FILOSOFIAFEROZ

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APUNTES DE FILÓSOFOS IMPRESCINDIBLES

martes, 2 de julio de 2019

Franca D´Agostini: engaños de la política y la religión

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Tanto la filosofía como los debates públicos se han interesado por la mentira y la verdad, y así, por la posverdad. Anticipándose a este debate, la filósofa italiana Franca D’Agostini escribió en 2012 el esclarecedor libro Mentira (Adriana Hidalgo). Es profesora de Filosofía de la Ciencia en el Politecnico di Torino, y de Lógica y Epistemología de las Ciencias Sociales en la Università Statale di Milano. En diálogo telefónico y vía mail desarmó la idea de la mentira y explicó cómo se sostiene con forma de posverdad.
–¿Qué ha ocurrido para que la verdad se haya transformado en objeto de debate público?
–Porque vivimos en la época de la información. En el mundo se emiten millones y millones de bytes de información, de datos verdaderos, falsos, casi verdaderos, casi falsos, medias verdades y medias mentiras que circulan sin control. Es fácil engañar y es fácil manipular cada dato, incluso en el arte, la literatura, la filosofía, las creencias religiosas. Al mismo tiempo cada día emergen verdades escondidas, nuevas revelaciones, escándalos, descubrimientos. El concepto de verdad, del que ya no se hablaba más y que parecía interesante solamente para filósofos y religiosos, se encuentra en el centro de nuestros intereses.
–Y si hablamos de verdad, ¿también debemos hablar de mentira?
–Como todos los conceptos filosóficos el de verdad posee un uso prevalentemente crítico: deviene importante cuando sospechamos que alguien está mintiendo; o cuando sabemos que una cosa es verdad pero no es reconocida. Hablar de verdad implica hablar de mentira, del peligro del engaño. Y de otra parte, los chicos descubren la verdad después de haber entendido el fenómeno del engaño y del error.
–¿La posverdad se volvió más importante que la verdad?
–Se dice que vivimos en la época de la post-truth, la época en la que nadie se preocupa más de decir y de creer en lo que es cierto. No estoy segura que sea así. Diría más bien que vivimos en la época de la post-post-truth: una en la que todos nos interesamos en el problema de la verdad. Hasta hace algunas décadas, el interés público por lo verdadero y lo falso era nulo. Nadie hablaba de eso, y muchos pensaban que la vida política podía ignorar el problema. Pero reflexionar sobre la verdad es ya tener una. La verdad es siempre un juego, la trampa en la cual estamos atrapados, querramos o no.
–¿Internet es el terreno ideal para la mentira, no?
–Es ideal tanto para la verdad, el conocimiento como para el engaño, el autoengaño y el error. Internet es la democracia de la verdad y de la mentira. Podemos mentir, contradecir y enmascarar mentiras. En un tiempo, el engaño provenía de lo más alto, de los gobiernos y los poderes, hoy proviene de todas partes. Sólo algunas personas potentes o con medios públicos podían manipular, confundir las ideas, deformar la realidad, ahora casi cualquiera puede hacerlo. Del mismo modo cualquiera (idealmente) puede descubrir que lo que ha dicho es falso o no es verdad, o es una media verdad usada para hacer creer una falsedad total. Si en un tiempo el Príncipe, como decía Maquiavelo, debía “aprender a mentir”, hoy los gobernantes deberían “aprender a decir la verdad”. No es en absoluto fácil.
–¿Existen las mentiras buenas?
–Sostengo en mi libro que las mentiras buenas no existen. Existen más bien las mentiras “justificadas”: tengo razones para decir algo falso, por ejemplo porque no quiero ofender o dañar a alguien o porque debo defenderme de un ataque. En la mayor parte de los casos son el resultado de un dilema: ¿digo lo falso, con el riesgo de ser desenmascarada y entonces agravar la situación? ¿O digo la verdad, con la seguridad de encontrarme con un daño para mí o para los otros? La situación no es para nada buena, más bien es desafortunada. Cuando “debemos mentir”, o creemos que debemos mentir, es porque las cosas no van en absoluto bien.
-¿Y todo es una interpretación, como diría Friedrich Nietzsche?
-Depende de qué cosa entendamos con la famosa frase: “no existen hechos, solo interpretaciones”. Si pensamos que se trata de una tesis metafísica (como piensan ciertos posmodernos y ciertos antiposmodernos) entonces es una simple insensatez, como es bien sabido al menos de Aristóteles en adelante (y Nietzsche debía saberlo). El argumento de Aristóteles (en el libro IV de la Metafísica) es simplísimo: se cree que no existen hechos, entonces por qué no te vas a Mégara en lugar de tirarte en un pozo o en un barranco? Desde el momento que vas a Mégara, es evidente que no crees en aquel dice de creer. Pero es obvio que la frase de Nietzsche quiere decir más bien: cuando reflexionamos y discutimos sobre los hechos, esto significa que los hechos no están más y que aquello que permanece son solo versiones-interpretaciones de eso que sucedió.
–¿Y qué ocurre con la cultura?
–La cultura (entendiendo con esta palabra la ciencia, la religión, el arte, la literatura, la filosofía, el saber jurídico) es el conjunto de  instituciones en las que se celebra el acuerdo entre los seres humanos sobre lo verdadero y lo falso. Si estas instituciones son corruptas, entonces el acuerdo domina sobre las propias y mismas razones) esto es la idea volver pública y compartible la verdad), y se deteriora la cultura. Nosotros necesitamos tener confianza en la ciencia, las leyes, el arte, la filosofía. Si empezamos a sospechar que estas instituciones son corruptas - esto es, reguladas por lo que es falso, por el engaño- entonces no creemos más en que vivir en una cultura nos es útil, y que nos ayuda a vivir. Así no hay más lazos sociales. La política y las leyes deben garantizar la limpieza en las universidades, y en todos los lugares de la cultura, deben salvaguardar nuestro derecho a la verdad.
–Los spin doctors (asesores y consejeros políticos) trabajan con la mentira o con la posverdad?
–Los mentirosos raramente trabajan con lo falso, solamente trabajan con la media verdad. Toman una, la inflan, la distorsionan y la vuelven totalmente falsa. El caso Trump es un buen ejemplo: hay verdad, a veces, en aquel que dice, pero hay una verdad que viene capturada y modificada, es un modo de hacer creer lo falso. Lo mismo vale para muchos gobernantes. El lenguaje político es el reino de las medias verdades que se vuelven falsedades totales. La única regla para un nuevo lenguaje político: aprender el arte difícil de decir la verdad, evitando usar las medias verdades para sus propios propósitos.
–¿Cómo se relaciona la corrupción con la mentira?
–La corrupción es el acuerdo sin verdad: nos ponemos de acuerdo para volver verdadero lo falso, para falsificar datos. Corromper significa comprar un juicio de mérito (por ejemplo, una licitación), o sea, comprar la verdad. Pero la verdad no está en venta, por obvias razones. Entonces, el principio mismo de la corrupción es la mentira. El “hombre económico”, el que pone el valor del beneficio por encima de todo, tiene un enemigo fundamental: la verdad. Por eso, trata siempre de silenciarla, con la corrupción.
–Y la religión colabora con la posverdad, ¿no?
–La religión es una importante y complicada estructura social creada para dar un sostén a una teoría extremadamente controversial: la teoría según la cual existiría un ser superior dotado de características casi humanas y empeñado en distribuir premios y castigos en la vida terrenal y en la extraterrenal de los seres humanos. Esta teoría no puede considerarse verdadera porque no es falsificable. Entonces la incerteza de las tesis de partida siempre ha significado que la religión fuera una especie de “mentira organizada”: una tela de engaños y pseudo justificaciones. Y sirve para promover la vida espiritual de los seres humanos, volviendo más fácil el encuentro con el dolor y la muerte. Ahora, la religión, como cualquier otra institución de la cultura, ha sido abrumada por los millones de bytes informativos y sus razones han explotado. Y entonces la fragilidad de la idea se volvió la media verdad que ha sido usada para propagar mentiras increíbles y destructivas. El frágil e incierto dios del islam, por ejemplo –como en un tiempo lo fue el frágil e incierto dios de los cristianos– hoy es usado como justificación suprema para gestos destructivos para ellos mismos y para los otros.

domingo, 3 de marzo de 2019

Filosofia de la ciencia. JERRY FODOR (1935- 2017)

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Jerry A. Fodor, uno de los filósofos más importantes de la mente, que utilizó el funcionamiento de la tecnología informática del siglo XX para replantear viejas preguntas sobre la estructura de la cognición humana, murió el 29 de noviembre en su casa de Manhattan, Nueva York. Tenía 82 años. La causa fue una complicación de la enfermedad de Parkinson y un derrame cerebral reciente, según su esposa, Janet Dean Fodor.


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Veterano profesor de la facultad de filosofía de la Universidad de Rutgers, el Dr. Fodor fue ocupaba en el momento de su muerte la cátedra del filosofía del Estado de Nueva Jersey. Su trabajo, que comenzó en la década de 1960, abordó campos como la lingüística, la lógica, la semiótica, la psicología, la antropología, la informática y la inteligencia artificial, siendo ampliamente reconocido como uno de los fundadores de la nueva disciplina conocida como ciencia cognitiva.

“Básicamente creó la especialidad de filosofía de la psicología”, puntualiza Ernie Lepore, un filósofo de Rutgers y un colaborador frecuente de Fodor, en una entrevista telefónica el pasado día 29. “Si el estudio de la mente ha sido un tema dominante en filosofía en los últimos 30 ó 40 años, se debe en buena parte a la influencia de Fodor.”

Conocido por su estilo dinámico, a veces agresivo y sin concesiones, el Dr. Fodor fue autor de más de una docena de libros, varios de ellos de divulgación general. Uno de los más conocidos es “La modularidad de la mente ”, publicado en 1983.

En él, argumentó que la mente humana, en lugar de ser un sistema unitario como a menudo se supone, comprende un conjunto de subsistemas innatos, compartimentados, desarrollados funcionalmente: la facultad del lenguaje, otro para la habilidad musical, otro para las matemáticas, etc.… Estas facultades, explicaba Fodor, operan por medio de algoritmos abstractos, de forma parecida a como lo hacen las computadoras.

En el desarrollo de este modelo, el Dr. Fodor utilizó desarrollos de la revolución de mediados del siglo XX en lingüística de Noam Chomsk y de las ciencias informáticas del matemático inglés y cripto-analista Alan Turing .

Mientras que el cerebro, una entidad física, puede ser objeto de estudio, la mente - un objeto abstracto y elusivo - es mucho más complicada, y las preguntas sobre su arquitectura han obsesionado a los filósofos periódicamente desde la antigüedad clásica.

Platón y Aristóteles tenían mucho que decir sobre el tema. Y, más de dos milenios más tarde, también filósofos del siglo XVII como el racionalista René Descartes y el empirista John Locke.

Este tipo de preguntas - en particular, si las capacidades cognitivas son innatas o deben ser aprendidas - volvieron a ser centrales en la primera mitad del siglo XX gracias a los psicólogos conductistas, en particular B. F. Skinner , cuyo trabajo, según el Dr. Fodor, había que criticar.

Siendo un empírista convencido, Skinner sostuvo que un niño nace con su mente como una pizarra en blanco. A medida que madura, aprende una serie de capacidades mentales - lengua, razonamiento, resolución de problemas y muchas otras - a través de la experiencia externa.
A finales de 1950, el Dr. Chomsky, lingüista, filósofo y racionalista ardiente del Instituto de Tecnología de Massachusetts, demostró que la lengua no era un comportamiento aprendido, como Skinner creía. En cambio, demostró que era producto de una facultad mental funcional que es innata - en la jerga actual, estructural. Los especialistas consideran que desmontó el conductismo, sobre todo por lo que se refiere al estudio del lenguaje.

El Dr. Fodor, también un convencido racionalista, que enseñó en el MIT muchos años, amplió las ideas del Dr. Chomsky sobre el carácter innato del lenguaje para incluir otros aspectos de la mente más allá del lenguaje.

Basándose en el trabajo de Turing, que desarrolló los primeros modelos matemáticos informáticos, el Dr. Fodor propuso un modelo de la mente que implica facultades separadas - los llamó “módulos” - que gobiernan funciones separadas.

“La Psicología de las facultades”, escribió, “está determinada por tales diferencias prima facie como entre, por ejemplo, sensación y percepción, la volición y la cognición, el aprendizaje y el recuerdo, o el lenguaje y el pensamiento.”

Como el Dr. Lepore señaló el pasado 29 de noviembre: “Es una idea muy antigua, pero por alguna razón se perdió en la historia de la filosofía. Y fue resucitada por Fodor”.

La idea había caído en desgracia en parte como resultado de la frenología , una pseudociencia, popular en el siglo XIX, que buscaba analizar las capacidades de las personas, y su carácter, mediante la identificación física de determinadas áreas en la cabeza para encontrar características prominentes.

Pero si se dejaban de lado esas prominencias craneales físicas y sus connotaciones caracteriológicas perceptibles al tacto, el Dr. Fodor argumentaba que la premisa subyacente a la frenología - que la mente consiste en facultades funcionalmente concretas - era lo suficientemente valiosa como para volver a ser investigada.

Uno de los problemas que tal modelo parecía resolver había atormentado a los psicólogos mucho tiempo: la cuestión de por qué una parte de la mente parece poco dispuesta a hablar con otra.

“Hay diferentes aspectos de la mente - razonamiento, lenguaje, percepción, pensamiento - y no se comunican muy bien, y eso es un poco raro” dice el Dr. Lepore.

Consideremos, por ejemplo, una ilusión óptica familiar, en el que las líneas de igual longitud están flanqueadas por puntas de flecha internas o externas:
Incluso contemplándolas  ahora - a pesar de saber que son una ilusión - no se puede dejar de ver las líneas como diferentes en su longitud.
“Ese es un ejemplo de como la parte perceptiva de la mente no se comunica con la parte racional”, explica el Dr. Lepore.

El Dr. Fodor argumentaba que solo un modelo de organización de la menta en el que las facultades están, en esencia, separadas unas de otras puede explicarlo.

“La Psicología de las Facultades está volviendo a ser respetable después de siglos de codearse con la Frenología y otras teorías dudosas”, escribió en “La modularidad de la mente.”

Con el tiempo el Dr. Fodor revisó su posición, argumentando que algunas de las funciones mentales, incluyendo el lenguaje y la percepción, son modulares, mientras que otras, como la creencia, la toma de decisiones y la inferencia lógica, operan de manera más amplia. Pero sus palabras de 1983 aún resuenan:
“El inventario propuesto de las facultades psicológicas”, escribió, “es equivalente a una teoría de la estructura de la mente.”

Jerry A. Fodor fue hijo de Andrew Fodor, un investigador bacteriólogo, y de Kay Rubens, ama de casa. Jerome Alan Fodor nació el 22 de abril de 1935 en la ciudad de Nueva York y se crió en Queens.

Después de terminar sus estudios en el Forest Hills High School, recibió una licenciatura en filosofía de Columbia, donde estudió con el filósofo Sidney Morgenbesser . Obtuvo un doctorado en la misma especialidad de Princeton, donde fue discípulo del filósofo y matemático Hilary Putnam .

El Dr. Fodor enseñó en el MIT desde 1959 hasta 1986. Fue profesor en el Graduate Center de la City University de Nueva York de 1986-1988, antes de unirse a la facultad de Rutgers. A lo largo de sus años en Rutgers, mantuvo su residencia en el Upper West Side de Manhattan por su proximidad a la ópera, una de sus pasiones.

Entre sus otros libros destacan “La estructura del lenguaje” (1964), con Jerrold J. Katz; “El lenguaje del pensamiento” (1975); “Conceptos: en que se equivocó la ciencia cognitiva” (1998); y “La mente no funciona de esa manera” (2000).
El Dr. Fodor era un colaborador habitual de The London Review of Books y el suplemento literario del Times, de Londres.

Como gran parte de la filosofía, un campo cuya esencia es el debate, el trabajo del Dr. Fodor no estuvo exento de polémica. Ninguno de sus  libros provocó mas discusión que el provocativamente titulado “En lo que Darwin se equivocó” (2010), escrito con Massimo Piattelli-Palmarini, un científico cognitico de la Universidad de Arizona.

En él, los autores se centraron en una de las vacas sagradas de la biología evolutiva: la selección natural. Defendieron que el proceso, con sus cambios incrementales lentos, tenía poca influencia en el desarrollo de la cognición, o, para el caso, en otras características del Homo sapiens.

“Creemos que lo que se necesita”, escribieron, “es cortar el árbol desde la raíz: mostrar que la teoría de la selección natural de Darwin es fatalmente errónea”.

Y añadieron, en una de las acusaciones más duras que un racionalista puede hacer: “Reivindicamos que la teoría del aprendizaje de Skinner y la teoría de la evolución de Darwin son idénticas en todo menos en el nombre.”

El libro desató un gran revuelo entre los científicos. (Su reseña en la revista Science apareció bajo el título “Dos críticos sin idea”).
“Fodor y Chomsky tenía un modus operandi que era 'enterrar a tus oponentes tan pronto como sea posible,” señala el Dr. Lepore. “Y cuando se enfrentó a la comunidad científica, no creo que Fodor estuviera preparado para ello. Básicamente les dijo que la selección natural era falsa. Sus argumentos son interesantes, pero no ganó muchos conversos”.

Al final, a pesar de medio siglo de trabajo del Dr. Fodor y sus colegas, la mente permanece algo esquivo. Trató el asunto sin tapujos en “La mente no funciona de esa manera.”

“Tenemos mucho que hacer”, escribió el Dr. Fodor. “De hecho, lo que nuestra ciencia cognitiva ha hecho hasta ahora es en su mayor parte arrojar alguna luz sobre la gran oscuridad que existe.”


Periodista del New York Times.
Fuente:
https://www.nytimes.com/2017/11/30/obituaries/jerry-a-fodor-dead-philosopher-of-the-mind.html?_r=0
Traducción:


Enrique García

domingo, 11 de noviembre de 2018

Ayer, un filósofo positivista inglés

Un capítulo de la Filosofia analítica, para poder entender Wittgenstein.
Tanto el 'Círculo de Viena' como los filósofos postivistas se agarraban del 'Tractatus' de Ludwing Wittgenstein. 
Alfred Ayer, filósofo británico fue uno de los que primero apoyo a Wittgenstein en su retorno a Cambride, para luego criticarlo. 
Van una serie de artículos periodísiticos sobre le autor 'Lenguaje, verdad y lógica?

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El filósofo británico Alfred Ayer muere en Londres

El autor de 'Lenguaje, verdad y lógica' introdujo en el Reino Unido el positivismo lógico

El filósofo británico Alfred Julius Ayer murió en un hospital de Londres en la madrugada del miércoles, a los 78 años, a causa de una insuficiencia respiratoria. Ayer causó un notable impacto en la filosofía británica al publicar en 1936, cuando tenía 26 años, su obra Lenguaje, verdad y lógica, manifiesto de positivismo lógico. Divulgador en su país de las teorías del Círculo de Viena, triunfó académicamente con el citado libro, y aunque toda su carrera posterior se vio oscurecida por la sombra de aquella obra precoz, destacan en su trayectoria títulos como Problemas del conocimiento y Los problemas centrales de la filosofía.

MÁS INFORMACIÓN

Sir Alfred Julius Ayer ha sido posiblemente el filósofo británico de los últimos años más conocido en el mundo. Descendiente de una familia de origen suizo, y con antecedentes entre los fundadores de la empresa Citroën, nació en Londres en 1910 y decidió estudiar filosofía, lo que en principio no parecía previsible, a juzgar por el hecho de que lo llevó a la pila bautismal un miembro de la familia Rothschild.Acudió primero a Eton y después pasó a Oxford, donde contó con Gilbert Ryle entre sus profesores. Era a principios de los años treinta, y Oxford tenía entonces una importancia menor en filosofía frente a Cambridge, donde brillaba el magisterio de Wittgenstein y Moore. Ryle era en cierto modo el puente entre ambos centros educativos, y gracias a él lee Ayer el Tractatus, traba amistad con Wittgenstein y, por fin, poco después de acabada la carrera, viaja a Viena.
Allí estaban, o habían estado, congregados en tomo al Círculo de Viena la media docena de filósofos más importantes del pensamiento analítico de este siglo: Carnap, Neurath, también Wittgenstein y Popper, aunque éstos no pertenecieron realmente al Círculo, el norteamericano Quine, y el propio Ayer, que poco después publicaría su libro Lenguaje, verdad y lógica, texto que llevó hasta Gran Bretaña la filosofía analítica.
En una entrevista concedida a este periódico el pasado mayo, con motivo de una conferencia que pronunció en el Institut d'Humanitats de Barcelona, Ayer no incluía este libro entre sus obras "más originales". "Sí reconozco su importancia histórica", dijo, "pero creo que mis textos más importantes son otros".

Seudoproposiciones

En Lenguaje, verdad y lógica, Ayer defendió las tesis del positivismo lógico: la doctrina estricta de la verificación, la separación completa entre enunciados lógicos y enunciados empíricos, la imposibilidad de la metafísica, por constituir un conjunto de seudoproposiciones, es decir, de enunciados que no pueden ser ni verificados empíricamente ni incluidos dentro del cálculo lógico, y, finalmente, la necesidad de reducir la filosofía al análisis. En la segunda edición de la obra, el autor sometió a algunas de las citadas tesis a revisión.La filosofía del Circulo, o positivismo lógico, que él importó a Inglaterra, representó para muchos un ataque contra la religión y la ética, una exaltación de la ciencia sobre otro tipo de conocimiento quizá sublime, pero en la misma medida que sublime, oscuro. El positivismo lógico pretendía asumir el fenómeno de las ciencias modernas, reaccionando contra lo que no fueran las matemáticas y la lógica, por un lado, y las ciencias experimentales, por el otro.
Desde hace unos años, Ayer había expresado sus dudas sobre la validez de su primera obra en particular y sobre algunas de las proposiciones de la filosofía analítica en general. Haciendo referencia a una entrevista para la BBC, Ayer recordaba lo siguiente: "Me preguntaron qué errores había en el libro, y yo, para sorprender, dije que todo él era falso. No es exacto, pero sí creo que hay muchos detalles erróneos en la obra, aunque el enfoque general tenga sentido".
En 1933, Alfred Ayer retomó a Oxford. En 1946 fue nombrado catedrático de la universidad de Londres, y en 1959 catedrático de lógica de la universidad de Oxford. Era miembro de la Academia Británica y miembro honorario de la Academia de Artes y Ciencias norteamericana. Entre sus obras traducidas al castellano destacan, además de Lenguaje, verdad y lógica, (1936), El problema del conocimiento (1956); El concepto de persona, (1963); Bertrand Russell,(1972), y Las cuestiones centrales de la filosofía, (1974). Su biografía publicada en 1982 en España se tituló Parte de mi vida.

Vejez y nuevas ideas

En los últimos años de su vida, Alfred Ayer publicó biografías sobre Voltaire, Wittgenstein, Hume o Thomas Payne. "El motivo", señaló en la entrevista citada, "es que me he ido haciendo viejo, y ya no tengo nuevas ideas. Hacer biografías es más fácil y creo que no soy mal biógrafo". Ayer se confesaba apasionado de Voltaire y de la Ilustración, y aseguraba que "no necesitamos principios éticos porque los del viejo liberalismo siguen siendo bastante buenos. Lo que nos hace falta es una ética prática y no teorética". "La filosofía", decía en otro momento, "no es un competidor de la ciencia", y veía el futuro de la filosofía en una actividad interdisciplinar, en la elaboración de una teoría del conocimiento en la que colaboren psicólogos y semánticos, lingüistas y otros especialistas. En los últimos meses, Ayer preparaba una obra de ensayo -"Ensayos populares", decía parodiando los Ensayos impopulares de Russell- y encontró tiempo para responder a un amplio cuestionario remitido por una editorial estadounidense que prepara libros dedicados a los filósofos más importantes de este siglo, entre los que ha sido incluido.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de junio de 1989
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jueves, 14 de septiembre de 2017

Filosofía y tecnología: una reflexión sobre la noción de ‘sistema técnico’ en Jacques Ellul



Por Mederick Andrade

Resumen: En el presente trabajo se pretende reflexionar sobre los efectos que actualmente arroja la ambivalenciadel fenómeno tecnológico como una de las tareas posibles de la bioética. Como punto de partida, se toman algunas ideas de Jacques Ellul con referencia al problema que supone hoy día el poder del poder hacer de la tecnología. Por tal razón, en este trabajo se analizan los conceptos de sistema técnico y autonomía de la tecnología, nociones importantes en el pensamiento de Jacques Ellul. Con relación a los conceptos antes mencionados se pretende mostrar, en medida de lo posible, que la vulnerabilidad de la naturaleza puede ser una consecuencia del desmesurado poder de la tecnología.
Conceptos clavesistema técnico, autonomía de la tecnología, vulnerabilidad de la naturaleza.
La reflexión filosófica sobre la tecnología ha sido un tema muy discutido desde hace un tiempo. Sin embargo, el discurso filosófico sobre los impactos de la misma es relativamente joven en comparación con la mayoría de las tradiciones filosóficas.
Los beneficios que la humanidad ha obtenido a partir del desarrollo tecnológico son innumerables y quizá esté justificada la admiración y la confianza que se tienen en los productos del desarrollo técnico. No obstante, actualmente el poder de transformación de la tecnología sobrepasa nuestra capacidad para ejercer un control real sobre sus efectos.
Es un hecho evidente que parte de la llamada ‘crisis de la naturaleza’ tiene origen en un uso irreflexivo de los avances tecnológicos y científicos. De lo anterior podemos advertir una posición acrítica con respecto al concepto y utilización de la técnica. En este sentido, uno de los problemas principales es la ausencia de un juicio imparcial ante los productos de la ciencia y la tecnología. Una mirada sensata reconoce no sólo los beneficios sino también las consecuencias negativas de tales avances o productos.
La tecnología ha proporcionado al ser humano la capacidad de transformar el mundo. Una consecuencia de lo anterior es la alteración del orden de la naturaleza, lo cual actualmente significa poner en riesgo no sólo a la naturaleza, sino también al ser humano y a la vida en general.
Por tales razones, la reflexión filosófica sobre la tecnología puede relacionarse con el hacer de la bioética, si entendemos a esta última como: “la disciplina que considera los problemas éticos planteados por el desarrollo de las ciencias y las técnicas aplicadas a la vida humana”[1]. De igual modo, debe ser considerada la relación que el ser humano establece con el resto de los seres vivos y la naturaleza, pues la bioética no debe tratar dentro del espectro ético solamente a los seres humanos.
La idea central de este trabajo es la siguiente: parece que el hacer tecnológico del ser humano ha puesto en riesgo el orden natural de la tierra a tal grado que la naturaleza ha quedado vulnerable. Por eso, es importante una reflexión ética sobre los efectos que la tecnología tiene en nuestro entorno. En consecuencia, es posible rastrear y articular un concepto que muestre a la tecnología como un sistema técnico que tiende a la autonomía. Lo anterior no quiere decir, desde luego, que la tecnología es un ente vivo; por lo contrario, a partir de dicha concepción se pretende evidenciar la ingobernabilidad del fenómeno tecnológico con relación a los seres humanos, ya que hemos perdido el control sobre la misma, puesto que no nos reconocernos como poseedores y creadores de dicho sistema.[2]
Como he mencionado, el autor que sirve para desarrollar este trabajo es Jacques Ellul. A dicho autor se le puede calificar como un pensador cuya posición se encuentra en el llamado determinismo tecnológico[3]Aunque el determinismo tecnológico es una posición teórica bastante criticada parece valioso rescatar algunos planteamientos de dicha postura. La principal objeción al planteamiento de Ellul es la idea y justificación del sistema técnico autónomo. Para comenzar, en el primer apartado de este trabajo son expuestas de manera breve algunas razones por las cuales la naturaleza puede ser considerada vulnerable ante el hacer de la tecnología. En el segundo apartado son expuestos los conceptos de sistema técnico y autonomía de la tecnología.
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La vulnerabilidad de la Naturaleza
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Como primer punto, los seres humanos deberíamos reconocer la vulnerabilidad de la naturaleza. Tal afirmación se desprende del inmenso poder que el ser humano ha desplegado a partir de las posibilidades de la tecnología y, es por ese inmenso poder que se vuelve necesario fijar límites éticos ante tal escenario. Si se me permite la expresión, podemos pensar que lo que hace falta es una especie de amortiguadores éticos[4] cuyo fin sea contrarrestar los diversos problemas que comprende el espectro técnico moderno. Esencialmente, el origen del problema puede comprenderse si se piensa que la tecnología durante mucho tiempo fue concebida como un factor neutro[5] con respecto a la esfera de la moral y la ética; así pues, se pensó que el fenómeno tecnológico no debía responder a ningún precepto ético.
¿En qué sentido la capacidad tecnológica del ser humano ha vulnerado a la naturaleza y por qué debemos reconocer dicha condición? Se puede sostener que los problemas generados a partir de la técnica sobrepasan la capacidad ética del ser humano, pues sus efectos y consecuencias son de tal novedad que pocas veces estamos preparados para responder de una manera clara ante ellos.
En ese sentido, podría pensarse que tales efectos nos toman por sorpresa y, de algún modo lo anterior es cierto si pensamos que nunca antes la humanidad tuvo que preocuparse por el bienestar de la naturaleza (para filósofos como Hans Jonas el problema arrojado por la técnica moderna es justo que ésta sobrepasa nuestros sistemas éticos debido a la novedad de sus efectos en el mundo).
Actualmente, los efectos de la tecnología sobre la naturaleza son variados, y sus consecuencias también. Sin embargo, podemos enlistar un par de problemas que bien pueden ligarse a la situación de la llamada vulnerabilidad de la naturaleza, como factores precisos (aunque no únicos) sobre el estado presente del planeta. Por un lado, tenemos el problema de la sobrepoblación y, por el otro, el del cambio climático. No es mi objetivo presentar a uno o ambos como causa única y primera de la devastación de la naturaleza, pero sí pretendo mostrar de manera breve, cómo ambos problemas se interrelacionan y de hecho son una condición sobresaliente cuando se habla de la fragilidad de la naturaleza.
La vulnerabilidad de la naturaleza es un tema importante en la reflexión sobre nuestro hacer tecnológico y la responsabilidad que éste exige. Por ejemplo, Hans Jonas en El Principio de responsabilidad, parte del hecho de que los seres humanos somos causantes del desequilibrio natural. De igual modo supone que tal desequilibrio y vulneración del planeta está ligado directamente a la actividad técnica moderna, puesto que a partir del poder del poder hacer de la misma, los seres humanos hemos puesto en peligro a la vida en general. Para Jonas es fundamental que los seres humanos reconozcamos que a mayor poder técnico tenemos una mayor responsabilidad, dice el autor al respecto:
Tómese por ejemplo, como primer y mayor cambio sobrevenido en el cuadro tradicional, la tremenda vulnerabilidad de la naturaleza sometida a la intervención técnica del hombre, una vulnerabilidad que no se sospechaba antes de que se hiciese reconocible en los daños causados. Este descubrimiento, cuyo impacto dio lugar al concepto y a la incipiente ciencia de la investigación medioambiental (ecología), modifica el entero concepto de nosotros mismos como factores causales en el amplio sistema de las cosas. Esa vulnerabilidad pone de manifiesto, a través de los efectos, que la naturaleza de la acción humana ha cambiado de facto y que se le ha agregado un objeto de orden totalmente nuevo, nada menos que la entera biosfera del planeta, de la que hemos de responder, ya que tenemos poder sobre ella.[6]
¿Pero cómo pueden la sobrepoblación y el cambio climático ser factores que pongan en riesgo a la naturaleza, y qué papel juega la tecnología ante tal escenario? Si bien es cierto que Jonas plantea en el Principio de responsabilidad el tema de la vulnerabilidad de la naturaleza, no parece tan claro que haya planteado a la sobrepoblación y al cambio climático como factores elementales de dicho fenómeno[7]. No obstante, la sobrepoblación del mundo es un componente constitutivo para la configuración de la crisis ambiental. Parece sensato y elemental pensar que a mayor población en el mundo crecen de manera proporcional los efectos de ésta sobre el ambiente. Por lo tanto, es posible sostener que si los seres humanos hemos creado sociedades tecnológicas, es decir, hemos aplazado la necesidad para habitar humanamente la tierra, eso significa, entre otras cosas, que hemos creado artefactos que mejoran nuestras vidas pero con ello también subproductos, muchos de ellos nocivos o difíciles de asimilar por el medio natural. El ejemplo más palpable de esto es la contaminación (del suelo, aire y agua) y la sobre explotación de recursos naturales (renovables y no renovables).
Una población numerosa necesita grandes cantidades de recursos y, al mismo tiempo, genera enormes cantidades de desechos. “Todos saben, aunque se hagan los tontos, que el planeta Tierra es finito; y que por eso no puede sostener una población en crecimiento infinito”[8]. Si tomamos en cuenta que en el siglo XVI la población mundial estimada era de 500 millones de personas en total y, que a principios del siglo XX la población mundial se calcula era de 1,600 millones de personas, no deberíamos aceptar que a comienzos de este siglo la población mundial estimada sea de alrededor de 6,000 millones de personas.[9]
Resulta impactante que la ONU prevea que para el año 2050 la población mundial alcanzara los 9,300 millones[10]de personas. Para algunos tales hechos son un motivo de orgullo pues la sobrepoblación no representa un problema, por el contrario, supone que el ser humano es la especie dominante sobre el planeta (en tal idea subyace un antropocentrismo exacerbado que deberíamos cuestionar).
La sobrepoblación produce efectos adversos graves al medio ambiente. Cada vez son más frecuentes y notables problemas como el acceso y el abastecimiento de agua potable, lo mismo para los energéticos y alimentos. Puede considerarse que el problema fundamental es la inadecuada distribución de los recursos, pero ¿en verdad es un problema de distribución, o no queremos reconocer que un factor que agrava las diferencias de un modelo de vida (económico, político y social) injusto y poco ético, es la sobrepoblación mundial?
Históricamente podemos afirmar que el crecimiento de la población está relacionado con el desarrollo de la tecnología moderna. Giovanni Sartori dice al respecto:
[…] la causa concomitante [del crecimiento exponencial de la población mundial] más importante es sin duda la tecnología, el desarrollo tecnológico. De hecho la tecnología es lo que nos permite vivir y sobrevivir de modo antinatural, o sea traspasando los límites impuestos por los recursos naturales.[11]
No es del todo un error sostener que una de las consecuencias del desarrollo de la técnica sea la sobrepoblación mundial; ya Ortega y Gasset en Meditación de la técnica nos dice que no hay ser humano sin técnica; además afirma que el ser humano es un centauro ontológico y con ello se refiere a que el ser del ser humano unas veces coincide con la naturaleza y otras no. Parece que Sartori expone una idea similar a la de Ortega, ya que sostiene que el desarrollo técnico moderno ha hecho posible dominar a la naturaleza y sobreponerse a sus ciclos. En fin, al planteamiento de pensadores como Ortega y Gasset se han sumado actualmente factores como la sobrepoblación mundial.
Sin embargo, es poco probable y demasiado arriesgado suponer que el elemento que constitutivamente amenaza y vulnera a la naturaleza sea solamente la sobrepoblación mundial[12] y la relación que ésta pueda tener con el progreso y desarrollo técnico. Es por esa razón que el problema de la vulnerabilidad de la naturaleza es de orden multicausal, aunque se pueden señalar factores primarios como son el desarrollo tecnológico moderno, la sobrepoblación y lo que algunos, como Sartori, señalan es la consecuencia directa más palpable: el cambio climático.
Con respecto al tema del cambio climático debemos señalar que es un asunto que necesitaría el desarrollo de un trabajo especial para tratarlo. Por otra parte, y sin miedo a equivocarme, podemos aducir que el cambio climático es una consecuencia directa de las capacidades tecnológicas del ser humano. Dicho desarrollo hizo posible que la humidad satisficiera sus necesidades y al mismo tiempo creara nuevas, muchas de las cuales pueden ser verdaderamente superfluas.
El progreso técnico trajo consigo el desarrollo de muchas aplicaciones técnicas. La máquina de vapor fue sólo el comienzo de los motores modernos y, con ellos, la condición de emergencia para la explotación de los combustibles fósiles. A partir de la aplicación y la explotación de la naturaleza, desde y por el desarrollo tecnológico, la humanidad ha producido gases de efecto invernadero, sobre-explotado los recursos naturales (reduciendo notablemente los diversos ecosistemas, con lo que ello implica), contaminado el planeta, etc. Esto irremediablemente tuvo como efecto el cambio climático. Es cierto que el clima del planeta cambia por sí solo, pero este cambio de manera natural se da en periodos de tiempo muy prolongados. Antonio Ruíz de Elvira sostiene que:
Las razones de los cambios son pequeñas acumulaciones de dos factores fundamentales: la cantidad de agua dulce que se añade poco a poco al océano Ártico, y la cantidad de CO2 que se añade poco a poco a la atmósfera. Ambas acumulaciones generan un balancín climático que oscila con escalas de 100, 000 años en su estado helado y de 20,000 en su estado cálido. Hoy estamos cambiando esos parámetros de manera muy rápida, muy humana.[13] [Las cursivas son mías].
De este modo, podemos sostener que existe una relación entre el cambio climático y el desarrollo de la tecnología moderna. Asimismo, podemos tender una relación entre el cambio climático y la sobrepoblación mundial ya que ambos fenómenos tienen en común el desarrollo técnico moderno. Dichos factores en su conjunto ocasionan la vulnerabilidad de la naturaleza.
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El sistema técnico: Jacques Ellul
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Para Ellul, una característica importante del proceso histórico de la técnica es la asociación de ésta con la máquina. “Quien lee técnica piensa espontáneamente máquina. […] Este error se […] debe a que la máquina es la forma más evidente, más masiva, más impresionante de la técnica. Pero también a que la máquina es la forma primitiva, antigua, histórica de esta fuerza”[14]. Para la mayoría, como bien explica Ellul, la técnica[15] es visible a partir de un correlato material y aplicable: características innegables de las máquinas que, además, representan la manera más rápida y eficiente de realizar un trabajo. Pero la técnica, sostiene Ellul, no se agota en su relación con la máquina, pues ésta presupone apenas un pequeño atisbo del espectro técnico.
El proceso de revolución industrial es donde la cercanía de la máquina con la técnica forja el escenario de nuestra realidad. Este encuentro con las máquinas es el primer estadio de la tecnología moderna, puesto que la realidad del progreso técnico comienza a gestarse a través de la optimización del trabajo. En este sentido, la tecnología sigue siendo un medio para lograr algo. Actualmente, los procesos técnicos sobrepasan la relación con las máquinas. Como la máquina no agota los procesos de la técnica, Ellul propone lo siguiente: “Si queremos aproximarnos mejor a una definición de la técnica, tenemos que separar la operación técnica y el fenómeno técnico”[16]. Al establecer una división entre operación técnica y fenómeno técnico, Ellul configura la base para comprender el concepto de sistema técnico.
Ellul entiende por sistema, una relación de elementos que se afectan entre sí pues, al estar relacionados, la evolución, cambio o afectación de un elemento afecta al conjunto. Asimismo los sistemas tienden a ser dinámicos, en el sentido de que su evolución, tanto interna como externa, delimita y evidencia su función; sin embargo, tienden a relacionarse con otros sistemas de una manera flexible y su evolución depende principalmente de factores externos. Por tal motivo, para Ellul, la técnica (tecnología) es un subsistema que además no surge por sí solo sino que necesita de un medio idóneo como el que se gestó en la modernidad[17]; entonces tal sistema puede evolucionar en un escenario propicio que afecta y modifica la relación con otros sistemas. Para Ellul, esta cualidad de la tecnología, su capacidad de evolución, es la razón principal de su autonomía[18]. La tecnología se auto justifica en el progreso material, su propia evolución y desarrollo legitiman su poder. No obstante, la crítica de Ellul se encuentra en que la tecnología se ha configurado como un sistema totalizador que no sólo enajena a la naturaleza sino al ser humano.
La operación técnica, según Ellul, se refiere al proceso que no implica una sistematización; es la tecnología pre-moderna de un impacto poco perceptible en donde el ser humano aún tiene poder sobre tal aplicación. Por el contrario, el fenómeno técnico es una sistematización racional y consciente de un proceso, cuyo fin último es la producción óptima y eficaz de productos en masa. Esto significa una búsqueda constante hacia la perfección del proceso, y es aquí donde aparece la idea de progreso.
La diferencia radical entre la tecnología pre-moderna y la moderna reside justo en el fin que cada una tiene en la sociedad. Mientras que la primera se encuentra bien delimitada y subordinada a otras esferas de la vida social, la segunda representa la supresión de los límites pues ya no es un simple instrumento, se ha convertido en un fin.
El fenómeno técnico es la antesala de la sistematización de la tecnología, ya que éste como sistema crea las condiciones necesarias para su auto reproducción, lo cual significa que los seres humanos habitan un medio tecnificado. La tecnología, gracias a otros sistemas como el político, económico y principalmente la propaganda, aparece como un producto neutro y deseable que genera buenas consecuencias e incluso, mejora nuestras vidas.
El fenómeno técnico, al ser un proceso consciente y racional da cuenta sobre las posibilidades de la tecnología. Ésta parece no tener límite alguno y, en sentido estricto, el único límite es ella misma. Para Ellul, la idea de progreso se relaciona con lo anterior, pues la tecnología demanda su propio progreso, el límite es ella misma. El progreso, en ese sentido, actúa como un mecanismo que demanda la propia transformación de la tecnología, es decir, la tecnología progresa (avanza) y produce progreso.
A partir del fenómeno técnico podemos rastrear lo que Ellul llama sistema técnico. Para evidenciar lo anterior, el autor propone las siguientes características que conforman dicho sistema: autonomía, unidad, universalización, totalización, autocrecimiento, automatismo, ausencia de finalidad y aceleración.
El sistema técnico no es material, es un mecanismo que funciona bajo una lógica propia y atraviesa todos los ámbitos de la cultura. Por tanto, se relaciona directamente con la política y la economía. Tanto la política como la economía se encuentran condicionadas como sistemas al sistema técnico, pues éste es una estructura de poder.
Que dicho sistema sea autónomo quiere decir que este mismo se da sus reglas; es un sistema independiente, producto de un cúmulo de técnicas que posibilitan la creación y mejoramiento de nuevas técnicas. Por eso, es posible que este sistema haya creado sus propias reglas, ya que modifica al ser humano, a la sociedad y a la naturaleza misma. Tal suerte de autonomía, aunque podría parecer una ilusión, es una muestra del dinamismo y sistematización de la tecnología y sus procesos.
El sistema tiende a la unidad, esto quiere decir que sus reglas funcionan de la misma manera en diferentes latitudes del planeta, por tanto, se puede decir que el sistema técnico es universal, se extiende y atraviesa diferentes esferas de la vida al mismo tiempo que se expande en diversas zonas geográficas. De estas características se sigue el fenómeno de la globalización.
Al mismo tiempo, esta estructura propicia la totalización de su sistema. Tiende a cerrarse sobre sí mismo. Se puede comprender que de esta totalidad se derive la sensación de poder; el sistema técnico, al representar la unidad, cubre con un requisito de autosuficiencia y aparece como absoluto y acabado; crea así la imagen de un nuevo dios. No resulta sorprendente esta consecuencia, de hecho es parte del problema; una posición acrítica ante los productos de la tecnología tiende a percibir a ésta de la forma anterior.
El autocrecimiento del sistema técnico se sustenta en el progreso. La tecnología, al engendrar más técnica, tiene la posibilidad de mejorar sus procesos y tiende a crecer sin fín, sin más límite que sus propias limitaciones técnicas. Este autocrecimiento es automático, no existe la intervención consciente del ser humano, puesto que el sistema mismo ha creado sus propias reglas. “Si se puede hacer debe hacerse”, tal imperativo supone un sistema sin objetivos precisos, no hay otra finalidad que no sea propiamente la que pertenece al sistema mismo. Se puede decir que el sistema crece en función de sí mismo, en ese sentido responde a los preceptos de progreso y eficacia.
Por último, el sistema técnico tiende a crecer aceleradamente y la tecnología muestra esta característica a la perfección. El cambio se da tan rápido que es difícil adaptarse. Incluso se pierde la noción del corto y mediano plazo; por tanto, parece imposible poner freno a la inercia del sistema técnico.
Al poseer autonomía, el sistema técnico es imprevisible puesto que no pueden ser garantizados sólo efectos positivos y deseables a partir de la técnica. De hecho, la evolución del sistema o progreso del mismo también tiene consecuencias negativas. De acuerdo con Ellul “todo progreso técnico se paga”; esto quiere decir que el progreso técnico es inseparable de las consecuencias tanto positivas como negativas del mismo y, por eso también, puede producir más problemas de los que resuelve. Por ejemplo, un problema insospechado de la actividad tecnológica del ser humano es la vulnerabilidad de la naturaleza.
Ellul delinea las características del proceso de la tecnología. A partir de esta caracterización es posible evidenciar una estructura cuya lógica es el poder y el dominio. El peligro de no percibir tal condición radica en que se arriesga la vida del ser humano y la vida en general (crisis ambiental).
La tecnología brinda el poder de transformar el mundo mediante el progreso; sin embargo, esto bien puede ser la espada de Damocles. No se trata de rechazar los productos de la ciencia y la tecnología, eso es simplemente absurdo (de hecho la humanidad ha estado ligada desde su origen a ella), sino de reconocer que el poder tecnológico es una fuerza que puede crear o destruir; últimamente tiende a lo segundo. Esto lo confirma la relación humanidad-naturaleza y la posibilidad de cambiar nuestra naturaleza a través de la biotecnología. Éste es el peligro que esconde el poder técnico, aquél que subyace en una posición acrítica de los productos de ciencia y tecnología.

Conclusiones
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A manera de conclusión se puede sostener lo siguiente: a) para Jacques Ellul el sistema técnico es producto de la sociedad sobre tecnificada. La tecnología es un subsistema que necesita de condiciones externas para consolidarse; pero una vez consolidada como sistema, atraviesa otros subsistemas como la economía, la política, la educación etc., imponiendo su propia lógica que tiende a ponderar el progreso y la utilidad pragmática como las mejores y más deseables consecuencias.
b) La característica más relevante del sistema técnico es la autonomía del mismo. Tal condición se fundamenta para Ellul en la supresión de los juicios éticos con respecto al impacto de la ciencia y la tecnología en nuestras sociedades. El domino de la racionalidad que aboga por la supremacía de la tecnología en todos los campos (ideología tecnocrática) puede señalarse como la causa de que ésta cobre autonomía. Somos los seres humanos quienes empoderamos a la tecnología y luego nos sometemos a ella. La autonomía del sistema técnico es producto de nuestra posición acrítica sobre la técnica y, sus alcances y limitaciones.
c) En términos éticos, los avances tecnológicos no se agotan bajo las premisas de deseables e indeseables o de buenos y malos; por el contrario, los avances tecnológicos representan progreso y retroceso. Según Ellul, no hay avances tecnológicos sin consecuencias positivas y negativas. De tal modo, los avances tecnológicos producen efectos previsibles e imprevisibles, y así puede argumentarse que: la técnica produce más problemas de los que pretende resolver; esta condición es una característica constitutiva del sistema técnico.
d) Por las razones anteriormente expuestas es posible sostener que la actividad tecnológica del ser humano está íntimamente relacionada a problemas como la sobrepoblación y el cambio climático. De esta forma, es viable pensar que a partir del poder de transformación de la tecnología y tomando en cuenta la ambivalencia de la misma, es decir, la cualidad de producir efectos positivos y negativos, se afirma que la vulnerabilidad de la naturaleza es quizá el mayor efecto del poder tecnológico.
En suma, a partir de las consideraciones de este autor, la tecnología representa la instauración de una dimensión ontológica que somete y limita al ser del ser humano. Lo anterior puede explicarse como una suerte de escisión entre el sujeto y su creación; la alienación y objetivación de la tecnología es una condición que representa la enajenación total del ser humano ante los resultados de la misma. Esto significa la creación de un nuevo ordenamiento bajo la tutela de la tecnología, es decir, creamos un poder de tercer orden al cual nos sometemos.
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Notas
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[1] Camps, Victoria. Ética para las ciencias y técnicas de la vida, p. 258
[2] Resulta controversial la tesis sobre la autonomía de la técnica; sin embargo, más adelante se desarrolla la cuestión sobre la misma.
[3] Es la postura filosófica ante la tecnología en donde prima la idea de la autonomía de la técnica. Jaques Ellul es considerado como un pensador ‘romántico’ de dicha postura, es decir, sus textos muestran a la técnica como una entidad con dinámica y reglas propias. Véase. R. Rosales, Amán. “El determinismo tecnológico y la dialéctica de la historia” en Filosofía de la tecnología. Acción humana y contingencia histórica.
[4] Considero que la expresión: amortiguadores éticos es afortunada, si se piensa que además de la evocación del artefacto mecánico, amortiguar significa hacer que algo sea menos intenso o violento. El juego de palabras que surge de dicha expresión señala el problema de los límites éticos que debemos fijar a la aplicación de la tecnología, al mismo tiempo que nos coloca en el horizonte ideológico de dicho fenómeno.
[5] Es interesante notar que lo que podemos llamar la neutralidad moral de la ciencia es un imaginario social ampliamente difundido, aún hoy encontramos resabios de esta postura ideológica, muy a pesar nuestro, la gente tiende a utilizar expresiones como: “se ha comprobado científicamente que…”,   “la ciencia y los avances tecnológicos sí son útiles” con lo cual se demuestra la alta estima (y paradójicamente la poca reflexión), que impera, hacia tales conocimientos. Por otro lado, últimamente existe una marcada tendencia a percibir la utilización e implementación de algunos dispositivos tecnológicos (ordenadores portátiles, teléfonos inteligentes, tabletas etc.) en las escuelas como sinónimo de una mejor educación. Considero que las percepciones e imaginarios sociales anteriormente descritos son parte fundamental del problema puesto que a partir de tales supuestos se gesta una posición acrítica sobre la pertinencia, la eficacia, pero sobre todo la importancia (valoración) que tiene el papel de la tecnología y sus productos en la vida del ser humano.
[6] Jonas, Hans. El principio de responsabilidad, p. 33
[7] Propiamente Jonas no plantea el tema del cambio climático en el Principio de responsabilidad, aunque sí asume que la sobrepoblación y la sobreexplotación de la naturaleza son factores que vulneran a la misma. En el texto antes señalado, nuestro autor, sostiene lo siguiente: “Una población estática podría decir en un momento determinado: ¡Basta! Pero una población que crece se ve obligada a decir: ¡Más! Actualmente empieza a verse claramente que el éxito biológico no sólo pone en entredicho el éxito económico, esto es, que tras una corta fiesta de riqueza, volverá a llevarnos a la crónica pobreza diaria, sino que además amenaza con conducirnos a un rápida catástrofe de enormes dimensiones para la humanidad y la naturaleza”. p. 234
[8] Sartori, Giovanni y Mazzoleni, Gianni. La tierra explota. Superpoblación y desarrollo, p. 17
[9] Cfr. Ibíd., p. 21. De hecho la población mundial actual asciende a una cifra mayor 7,324,782,000 información disponible en http://populationpyramid.net/es/mundo/2015/.
[11] Sartori, Giovanni y Mazzoleni, Gianni. La tierra explota. Superpoblación y desarrollo, p. 24
[12] Algunos problemas relacionados con la sobrepoblación mundial son el aumento del hambre, la falta de recursos naturales y alimenticios, la reducción de derechos y libertades etc. Todos estos problemas pueden estar relacionados directamente con el estilo de vida que promueve el modelo político y económico occidental (capitalismo). Para una revisión más acabada sobre el tema véase El tabú de la sobrepoblación y la ética ambientalde Lizbeth Sagols.
[13] Ruíz de Elvira, Antonio. “El cambio climático, la ciencia y la vida de las personas”, p. 338
[14] Ellul, Jacques. La edad de la técnica, p. 7
[15] Para nuestro autor la técnica implica el desarrollo científico y su aplicación lo cual redunda en el nombre de tecnología.
[16] Ibid., p. 24
[17] El siglo XIX es el escenario en donde se conjuntan las condiciones de posibilidad de la tecnología moderna. Por un lado el desarrollo científico, así como la naciente dinámica de mercado capitalista, la súper industrialización y, la creciente demanda de una población humana en crecimiento constante; son algunas de las condiciones de emergencia de la racionalidad de la tecnología moderna.
[18] El carácter autónomo de la tecnología debe entenderse no como una cualidad de una persona sino como una cualidad del sistema técnico, esto significa que la autonomía de la técnica se encuentra en el conjunto de características del mismo. Dentro de estas cualidades destacan el automatismo, la aceleración y el autocrecimiento,pues a partir de estas se puede sostener la autonomía como una propiedad general y sobresaliente de la misma. Por tanto, cuando se dice que la tecnología es autónoma debemos comprender que esta es independiente de otros sistemas, como pueden ser el económico y político; e incluso puede anular la intervención humana directa ya que dicha facultad (la de la autonomía) le confiere la posibilidad de crear un sistema que configure una dinámica y reglas propias.
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Bibliografía
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  2. Esquirol M., Josep. Los filósofos contemporáneos y la técnica. Barcelona, Editorial Gedisa, 2011.
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  5. Mitcham, Carl. ¿Qué es la filosofía de la tecnología? Trad. César Cuello Nieto y Roberto. Barcelona, Anthropos, 1989.
  6. Rodríguez Rosales, Amán. Filosofía de la tecnología. Acción humana y contingencia histórica. Bogotá, San Pablo, 2010.
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Internet
“Controversias tecnocientíficas y valoración social de riesgo” de Jorge Enrique Linares Salgado en http://weblinares.files.wordpress.com/2011/09/controversias-tec-jorgelinares.pdf consultado el 19/10/2013