países en tradiciones reducidas a dos o tres pobres ideas tranquiliza, porque siempre es agradable someter la inabarcable multiplicidad a la unidad fácilmente abarcable", señala el autor de "Teoría del cuerpo enamorado".

Dos modos de estar en el mundo, representados en las figuras arquetípicas del pastor y el agricultor, identifica Onfray en el comienzo de su exploración sobre la épica viajera. Son las formas que asume la dialéctica que confronta el cosmopolitismo de los viajeros nómadas con el nacionalismo de los campesinos sedentarios, una tensión que arranca en el neolítico y reaparece cíclicamente "hasta las formas más contemporáneas del imperialismo".

Onfray interrumpe su foco de estudio para perderse en uno de los tantos puntos de fuga que ofrece este texto escrito en 2007 pero recién ahora publicado en español por el sello Taurus: esta primera digresión está dedicada a demostrar cómo las ideologías dominantes han ejercido sucesivamente su violencia sobre las culturas nómadas.

"Los imperios se constituyen siempre sobre la reducción a la nada de figuras errantes o pueblos móviles. El nacionalsocialismo alemán celebró la raza aria sedentaria, arraigada y fija, al mismo tiempo que designaba a sus enemigos: los judíos y los gitanos nómades, sin raíces, móviles y cosmopolitas, sin patrias, sin tierras. El estalinismo ruso procedió de la misma manera, persiguiendo él también a los semitas", escribe.

En su genealogía de la dominación, el filósofo se detiene en el capitalismo contemporáneo, al que acusa de condenar con la ausencia de domicilio y el desempleo (con "el envilecimiento de los cuerpos y la imposibilidad de un refugio") a todo aquel que se presente irreductible para el mercado, "la patria de los adinerados".

La atracción por el desplazamiento, el culto a la libertad, la sed de lo inesperado y lo fortuito condensan el sustrato viajero que lleva a impugnar el tiempo colectivo en pos de un tiempo singular ramificado en pequeños instantes festivos: "El arte del viaje induce a una ética lúdica, una declaración de guerra a cuadricular y cronometrar la existencia", apunta Onfray.

Pero la mística viajera tiene sus objeciones y el autor de "El deseo de ser un volcán" las concentra en el abuso de los dispositivos tecnológicos, en la trampa que significa disponer de pantallas que al reflejar orografía y costumbres con precisión milimétrica empobrecen el imaginario viajero y reducen el mundo a una literalidad extrema. "El deseo del viaje se alimenta mejor de fantasmas literarios o poéticos que de propuestas empobrecidas por un exceso de apariencias de una realidad simplificada", enfatiza.

Un mapa enumera las ideas que tenemos del mundo, no su realidad. Sin embargo, son el punto de partida ineludible de una travesía a pesar de que, como dirá Onfray más adelante, "el viajero necesita menos una capacidad teórica que una aptitud para la visión".

¿Cuando se inicia realmente la experiencia del viaje? ¿En qué momento la geografía próxima a explorar empieza a interpelar la identidad del viajero extrayendo de él un pliegue extraño o novedoso? Para Onfray, la travesía comienza invariablemente como una experiencia sedentaria que toma como punto de partida una biblioteca, una librería o el espacio personal donde por primera vez se alistan guías, imágenes y mapas frente a los ojos del viajero.

La lectura opera entonces como un rito iniciático, la antesala a ese desajuste de los sentidos que supone todo viaje. El siguiente hito será el momento en el viajero cierra la puerta de su casa y se sume en ese insterticio crucial entre el punto de referencia y el de destino, que Onfray describe como un intervalo disipado en el que se diluyen las rigideces sociales y el viajero se confronta a un paisaje que habilita el intercambio, la confidencia.

"En los intervalos, cuando las referencias de civilización desaparecen, el cuerpo tiende a recuperar sus señales naturales y obedece más fervientemente a la soberanía de sus ritmos biológicos: come y bebe cuando tiene hambre y sed, y duerme en el momento en que el sueño lo requiere. Al prescindir de los cálculos, de las máquinas de medir el tiempo, de los relojes, al suprimir las referencias naturales, el cuerpo va hacia su verdad profunda y visceral, animal", consigna el ensayista.

En el capítulo titulado "Atrapar la memoria", Onfray se dedica a radiografiar las maneras en que se resignifica una travesía: ¿qué registros sobreviven y cristalizan en el recuerdo como mojones que sintetizan el asombro, la interrogación, la perplejidad y la alegría que labran la experiencia del viajero?

En ese punto, Onfray vuelve a cargar contra los soportes tecnológicos que adulteran la construcción de la memoria, ese "diluvio de rastros" que consiste en registrarlo todo y de esa manera reducir la experiencia a un archivo fílmico asfixiado por la pura literalidad. "Del viaje no deberían quedar más que tres o cuatro señales, cinco o seis a lo sumo. De hecho, tantas como los puntos cardinales necesarios para orientarse", acota el autor.

Onfray reivindica la experiencia de la escritura como la única capacitada para rendir cuentas de la totalidad de los sentidos, a pesar de que ya casi sobre el final del texto admitirá: "El mundo resiste a la tentativa de ponerlo en palabras".